miércoles, 12 de diciembre de 2012

'En el nombre del señor' (Entrevista al escritor Gabriel Pabón)


Entrevista a Gabriel Pabón Villamizar, autor de un libro que está dando mucho de qué hablar sobre “el negocio de la religión”.
“Son personas que se creen inspiradas por el Espíritu Santo, lo cual les da una fuerza tremenda para predicar y esa fe la transmiten a otras personas que tienen cierta debilidad psicológica, económica y social. Y esas sectas crecen y se multiplican”.
Esto lo dice Gabriel Pabón Villamizar, un docente universitario, escritor y cronista nacido en 1954 en Pamplona (Norte de Santander), que se tomó la tarea de analizar el comportamiento y  crecimiento vertiginoso de iglesias y pastores en Colombia.
Ganador en 2001 del Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo-Radio Francia Internacional, y autor de obras como “Barrio hereje” (Mondadori), “Crónica sentimental de Bucaramanga” (U. Piloto) y “Yentyl, el amable hombre de las nieves” (Panamericana),  Pabón sorprende ahora con “En el nombre del Señor” (Ramdom House), en el que afirma: “En la actualidad, a algunos de los caudillos de las iglesias más variadas -pentecostales, adventistas, testigos de Jehová, mormones, cienciólogos y demás- los distancian sutilezas doctrinales, pero, en mayor o menor medida, los une la codicia”.
Esta es la entrevista a Gabriel Pabón, ex profesor de las universidades UIS, Javeriana, Andes y Pedagógica, quien en 238 páginas le hace seguimiento a “escándalos en los que han estado involucradas Misión Carismática G 12, Avivamiento Centro para las Naciones, Casa sobre la Roca, Oración Fuerte al Espíritu Santo, entre otras”, develando “los mecanismos mediante los cuales muchos líderes religiosos se apropian de las mentes y el dinero de los feligreses, siempre dispuestos a creer en lo imposible con tal de recibir bendiciones tranquilizadoras y promesas de bienestar y prosperidad”.
¿Cuál es el propósito de su libro?
El libro pretende hacerle claridad al lector acerca de las relaciones complicadas del capital religioso con el capital político y el capital económico. Los asistentes a los templos tal vez se quedan únicamente con el show mediático, con la representación, con el ritual, que entre otras cosas siempre es mucho más divertido que una misa católica y por eso tal vez captan tanto público últimamente, y a veces da la impresión de que no quisiera saber más, como cierta modalidad del Síndrome de Edipo que le da miedo saber qué hay más allá.
Así que yo he querido quitarle un poco ese bloqueo a la gente que tiene la  sospecha o la intuición de que hay algo de engaño en no todas, pero sí en muchas de las nuevas iglesias.
Recomiendan no hablar de deportes, política y religión, para no meterse en líos. ¿Lo tuvo en cuenta?
Sí, e incluso hubo algunas advertencias de amigos y conocidos acerca de que no me metiera mucho en ese tema porque podría eventualmente ser peligroso, pero también creo que hay ya muchas denuncias. El libro mío se basó en documentos y por eso también me siento tranquilo, porque las denuncias yo no las hago sino que las reproduzco en lo que corresponde a investigación. Ahora bien, yo también fui testigo presencial porque todos los domingos me iba a un templo diferente y escribí lo que veía a manera de crónica.
Las religiones pues hay de todo. Hay muchísimas iglesias en Colombia, porque a partir de la Constitución de 1991 la gente se sintió libre de crear empresas y algunas de las tendencias pentecostales son eso: microempresas, algunas florecen y otras no, dependiendo del público que capten. Toqué algunos problemas de algunas iglesias problemáticas; otras no tienen aparentemente los problemas que tienen otras.
¿Reviraron?
Por ahora no. El libro es reciente. Lo que sí he recibido han sido mensajes y llamadas de gente que quiere aportar. Por ejemplo me han llamado de Pereira, Bucaramanga y Cúcuta, donde dicen que hay unos casos que no se quedan atrás. Tengo claro que yo no podría hacer las denuncias de todas las ciudades de Colombia. Seguramente que con el tiempo se conocerán otras tendencias igual o hasta más interesantes de las que referí.
En la misa Católica pasa una señora con una alcancía pidiendo monedas y hay quienes echan una de doscientos, creyendo que con eso ya están a paz y salvo, pero en otras iglesias le analizan al ‘paciente’ su cuenta corriente, su salario y su declaración de renta, y por la derecha le facturan el diezmo. ¿Qué hay detrás de eso?
Respecto a la Iglesia Católica ya la gente sabe cuál es el poder que tiene, y el poder económico que ha tenido durante siglos. En estas nuevas iglesias hay una especie de psicología de masas, que como están comenzando entonces el colombiano particularmente tiene la tendencia de ayudar al que está comenzando, no a la gente que está consolidada. Entonces no me inquietó la limosna que se da en las iglesias porque eso son a veces centavos, y ese poder ya está súper consolidado y ya es un negocio a través de los colegios religiosos, de mucha finca raíz, y hay también una buena labor social que no se puede desconocer. Pero lo interesante es como estas iglesias captan mucho más, a través de los diezmos mediante digamos un hecho pasivo y uno activo. El activo es el planteamiento que le hacen a la gente con una especie de chantaje y de juego de pirámide: ‘si usted da el diez por ciento de su dinero, eso con toda seguridad le va a traer buena suerte y se le va a multiplicar’. Para eso se valen de testimonios de gente que pasa al frente y dice: ‘esto es cierto’, pero obviamente no pasan a la gente que dice ‘esto no es cierto’. Ahí hay una especie de juego de lotería curioso.
Y además cuentan con ese elemento de psicología de masas que ya había mencionado: en este país la gente le da la mano a quien pueda aparecer como la persona más débil, que está comenzando y que merece una oportunidad. Eso bien manejado, da sus buenos réditos.
Alguien puede poner en la esquina una venta de empanadas, a 800 mil cada una, y ya verá cada quien si las compra o no. ¿Pero qué hace que un ‘pastor’ que alquiló un garaje, al mes ya tiene cinco fieles -o incautos- que le siguen?
No hay que desconocer que hay unos elementos que atraen. Primero, lo que ellos llaman el carisma, que esa persona debe tener la capacidad de atraer y eso se hace concretamente mediante un discurso: el discurso carismático. Entonces la persona debe tener dotes de seducción con el discurso, manejar cierta imagen de éxito potencial, ser una persona con muchísimo despliegue de energía y transmitir fe en su empresa. Entonces al contrario del ejemplo de las empanadas a ochocientos mil pesos, en este caso hay contacto directo con un personaje que tiene que ser muy carismático, y esa persona lo sabe. Por eso tiene que manejar un discurso fluido, convincente, lleno de imágenes y además apoyado en otros elementos, incluso audiovisuales.
¿Se mezcla la fe con la milagrería y eso es lo que atrae también?
Claro, en unas iglesias más que en otras. Y no solamente la milagrería, sino elementos de catarsis e incluso de exorcismo. Llega un momento en que la gente puede incluso desdoblarse, y a ese desdoblamiento que siempre está a la vuelta de la esquina en las masas, lo hacen aparecer como el descenso del Espíritu Santo. Además es contagioso. Yo estuve en un par de iglesia donde la gente entraba fácilmente en trance y ese entrar en trance se notaba que era producto de una costumbre. Uno va con cierta reticencia y está armado de una cantidad de reservas racionales, pero esta gente ya después de la quinta o sexta visita entonces esas defensas racionales se bajan a su mínimo nivel y empieza a ser esta gente habitada por unos elementos emocionales que permiten un cierto contagio del estado de ánimo, que ellos llaman éxtasis y lo atribuyen al Espíritu Santo.  
En su libro hay casos extremos como el ‘Indio Amazónico’.
Lo que quería era sugerir que hay iglesias muy organizadas, pero también otras tendencias folclóricas que no están muy organizadas pero que sí tienen su público y sorprendente, como el de Estados Unidos. Ese público se supone que tiene mayor acceso a la información, mayor contraste con la realidad, menor aislamiento, y sin embargo el Indio Amazónico tiene tres o cuatro sedes en Estados Unidos; Regina 11 está casada con un norteamericano, y algunos predicadores que han tenido relativo éxito van a parar a Miami. Entonces hay unas iglesias que tuvieron su cuarto de hora y por eso consideré importante incluirlas en el libro, así no tengan esa organización casi militar que pueden tener algunos movimientos neopentecostales, pero que tienen su gran cantidad de adeptos que se pueden contabilizar por decenas de miles aquí y en el exterior. Esos fenómenos si se hubieran dejado en manos de administradores de empresas hubieran hecho maravillas.
¿Sin guitarra eléctrica, batería y coro, estas iglesias pegarían?
Sí pegarían, porque hay para todos los gustos. En algunas iglesias el predicador más bien parece un Elvis Presley contemporáneo, con mucho despliegue de música, pantallas, amplificadores de sonido y de coros con una parafernalia digna de conciertos juveniles; y hay otras que no tienen tantos elementos contemporáneos, estando encaminadas más a otro target o público objetivo, como pueden ser amas de casa de barrios populares pero que también mediante elementos tradicionales como son los cantos en coro, la palabra que se repite con insistencia -casi se le obliga a la gente a repetir ciertos parlamentos-, pues eso también cuenta.
¿Su libro fue pagado por el Episcopado para no seguir perdiendo ‘clientes’?
Si el Episcopado se llama Random House, sí (sonríe). Soy consciente de que hubo un tratamiento digamos muy limitado y tibio alrededor de la religión Católica, pero también lo explico en el libro. Es que desde antes de (Martín) Lutero la religión Católica ha sido blanco de todo. Así como ha sido victimaria, también ha sido víctima, y ha sido foco de atención. Se cuentan por toneladas los libros que se han escrito sobre la religión Católica, que entre otras cosas es muy visible porque no estamos hablando de movimientos clandestinos o nuevos, mientras que las tendencias pentecostales sí son nuevas, durante mucho tiempo estuvieron al margen y hasta ahora están asomando cabeza. Aunque ha habido investigaciones por parte de las universidades Nacional y San Buenaventura, no ha sido suficiente el estudio que se ha hecho, y sobre todo que estas religiones se fueron muy tempranamente a alianzas políticas e incluso económicas, por lo que creo que cada fenómeno merece su estudio y este es un libro enfocado a ese fenómeno.
En términos más directos, ¿usted le está haciendo el mandado a la Iglesia Católica?
Todo lo contrario, porque de rebote la gente hace analogías y hay en el libro algunas sugerencias para que la gente se cuestione a sí misma y cuestione en general a todas las religiones, porque también hablo de otras tendencias como son las apocalípticas o milenarias.
¿De todos los casos cuál fue el que más lo impresionó?
La secta ‘La puerta del Cielo’, liderada por el lunático Marshall Applewhite que convenció a sus seguidores de que detrás del cometa Hale-Boop viajaba una nave extraterrestre y que entonces había que abordar esa nave para ir derecho al cielo. El caso fue que en 1997 convenció a 39 seguidores de que se suicidaran para irse directamente a esa nave. Lo chistoso es que todos los cadáveres fueron encontrados todos con un pasaporte en regla, ¿quién sabe quién carajos les iba a sellar la visa?, y con un billete de cinco dólares en el bolsillo, quizás para darle propina a la persona que les ayudara a subir la maleta a esa nave extraterrestre. Esto es fácil hacer chistes, pero son chistes dolorosos. Además que cada cadáver se encontró con sudadera y tenis nuevos. Y eran personas relativamente bien enteradas, que tenían acceso a Internet y habían hecho investigación antes de suicidarse.
En Colombia el caso que me impresionó muchísimo fue el de Regina 11, que dice en su página web que a los cuatro años se conectó mentalmente con el cardenal de Constantinopla para meterse ambos en la mente de (Adolfo) Hitler y obligarlo a cometer el error de invadir la Unión Soviética. O sea que Regina 11 tiene por lo menos la mitad de la responsabilidad del triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué hay detrás: fanatismo, ignorancia, tropicalismo…?
Miedo y desesperanza. La gente se desespera con su situación, por la falta de proyectos colectivos y por la soledad, y entonces opta por acogerse a un grupo que lo puede relativamente incluso cobijar. Miedo a tantas cosas: a que el mundo se acabe, a contraer enfermedades, a la pobreza… miedo a la soledad.
¿Se vio tentado a dejarse llevar por una de estas organizaciones o creencias?
Yo fui con toda la mente abierta y la disponibilidad; sin absolutamente ningún prejuicio. No sé si el lector alcance a notar que le tengo mucho respeto a las creencias religiosas. No hice ningún ataque gratuito ni el propósito era írmele con todo a denigrar de estas tendencias religiosas. La persona que me contrató en Random House me dijo que escribiera lo que yo percibiera y me dieron libertad. Mis padres y mis abuelos son de tendencias religiosas bastante fuertes, tengo amigos que pertenecen a estas iglesias y difícilmente hay un colombiano que no tenga a un amigo o un familiar metido. Me fui con la mente abierta y eso fue lo que encontré.
Además del contacto directo, investigué, e incluso hay un elemento que indirectamente lo presento de manera positiva, que es la fe. Precisamente en Bucaramanga hubo un congreso nacional, y luego otro en la Javeriana, en los que se reconoció que la fe cumple un doble papel, por ejemplo para la cura de enfermedades que tienen que ver con el sistema inmunológico, y al contrario, gente que prefiere morirse porque no quiere que la medicina intervenga, creyendo que bastaba con la fe. Digamos que la fe mueve montañas, pero también derrumba a veces proyectos de vida en el hecho de negar lo que la ciencia médica puede solucionar. La fe ha salvado a mucha gente, pero también la ha condenado a sufrimiento y a muerte.  
¿Rescataría al menos que una persona que una persona por miedo al dios que sea, no se convierta en un peligro para los demás?
A menos de que se confiese fundamentalista y sea una tendencia que descarte a las demás, no vi en estos casos un discurso religioso que propiciara valores negativos. Ahí siempre se hablaba de “sanidad” en las costumbres, de fe, de esperanza y a nadie le están diciendo destruyamos o acabemos con el otro. Algunos pastores tienen sus preferencias políticas que a veces dejan transparentar, y algunas tendencias religiosas como la Cienciología -pese a lo folclórico de su concepción que dice que venimos de una invasión de extraterrestres- cumplen una buena labor enfocada en sacar a los jóvenes de la droga.
Las religiones constituyen punto de encuentro, afianzan incluso cierta cohesión social, pero también movilizan masas para no reconocer a los competidores. Toda creencia en el más allá, sobre todo las cristianas, se basan en los valores que ya sabemos: bondad, humildad y fraternidad hasta cierto punto. La cosa es quién cumple eso. Algunos predicadores lo hacen, y predican pero se reservan un cierto margen de aplicar esa prédica.
¿Cómo habría tomado que el candidato republicano, el mormón Mitt Romney, hubiese sido elegido presidente de Estados Unidos?
No hay que tenerle mucho miedo a eso, porque sucede que es el poder económico el que le puede dar el ‘tatequieto’ a la religión, y no lo contrario. John F. Kennedy fue católico, y? Lyndon Johnson fue protestante, y? Ellos no encausaron a la economía y a la política mundial con base en sus principios religiosos, sino que refrenaron sus principios religiosos por el pragmatismo político que en Estados Unidos en relación con el poder económico debe ser muy fuerte.
Mi amigo Joaquín Bretón escribió una laberíntica e incomprensible novela de 800 páginas, y dice que se la dictaron los dioses. ¿Cuándo Gabriel Pabón se sentó a escribir ‘En el nombre del Señor’, estaba poseído por un demonio?
Al contrario, es una obra muy cuidadosa y racional, tal vez porque esa parte de la posesión sí la había vertido en la creación de mi anterior libro, ‘Barrio hereje’, en el que creo cuarenta sectas pero con fundamento histórico.
Con respecto a la obra de su amigo, lo importante no es estar o no poseído sino que esa posesión se vierta en una escritura que sea convincente, porque el Espíritu Santo puede ser complicado pero hay que saberlo traducir.
¿Qué les recomienda a quienes tienen el dilema de comprarse un taxi o montar una iglesia?
Tener un taxi le puede hacer menos daño a la gente, porque si bien es cierto que cualquiera puede ser pastor, para eso se requiere una gran dosis de responsabilidad. Si el día de mañana alguien me dijera ‘usted tiene atributos para ser pastor’, yo le diría: No, muchas gracias, porque no le camino a semejante responsabilidad. En algún momento coqueteé con la idea de ser psicólogo y me frenó exactamente lo mismo: qué responsabilidad, y un pastor tiene mucha más responsabilidad que un psicólogo. De modo que no recomendaría que si alguien esté varado económicamente monte una prédica religiosa, porque puede desatar ahí sí una cantidad de demonios que se le pueden ir en contra de él mismo o de su familia.  
¿Y qué les diría a aquellas personas que teniendo hijos por levantar, lo que hacen es ir a una notaría para escriturarle todas sus propiedades y capital a su pastor?
Esa conducta sí ya es un grado de enajenación limítrofe con la locura. Y ahí sí que daría mucho que pensar acerca del pastor que admite semejante movimiento personal autodestructivo. Ese podría ser un parámetro para medir la honestidad de una iglesia. Si yo fuera pastor no admitiría eso y más bien cogería a esa persona y le daría, como decían antes, fuete para que no fuera tan bruta.
En estos días vi en el supermercado a un pastor con su carro repleto de productos importados, pero no era para una donación, sino para él y su familia.
Ese también es un motivante para la carrera de muchos pastores, y eso lo expongo en el libro. El atractivo es tener un poder, porque se tiene dominio sobre una masa -hasta el punto de hacer endosos políticos por ejemplo-; vivir relativamente cómodo porque gran parte de esos diezmos y contribuciones son para comodidad del pastor, y tercero, sentirse representante de Dios en la Tierra, y eso no es cualquier cosa.

8 comentarios:

  1. Ya es hora de desenmascarar a todos estos bandidos, estafadores y ladrones de los pastores, los chamanes y los astrólogos, que dándoselas de santos y de "iluminados" estafan a la gente más humilde, explotando su ignorancia y su falta de educación.

    Por una ética laica y atea.

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  2. Excelente su obra profesor Pabón. Ya era hora de mostrar la verdadera cara de todas estas ratas estafadoras. Le faltó investigar a uno de los peores, José Luis de Jesús Miranda dueño de la secta creciendo en Gracia. Para sus seguidores será más bien en desgracia. Este atracador a través de sus representantes en Colombia y Latino América no pide el 10, sino el 20%, para mantenerse la buena vida en la Florida con todo tipo de excesos y extravagancias.

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  3. La Religión como estructura social, siempre ha existido desde los orígenes de la Humanidad, creer en algo, siempre fue y ha sido un comportamiento natural de los seres humanos. Correcto es decir que todas, absolutamente todas las religiones o sectas creadas y estructuradas por el hombre para manipular a la humanidad se han convertido en la destrucción de millones de seres humanos o por lo menos estos han sido heridos y/o maltratados en su buena fé. Desde las religiones orientales, hasta las occidentales todas tienen en comun algo, y es el hecho de servir como centro de reunión para encontrar a Dios, Buda, Krishna etc, etc, y allí es donde a lo largo de la historia miles de hombres han encontrado la excusa perfecta para hacer dinero. Lo cierto es que Jesus el Hijo de Dios no fundó ninguna Iglesia , eso lo hicieron los hombres, y de hecho el término cristianos, les fue puesto como un insulto. Así que soy un convencido de que la relación con Dios o en su caso e lo que usted crea, es algo personal y no necesita, mediadores o caudillos que lo lleven a el. Y es claro que cientos de iglesias, han sido fundadas como Negocio, pero al igual que la Iglesias Católica hay cientos o miles de estas iglesias que estn o han ayudado al menos favorecido, es necesario aclarar y no generalizar en cuanto al juicio sobre el crecimiento de las Iglesias Cristianas o Pentecostales, los invito a que observen lo que hizo Dios en una ciudad de centro América, para observar como La fe en Dios cambio la vida, economía, y cultura de un pueblo, solo por seguirlo a el. http://youtu.be/s2bbIMG1LXY

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  4. considero que la investigación es el profunda y concreta, sin embargo es valida la posición de que la iglesia católica cumple casi con los que mas de la iglesia evangélica y sus diferentes denominaciones. todos los que hablan en el nombre de Dios, pueden engañar con el temor de una vida eterna. difícil saber quien esta realmente de parte de Dios....

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  5. Me quedó faltando una pregunta con su respuesta. Estuve a la expectativa leyendo la entrevista, pero no se asomó. Y es algo así como: Al margen de esa dosis de racionalidad, necesaria para hacer este estudio, qué piensa usted de Dios y del mensaje bíblico de la doctrina cristiana de la salvación? Bueno, en realidad son dos: ¿Cree en Dios y en la eternidad del alma?

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    1. Este pobre señor, Pabón sólo es digno de compasión y misericordia; Pero no falta el incauto que le crea todas sus burdas opiniones. "Nadie puede dar de lo que no tiene" Obvio que no cree ni en lo que se come.

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    2. Anónimo, ¿porque sus opiniones son burdas?, mira te aconsejo que leas psicología de las masas y análisis del yo de Sigmund Freud. Ese libro te ayudara a entender porque lo que dice el señor Pabón es cierto.

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