lunes, 17 de diciembre de 2012

Antonio Morales no cambia


A los quince días que sicarios acribillaron en el barrio Quinta Paredes de Bogotá al humorista y periodista Jaime Garzón (13 de agosto de 1999), a su amenazado amigo y colega Antonio Morales Riveira no le quedó más alternativa que empacar maletas a la carrera y guarecerse en Francia.

Este antropólogo fue, entre otros cargos, director del Noticiero de las 7 y durante tres años (1995-97) se desempeñó como guionista y director periodístico de Quac, y con Garzón se encargaron de decir muchas verdades dolorosas, de pisar callos, de fastidiar a corruptos y criminales, a presidentes y congresistas, a banqueros y ‘cacaos’, a generales y paramilitares. Sin contemplación hurgaron en la llaga de un país que en medio del dolor del conflicto armado interno y de tantos males que lo aquejaba, sacaba tiempo para gozar con la ironía y hasta para reírse de sí mismo. 

Pero Morales Riveira era y sigue siendo un ‘sujeto incómodo’. Hoy de vuelta en la Colombia que insiste en añorar, continua hablando con convicción y sin temor a herir susceptibilidades o ganarse un balazo.


Dispara sus dardos desde el programa nocturno ‘El Radar’, de Caracol Televisión, y tiene planes de ponerse a recorrer los rincones de su país para elaborar una serie de documentales en los que retrate ‘el olvido que somos’.

Invitado especial a la Feria del Libro, Ulibro 2010, realizada por la UNAB del 30 de agosto al 4 de septiembre, Antonio Morales aceptó esta entrevista después de participar junto a Eduardo Arias y Juan Gustavo Cobo Borda en el conversatorio “Literatura y humor”.

“Mis genes vienen de por acá. Esta es la tierra de mis ancestros y estoy muy feliz de estar en Santander”, dice, mientras se empuja el último bocado de una oblea repleta de arequipe de Floridablanca, que saborea con tanta ansia como aquellas que le enviaban al exilio parisino.

¿Para qué volver a un país del que usted salió a sombrerazos?

De alguna manera si en estos tiempos es cierto que la buena globalización implica que más que nunca se convierta uno en un ciudadano no del mundo sino de cualquier parte o de todas las partes, frente a eso también hay una especie de corriente interna que hace parte de lo fuerte que es eso que llaman la nacionalidad, la cultura, el modo de ser, y por más de que uno haga parte de un universo abierto como es el mundo, de todas maneras la cabra tira para el monte y más en Santander.

Yo me devolví a Colombia por necesidades laborales porque es difícil trabajar en Francia en el periodismo, y también por una necesidad de estar un poco en este país en transformación, en este país joven, en este país que no es occidental sino accidental.

¿Pero no es mejor quedarse a orillas del río Sena ahogando las penas en vino?

Pues eso es divertido y chévere pero muy costoso, sobre todo cuando uno no tiene trabajo fijo, pero en América Latina y en Colombia en medio del conflicto hay un desborde creativo y unas posibilidades abiertas para inventarse todo. Hay una complicidad maravillosa entre las gentes y un espíritu joven del cual uno no tiene por qué evadirse. Resulta absolutamente amable vivir acá. Hace un par de años que estoy de vuelta y estoy feliz de estar acá.

¿Fueron estos los mejores ocho años y Álvaro Uribe Vélez el mejor presidente de los últimos tiempos, como afirman tantos columnistas, dirigentes políticos y colombianos en las encuestas?

Tengo cincuenta y pico años y una memoria política de este país de los últimos cuarenta y cinco años, y debo decir que yo nunca había sentido una violación tan flagrante de todas las normas de la convivencia democrática, una violación de la formación misma de las instituciones colombianas que bajo el régimen de Álvaro Uribe.

Estoy totalmente en desacuerdo con las personas que piensan así, y el régimen de Uribe Vélez fue durante un tiempo un enemigo fundamental de la consolidación de una sociedad moderna en Colombia, de una sociedad donde el Estado Social de Derecho imperara, y produjo un retraso en muchas cosas de hasta de cincuenta y sesenta años para ubicarnos en un país anterior al 9 de abril de 1948. Un país antes de las grandes reformas en la vida y las costumbres de mediados del siglo XX, y otra vez trataron de considerar que el aborto era un delito, que el homosexualismo era una enfermedad, en fin, todo tipo de cosas que la sociedad colombiana aparentemente había superado. Eso en lo cultural, y en lo político un régimen que trató de consolidarse de una manera ilegítima pero afortunadamente no lo pudo hacer.

Yo siento que el país ha estado hipnotizado por algunas virtudes del presidente Uribe Vélez y que los que hemos sido críticos sentimos un aire fresco y ‘santo’ circundar por ahí.



¿Qué le dice usted a esas personas que ven a Antonio Morales como un elemento subversivo para el establecimiento?

Hay un problema en la sociedad colombiana con la concepción de lo republicano. Aquí se considera republicano lo que tiene alguna armonía con la consolidación de los poderes hegemónicos del país y hay sectores hegemónicos del conservatismo y el liberalismo que pasan por la mafia y por el empoderamiento de la economía sobre las demás cosas de la vida.

Siento que las personas que piensan eso son personas que no deberían vivir en un régimen democrático, porque si consideran que una voz discordante, crítica y distinta es señalable, pues no son democráticos. Un poco lo que se está jugando en estos tiempos, que es una contraposición a lo que vino pasando en los tiempos del ‘Obdulismo’, del ‘Fernandolondoñismo’ y del Uribismo, es la satisfacción que uno siente de un gobierno con el cual uno no está de acuerdo ideológicamente pero está de acuerdo en los principios básicos de la República, un gobierno que dice que lo primero que se va a garantizar es la oposición, es poder estar usted y yo hablando. En ese sentido es que creo que cesó la ‘Uribe noche’.

¿Qué preferiría: repetir el susto de un aterrizaje abortado en Palonegro, como el que usted vivió el pasado 31 de agosto, o pasar un fin de semana en una isla desierta de la Polinesia francesa junto a José Obdulio Gaviria o Plinio Apuleyo Mendoza?

¡Uy! No, repetir lo del aterrizaje no, por favor, porque tratamos de aterrizar tres veces y no fue posible por cuestiones de las épicas bravas tierras de Santander. Y en cuanto a lo segundo, yo no voy a una isla con esos personajes porque me parece profundamente peligroso.

¿Prefiere una cárcel en los Estados Unidos?

Prefiero una vida en Colombia.

¿Cuál es el recuerdo que tiene de su amigo y cómplice Jaime Garzón?

Cómplices totales en el trabajo y en los años que tuvimos la oportunidad de pasárnosla juntos. Pues mire, hay una cosa que es muy sensible para mí y es que en los años que pasé con Jaime nunca me divertí tanto y estoy seguro que nunca más me voy a divertir tanto. Y es que la diversión no era no solamente la convocatoria cotidiana y permanente a la risa, sino también la diversión de estar pensando y reflexionando, de estar tratando de buscarle los pelos a la calavera de la realidad nacional, lo cual también es tan divertido y tan productivo, tan revitalizador y tan sanador como la risa misma. El gran recuerdo de Jaime es haber vivido unos tiempos de diversión y de ‘subversión’… de subvertir el orden y los poderes en Colombia, un tiempo de bacanería total.

¿Y un instante inolvidable junto a Garzón?

No sé si pueda contarlo… Ahí va, pero es para público adulto. No tiene ninguna profundidad política ni crítica pero la escena misma fue de una hilaridad. Una tarde estábamos con Miguel Ángel Lozano tratando de escribir un libreto para Quac y no se nos ocurría nada, y tomábamos tinto y fumábamos y no pasaba nada, hasta que de repente subió Jaime a nuestra oficina y le dijimos “Perrito, háganos reír para que se nos ocurra algo”. Y Jaime de la manera más olímpica y sin que mediara nada se quitó la ropa quedando totalmente empeloto y de repente empezó a correr por los pasillos de RTI, que era la programadora con la cual hacíamos Quac, se paró frente a una secretaria que sabíamos era mojigata y religiosa, se cogió el pipí y le dijo: “Señora, perdone lo poquito pero es con todo cariño”. ¿Demasiado fuerte?

¿Quiénes nos quitaron a Garzón?

En Colombia se habla de los autores materiales, que son lo que disparan; los autores intelectuales, que son quienes buscan la manera y logran la complicidad para el homicidio, pero yo pienso que hay una tercera instancia en los determinadotes de los grandes crímenes, que son los autores ideológicos. Esos autores ideológicos pueden estar en determinados sectores del poder y son los que sin decir van diciendo, los que dicen “¡Qué tipo tan inconveniente!”. Hay que buscar los autores ideológicos, que son los que mataron a (Luis Carlos) Galán, los que mataron a (Carlos) Pizarro, los que mataron a (Bernardo) Jaramillo… Los mismos de siempre.

¿A usted lo silenciarán?

Espero que no. Yo ahora trabajo muy tranquilamente en un canal que es abierto, liberal y democrático, que es el Canal Caracol, que no se parece a otros, y siento que no hay intenciones en este momento de silenciar a nadie y que la política colombiana y la evolución del conflicto armado interno están lejos de la posibilidad de silenciarme. Sí están silenciando pero por lo bajo y están matando a los periodistas de provincia y a los sindicalistas.

¿Vendrán mejores tiempos con Juan Manuel Santos o la marea seguirá alta?

Yo pienso que peor que Álvaro Uribe no hay y no puede haber nada. Además Juan Manuel Santos misteriosa o maravillosamente ha recogido eso que se ha llamado históricamente el pensamiento liberal. Así que sigue habiendo un liberalismo en Colombia, como lo hay en la UNAB, que es de origen profundamente liberal. ¿Y ese liberalismo qué implica? Reformas, Estado Social de Derecho, libertad de expresión... Yo pienso que el tiempo de Santos puede ser un tiempo muy importante para el país, si es que quienes manejan Colombia se dan cuenta que es menos costoso en términos de millones de pesos construir una sociedad más o menos igualitaria que seguir gastándose cuarenta o cincuenta billones al año en tiros, en una guerra insoluble.

¡Que el señor procurador Alejandro Ordóñez lo perdone!

Que el procurador Ordóñese no se meta conmigo.

1 comentario:

  1. Còmo ser salvo

    Cordial saludo:

    Mi nombre es Humberto García, me identifico como cristiano evangèlico y le envìo este correo (desde Colombia) con el propòsito de presentarle los pasos a seguir (el plan de salvaciòn) para recibir a Jesucristo como Señor y Salvador:

    La Biblia dice:


    “Justificados, pues, por la fè, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1) (Versiòn Reina-Valera)*

    “Porque de tal manera amò Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigènito, para que todo aquel que en èl cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

    Nuestro Problema:
    Separaciòn

    La Biblia dice:


    “Todos pecaron y estàn destituìdos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)

    “La paga del pecado es muerte, mas la dàdiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesùs Señor nuestro”. (Romanos 6:23)

    La respuesta de Dios:
    Jesucristo

    La Biblia dice:


    “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (I Timoteo 2:5)

    “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aùn pecadores, Cristo muriò por nosotros” (Romanos 5:8)

    Nuestra respuesta:
    Recibir a Cristo

    La Biblia dice:


    “He aquì, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrarè a èl, y cenarè con èl, y el conmigo” (Apocalipsis 3:20)

    6 —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí., Juan 14:6, Nueva Versión Internacional (NVI)

    12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:12)

    Còmo empezar su vida con Cristo:

    1) Admita su condiciòn de pecador

    2) Decida alejarse de sus pecados (arrepièntase)

    3) Crea que Jesucristo muriò en la cruz por usted, y que resucitò de la tumba.

    4) Por medio de una oraciòn invìtele a entrar en su vida y a tomar el control de ella por medio del Espìritu Santo. ( Recìbale como Señor Y Salvador)

    Confesar a Cristo

    La Biblia dice:

    “Si confesares con tu boca que Jesùs es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le resucitò de entre los muertos, seràs salvo.
    Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvaciòn” (Romanos 10:9,10)

    Haga esta oraciòn (de manera audible):

    Señor Jesucristo.
    Creo que tù moriste por mis pecados en la cruz del calvario.
    Creo en mi corazón que Dios te resucitò de entre los muertos por mi salvaciòn. Ahora mismo te invito a que vengas a mi vida. Quiero confiar en tì y seguirte como Señor y Salvador. En el nombre de Jesùs, Amèn

    La Seguridad que Dios da: Su Palabra

    Si usted elevò esta oraciòn,

    La Biblia dice:

    “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, serà salvo” ( Romanos 10:13)

    “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les diò potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12)

    8 Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se *jacte. Efesios 2:8-9 (Nueva Versión Internacional).

    De ahora en adelante:

    1. Lea su Biblia cada día, para conocer mejor a Cristo.
    2. Ore diariamente
    3. Dependa del Espíritu Santo
    4. Asista a la Iglesia Cristiana
    5. Hable a otros de Cristo

    Hermano Humberto

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