martes, 25 de diciembre de 2012

Obama y Vargas, la llave para el progreso

 
El alcalde de Bucaramanga se pegó el viaje a la posesión del presidente de Estados Unidos para “cruzar algunas palabras” y hablarle de las cualidades de la capital santandereana.
 
El 20 de enero de 2009 debería pasar a la historia como el día en que por primera vez un afrodescendiente asumió las riendas de los Estados Unidos de América; pero un hecho que se produjo en esa misma jornada podría mandarlo a un segundo plano.
 
Me puse en la tarea de consultar funcionarios en el Departamento de Estado, la propia Casa Blanca, el FBI, la Central de Inteligencia CIA, reporteros de medios estadounidenses, las fotografías de las agencias AFP, Reuters y AP, e imágenes satelitales, así como los boletines de prensa de la Alcaldía de Bucaramanga.
 
Según estos últimos, el presidente Barack Hussein Obama y el alcalde de Bucaramanga, Fernando Vargas Mendoza, rompieron todas las normas de protocolo y seguridad que se acostumbran para las ceremonias de posesión y demás actos de este tipo donde se encuentre presente el mandatario de la aun primera potencia mundial.
 
En medio de los 2,5 millones de invitados y curiosos que asistieron a la posesión en Washington, Vargas y Obama se dieron las mañas para burlar a los 42.000 soldados, marines, policías y miembros de la Guardia Nacional y no solamente se saludaron a la distancia, sino que se estrecharon la mano en el Salón Central del Capitolio y se volvieron a ver en una cena de honor en la Casa Blanca.
 
Según su oficina de prensa, Vargas “cruzó algunas palabras” con Obama, en el acto al que asistió “en representación de los alcaldes latinoamericanos y como invitado especial del Gobierno norteamericano”.
 
Acomodado en la tercera fila de los invitados especiales -en la que Vargas dijo haberse sentado con todos los gastos pagos por parte de su anfitrión-, el alcalde de los bumangueses aprovechó un descuido del cordón de seguridad conformado por 16 guardaespaldas y cuando el sucesor de George W. Bush estaba saludando a otras personalidades como Jimmy Carter y Bill Clinton, se le acercó decidido a cumplir su sueño de decirle que “representaba a una tierra de gentes honestas y trabajadoras, cuyas prodigiosas manos e inquietas mentes producen los mejores zapatos, confecciones, joyas y artesanías del mundo".
 
No ha trascendido a los medios de comunicación qué cara puso o cuál fue la reacción de Obama, pero a raíz de este contacto Vargas sí declaró que su nuevo amigo: “Es un hombre excepcional, receptivo e inteligente”.
 
Concepto que cuando se entere deberá alentar al mandatario estadounidense, a quien le espera una recesión económica comparable con la crisis de 1929, más otros asuntos de igual importancia como la presencia de tropas americanas en Irak y Afganistán, la situación de Oriente Medio, la búsqueda de fuentes alternativas energía, la industria automotriz al borde la quiebra y las peores cifras de desempleo en las últimas tres décadas.
 
Voceros de Obama a los que consulté no supieron precisar si el alcalde Vargas le llevó un par de zapatos “made in Bucaramanga”, un anillo con un balón de fútbol para su esposa Michelle o un paquete de obleas con arequipe para sus hijas Sasha y Malia.
 
En cambio, sí manifestaron el interés de Obama en conocer en qué estado se encuentran las obras de Metrolínea, cuya inauguración estaba prevista para el próximo mes de julio, luego para septiembre y finalmente anunciada para diciembre de 2009, como regalo de Navidad.
 
Extraoficialmente se informó que Obama estaría dispuesto a enviar un puente metálico en caso de que presente alguna falla el que fue instalado “provisionalmente” hace 14 meses en la vía que de Girón conduce a Palonegro, aeropuerto que algún día aspirará a conocer ya sea en misión oficial o porque nuevamente vuelva a desatender su agenda y su seguridad para venir a comprar zapatos en el barrio San Francisco o ser testigo de la recuperación del espacio público en la calle 35 o en la carrera 33.
 
Vargas, por su parte, declaró que: “Al mundo y en especial a Colombia le esperan mejores días. El presidente Barack Obama es un conciliador, humanista y progresista y por eso estamos seguros que las relaciones de Colombia y de Bucaramanga con los Estados Unidos serán las mejores. En su discurso de posesión dejó clara su política de amistad con las naciones, en busca de un mayor equilibrio mundial que permita erradicar la pobreza y la miseria de millones y millones de ciudadanos”.
 
Con aliados internacionales de la talla de Vargas Mendoza, el presidente Obama ahora deberá emprender la tarea de rehacer a Estados Unidos, como lo anunció en su discurso de 18 minutos de duración, afrontando las corrientes heladas y “lo que traiga la tormenta”, para “seguir siendo la nación más próspera y poderosa sobre la Tierra”.
 
Obama y Vargas no solo coinciden en que ambos apellidos tienen repetida la vocal a, sino que los dos tienen propiedades en ese país de 300 millones de habitantes. El primero nació en Honolulu, de padre inmigrante keniano; y el segundo en Bolívar, un pueblo de la provincia de Vélez, lo cual de por sí es un pretexto para hablar de su juventud en la Universidad de Columbia y en el Colegio Santander, respectivamente.
 
Además comparten su afición por el golf y su visión geoestratégica, lo cual le ha permitido a Vargas Mendoza llevar a cabo varias ruedas de negocios con compradores internacionales, proyectando el nombre de esta ciudad en el concierto mundial.
 
El alcalde anunció que a pesar del escaso tiempo de su permanencia en la capital estadounidense, aprovechó para invitar a colegas suyos al “Gran Encuentro Iberoamericano de Alcaldes, que se desarrollará en Bucaramanga el próximo 7 de agosto”.
 
Con razón, en el periódico conservador El Frente titularon a seis columnas “My president: In Bucaramanga city we make the best shoes”, trascribiendo el espontáneo saludo que Vargas Mendoza le diera “al oído” del nuevo presidente, que en sus 47 años de vida no ha pisado Latinoamérica y lo más cerca que ha estado es a diez metros de la frontera con México.
 
Vargas Mendoza retornó satisfecho porque en la tercera fila tuvo la ocasión de codearse con “los más destacados dirigentes políticos, empresariales, religiosos, militares, artísticos, e intelectuales del mundo”, e incluso departir con la abuela de Obama, Sarah Onyango.
 
Analistas políticos subrayaron que las cadenas de televisión y los periódicos estadounidenses no se percataron del abrazo entre Obama y Vargas, así como la naciente amistad de que la que con certeza mucho se dirá de ahora en adelante no solo en las publicaciones económicas que le harán seguimiento a la balanza comercial Estados Unidos-Bucaramanga, sino a la cercanía entre estos dos dignatarios que en la próxima ocasión que se les dé revisarán el avance en la construcción de los teleféricos a Morrorrico y al aeropuerto, obras a las que se comprometió Vargas Mendoza y en las que Estados Unidos podría brindar su soporte tecnológico y de capital.
 
En Bucaramanga, mientras tanto, los críticos de Vargas Mendoza enmudecieron, pues nunca sospecharon que un alcalde ‘criollo’ escalara tan alto en el corazón del capitalismo.

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