miércoles, 12 de diciembre de 2012

'Visa USA' sin secretos


Cónsul de Estados Unidos, Jeffrey Allen, aceptó 19 preguntas en las que se refiere a los factores que llevan a conceder o rechazar el ingreso de un colombiano a su país.

Jeffrey Allen sí es un tipo alto, fornido, de cabello rubio y ojos azules, pero no tiene cara de espía ni pinta de marine. Risueño los dos días que estuvo en ‘Bu-ca-ra-man-ga’, el cónsul de Estados Unidos explicó primero a los periodistas cómo son las elecciones primarias, las convenciones partidistas y el funcionamiento del Consejo Electoral, y luego atendió esta entrevista centrada en un tema que pone nervioso a muchos y sobre el que se han tejido tantas especulaciones y mitos: el trámite de la visa.

Jeff -como le llaman sus amigos-, llegó a Colombia en 2011 después de laborar durante dos años en la Oficina de Asuntos Consulares en Washington DC y de trabajar en las embajadas en Zambia, Perú y Burkina Faso. Es experto en estrategias y negociaciones, y se siente más texano que la serie televisiva ‘Dallas’; por algo considera a San Antonio como su hogar.

Su maleta venía cargada de noticias alentadoras. Por ejemplo, entre el 1 de octubre de 2011 y el 30 de septiembre de 2012, la Embajada de Estados Unidos en Bogotá adjudicó más visas de No Inmigrante que en cualquier año anterior al llegar a 375.000 aprobaciones. Un 29% más que en el anterior año fiscal, sin tener en cuenta las 14.000 visas de Inmigrante. O que el tiempo de espera para una cita por primera vez es en promedio de un mes, y para renovar la visa de No Inmigrante de apenas 14 días. Eso sin olvidar que aproximadamente 577.000 colombianos visitan cada año el país del norte.

¿Cuál fue el mensaje del presidente Barack Hussein Obama cuando en abril pasado anunció en Cartagena que la vigencia de las visas de negocios/turismo (B1/B2) para los colombianos pasaba de cinco a diez años?
Significa para los colombianos que es mucho más fácil conocer los Estados Unidos y aprovechar la oportunidad de viajar. Como símbolo de los lazos entre nuestros países implica que estamos trabajando juntos para mejorar el comercio y nuestras relaciones, pero también es un signo de cómo ha crecido Colombia en los últimos años.

¿Este anunció se reflejó de inmediato en el número de solicitudes?
El mejoramiento de la situación económica en Colombia y de la seguridad en este país, implica que muchos más colombianos tienen interés de ir a Estados Unidos ya tienen los recursos para viajar, pero también tienen el interés en regresar a Colombia para continuar su vida normal.
 
¿La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) también ha ayudado?
Para el comercio es importante que una persona pueda viajar si es necesario, para poder hacer los contactos cara a cara. Pero también implica que hay nuevas oportunidades para conocer nuevos mercados y nuevos vendedores o compradores. Esperamos que con el tiempo y con el aumento de la vigencia de la visa, más colombianos viajen a Estados Unidos.
 
¿Con respecto a otros países de la región, qué lugar ocupa Colombia en cuanto a la solicitud de visas?
La Embajada en Bogotá tiene el sexto lugar en todo el mundo en las solicitudes de visa de no inmigrante. Hay unas oficinas en China, México y Brasil que están por encima de nosotros, pero a los colombianos les gusta viajar y quieren tener una visa estadounidense. En nuestra Embajada hemos estado trabajando mucho en este asunto y hemos mejorado bastante el proceso desde pedir una cita hasta recibir la visa aprobada. Todo esto ha sido el resultado de un esfuerzo, especialmente durante el año pasado, para ayudarles a ustedes a obtener las visas.
 
¿Cuál es el principal destino o actividad de los colombianos que viajan a Estados Unidos?
La actividad principal es ir de compras y los destinos preferidos son el Estado de la Florida y Nueva York, donde muchos colombianos tienen hermanos, primos y tíos y la visita familiar es otro motivo también. Pero igualmente viajan a hacer negocios, y lo bueno es que estamos listos para asistirlos y que puedan viajar.
 
¿Qué porcentaje de colombianos deciden quedarse en su país?
Lo interesante es que con el mejoramiento de la situación en Colombia este fenómeno ha disminuido, y por eso es posible ofrecerles visas con vigencia de diez años y aprobar un ochenta por ciento de las solicitudes. Esta es una cifra bastante increíble para algunos, sobre todo para quienes piensan que es difícil. Pero no es tan difícil, solo hay que cumplir con los requisitos, y nosotros estamos listos, dispuestos y contentos de otorgarles la visa.
 
¿El salto de los trámites en papel al proceso por Internet ha sido provechoso o ha generado dificultades?
Este cambio ha sido bastante preferido por los colombianos. Por ejemplo una persona desde su computadora o desde un café internet puede ingresar al sistema, programar su cita, llenar el formulario y acordar la forma de entrega del pasaporte con la visa al final del proceso. Todos estos cambios de un sistema de papel a uno electrónico, implican que podemos atender a muchos más solicitantes en menos tiempo. En promedio recibimos entre dos mil y dos mil quinientos diariamente y el año pasado eso implicaba una demora de tres a cuatro horas por persona, pero eso ya no es así. Nosotros estamos listos para recibirles, tenemos la información que requerimos y ahora solo se necesitan entre treinta y cuarenta y cinco minutos, dependiendo un poco del caso, pero el reto nuestro es minimizar la demora.
 
¿Se vuelven ‘ricos’ en la Embajada con todo el dinero que reciben diariamente por cuenta de las solicitudes de visa?
Con el dinero que recibimos lo que hacemos es mejorar el proceso y optimizar la base de datos para averiguar un poco más por ejemplo cómo y cuándo viajó una persona en el pasado, lo cual implica que podremos tener más confianza en la decisión que vamos a tomar con respecto a la visa. También lo invertimos en tener más personal disponible, porque tengan en cuenta lo difícil que resulta recibir más de dos mil personas cada día. El proceso en Internet hizo que aumentara al menos en un veinte por ciento el número de solicitantes.
 
¿Cómo determinan a quién concederle la visa? ¿Tienen unos satélites o cámaras escondidas observando cómo caminan las personas, qué ropa llevan, si comen chicle o parpadean…?
(Sonríe) Hay muchos mitos sobre el proceso, pero lo que debe entender el público es lo siguiente: la ley está hecha y es bien estricta. Esta dice que cada solicitante debe mostrarnos que sus lazos acá en Colombia son tan fuertes que él o ella va a querer volver a este país después de una estadía corta. Ya le decía en una pregunta anterior sobre cuánta gente se queda, es mucha menos que antes porque las oportunidades están acá en Colombia. Por eso podemos hacer unas preguntas sencillas: ¿A qué se dedica? ¿Cuántos lleva usted en su empleo? ¿Cómo es la situación familiar? ¿Ha hecho viajes al exterior anteriormente?, para luego decidir si la persona cumple; si no cumple no es algo grave. Lo que puede pasar es que la persona puede esperar un ratico, esperamos que continúe el mejoramiento de la vida cotidiana aquí en Colombia y quizás en unos meses o en unos años esa persona va a tener un empleo un poco más fuerte o unos cambios en su vida. Lo importante de entender es que nosotros estamos acá para hablar con los solicitantes, y esa es una gran diferencia con respecto a muchos países y es una diferencia sustancial. Nosotros invertimos en funcionarios que viven en el país, que saben lo que está pasando en el país y que están dispuestos a hacerles unas preguntas. Cada solicitante sabe quién va a tomar la decisión, y es el funcionario en la ventanilla, y él o ella debe mirarle a la cara y decirle si va o no a salir la visa. Eso para mí es un gran beneficio porque no hay un programa y personas detrás de un muro tomando las decisiones; ustedes tienen la oportunidad de hablar directamente con el funcionario que está encargado de la decisión.
 
¿Sí, pero qué decirle a aquella persona que va ilusionada de que le den la visa y lo que se encuentra es con un no a secas, acompañado de la expresión: “¡El siguiente!”?
Para cumplir con los deberes de nuestro trabajo, debemos decidir y tomar unas decisiones duras. Lo que decimos siempre es lo siguiente: Es un proceso y hay unos requisitos. Si en este momento no los cumple, quizás en el futuro usted los va a cumplir. No sé si lo saben, pero otorgamos el ochenta por ciento de las visas. Es decir, que cuatro de cada cinco personas salen de la Embajada con la visa aprobada, y en los casos en que no tuvo éxito una persona debe pensar en cómo es la situación mía y cómo puede convencer a un funcionario en el futuro que él o ella puede confiar en que yo voy a usar la visa correctamente.
Para nosotros, por ejemplo, si alguien nunca ha viajado fuera de Colombia quizás vale la pena conocer otro país y volver en unos seis meses o un año diciéndonos: ‘Tuve las ganas de conocer Miami, pero cuando no recibí la visa pasé unas semanas en Brasil y ustedes perdieron el dinero que me gasté en el viaje’. Cosas así pueden cambiar nuestra decisión.
 
¿En todo caso no depende del estado de ánimo del funcionario de turno o que haya tenido problemas en la casa y decida que hoy va a rechazar todos los que pasen por sus manos?
(Sonríe) No, eso no va a pasar. Estamos acá en Bucaramanga porque queremos ofrecerles a ustedes los santandereanos la oportunidad de conocer los Estados Unidos. Tenemos un sistema de control, miramos lo que está pasando, tenemos unos chequeos, y lo que debemos hacer y siempre hacemos es confirmar que el proceso salga correctamente. Pero los visitantes tienen un papel en este proceso. Ellos deben presentarse listos para la entrevista, en vez de pensar que es un proceso basado en papeles y estado de cuentas bancarias. No es así. Hay que venir a la Embajada, presentarse en la ventanilla y explicarnos el motivo del viaje, diciéndonos hay que mirar esto o aquello. Estamos acá para hablar y las preguntas son sencillas y fáciles. No hay un secreto en el proceso.
 
En estos días le escuché a una señora que le decía a otra que se animara a pedir la visa porque la estaban dando con más facilidad. ¿Hay oferta de visas gringas? ¿Están en ganga?
¡No!, no están en ganga (sonríe), pero lo bueno es que con el mejoramiento de la economía y de la vida cotidiana acá en Colombia, nosotros podemos confiar más que la gente va a querer volver a su país y si es así, nosotros recibimos unos beneficios y los colombianos también. Pero hay que entender que si tenemos unas dos mil quinientas personas por día, cada funcionario debe hablar con ochenta o cien personas por día, y que ese es poco tiempo y debemos tomar unas decisiones rápidas y que de hecho por lo general si alguien cumple con los requisitos, vamos a otorgarle la visa. Ese es el motivo de estar acá y ofrecerles el servicio a ustedes.
 
¿Es más fácil si se trata de una persona que quiere invertir su capital en Estados Unidos?
Depende. Lo que importa es que hay que cumplir los requisitos. Entonces hay visas de trabajo y hay conversaciones sobre visas de inversión. En este momento las visas de inversión tienen unos requisitos bastante fuertes, pero si alguien puede cumplirlos vamos a otorgarle la visa. A esas personas les recomiendo mirar nuestra página web.
 
¿La gente tiene claro que no son necesarios los intermediarios para hacer los trámites de la visa y mucho menos hay ‘palancas’ para que la otorguen?
Ese siempre es un reto para nosotros, pero tiene razón: los intermediarios no son necesarios. Entendemos que para alguna gente es difícil encontrar una computadora o quizás si está en la tercera edad es más fácil pedirle ayuda a alguien; lo importante es entender que los únicos sitios donde vale la pena averiguar más sobre el proceso son los oficiales como http://colombia.usvisa-info.com o el de la Embajada (bogota.usembassy.gov o el teléfono 1-3259851). Igualmente es importante comprender que lo que puede hacerle daño a su intento de hoy o del futuro es intentar decirnos cosas que no son. No vale la pena presentar unos documentos fraudulentos o decirnos cosas fraudulentas. Tenemos todo un equipo que trata de detectar este tipo de situaciones, y ustedes pueden entender por qué es importante: la mayoría de los visitantes tienen buenos motivos, pero todavía hay personas que no los tienen.
 
¿Tiene un equipo de sabuesos cruzando datos, corroborando hasta el más mínimo detalle?
Hay un sitio en Internet en el que se puede programar la cita, cancelar cuota y acordar la entrega del pasaporte al finalizar el proceso, y hay otro sitio donde debe preparar el trámite. Lo que sucede es que nosotros podemos descargar ese formulario antes de la cita y usamos los datos que están allí para prepararnos para la entrevista y esos datos son el fundamento de la entrevista, así como el pasaporte. Por eso le decimos a la gente que no es necesario traernos otros papeles, no necesitamos ver la hipoteca de la casa o las calificaciones de sus hijos en el colegio. Tenemos mucha información en el formulario y vamos a hacer las preguntas basados en el trámite y en el pasaporte.
 
¿Las lágrimas los conmueven o ustedes son de hierro?
Sí nos conmueven, pero eso no va a cambiar la decisión. Nosotros somos seres humanos, estamos acá porque queremos a otras personas, hemos recibido una gran bienvenida en Colombia y obviamente no queremos ver a alguien llorando por una decisión nuestra. No va a cambiar la decisión, pero como personas entendemos el deseo de conocer los Estados Unidos y el anhelo de los niños por ir a los parques, pero cuando no es posible otorgar la visa eso tiene un efecto.
 
El presidente Obama insistió en un debate con su rival republicano Mitt Romney, que jamás permitiría que por alguien ser negro o latino la policía lo pare y lo requise simplemente por los rasgos o la raza. ¿En la Embajada no hay ese criterio por la cara, por el pelo largo, por un piercing en la nariz o por un tatuaje de la novia en el cuello?
¡No! Eso no existe. Estamos en el Servicio Exterior porque queremos mostrar con las acciones nuestras cómo debe ser una democracia y cómo deben comportarse los funcionarios, entonces para nosotros es un privilegio y es un deber seguir un proceso que ofrece a cada persona todas las oportunidades para obtener su visa.
 
¿Decir la verdad y nada más que la verdad es el secreto para ‘coronar’ una ‘Visa USA’?
Esa, en latín, es una condicio sine qua non. Es obligatorio decirnos la verdad, porque sin la verdad cómo podemos confiar en los motivos. Si alguien dice que no se puede decir que va a visitar la familia porque estamos enterados de que tiene lazos en nuestro país. No es así. Díganos la verdad, explíquenos el motivo de su viaje, permítanos la oportunidad de entender cómo es la vida suya, y vamos a tomar la decisión correcta según las reglas en los Estados Unidos.
 
¿Por qué vale la pena que un charaleño o un bumangués vayan a Estados Unidos?
Hay muchos motivos. Yo aprendí mucho a través de los viajes que he hecho por todo el mundo y estoy aprendiendo cada día cosas viviendo acá en Colombia. Este intercambio, la oportunidad de conocer otro lugar, ver cómo vive la gente y cómo son, es importante. Ustedes tienen el Eje Cafetero o lo que se puede hacer en esta región de Santander que son únicas: nosotros también tenemos nuestras propias cosas únicas y vale la pena ver cómo es Nueva York al menos una vez, igual que vale la pena conocer San Gil o Barichara o comer estas hormigas culonas. Tenemos estas oportunidades y vale la pena hacerlo.

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