sábado, 7 de marzo de 2020

Rodolfo Hernández dice que sacará 15 millones de votos y asegura que no está loco


(Esta entrevista la publiqué en la edición 393 del Periódico 15, una publicación de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) y de distribución gratuita en el Área Metropolitana).

El exalcalde de Bucaramanga está empecinado en convertirse en el sucesor de Iván Duque Márquez. Esta es la primera parte de una entrevista en la que el constructor 'dispara' a diestra y siniestra.

A un metro con 76 centímetros de distancia –por si acaso se ‘salía de la ropa’ con alguna pregunta–, Rodolfo Hernández Suárez atendió esta entrevista con 15 en la que no baja de ladrones y vergajos a concejales y congresistas, arremete contra el procurador general, hace cuentas alegres de los votos que calcula sacar, reprocha a su hijo por bobo e idiota, y afirma que su discurso de posesión en Puerto Tejada duraría máximo diez segundos.

No había más testigos que su secretaria, una asistente, las fotos tomadas por Ruvén Afanador que decoran las paredes y los tres escoltas que esperaban detrás de la puerta de una inmensa oficina camuflada entre almacenes de Cabecera IV Etapa, donde además tiene la sede de la constructora HG que en sus tiempos dorados levantaba 1.500 viviendas en un año.

El exalcalde de Bucaramanga en 2019 fue suspendido e inhabilitado por la Procuraduría General y posteriormente multado con 124 millones de pesos por haberle pegado una cachetada al concejal Jhon Jairo Claro (Alianza Social Indígena, ASI). Ahora está con la chifladura de ser el siguiente presidente colombiano nacido en Santander, después del comerciante de bocadillos Aquileo Parra (1876-1878).

El de hoy pareciera ser otro Rodolfo Hernández. La lengua viperina la dejó en su casa. No grita, no dispara groserías como de costumbre y, por el contrario, afirma que es un “exquisito”. Lo único que no deja de hacer es golpear con su dedo índice una mesa pequeña que nos separa, y sin haber encendido la grabadora apunta que no puede decir mentiras porque no podría dormir.

Sus contradictores lo ven como un tipo campechano, mal hablado, soberbio, pendenciero y machista, pero sus adeptos que le llaman “Ingeniero” lo defienden por ser ‘frentero’ para decir las cosas y para encarar a los políticos tradicionales.

Nació el 26 de marzo de 1945 en Piedecuesta y por un arrebato –en el que fue secundado por su hermano Gabriel–, se lanzó a la Alcaldía de Bucaramanga con el lema de “Lógica, Ética y Estética”, sin que fuera un versado en Platón ni mucho menos. En 2015 obtuvo 77.238 votos, 4.470 más que el representante de la maquinaria liberal, Carlos Ibáñez. Luego, como durante más de medio siglo sucedió con el PRI en México, escogió a dedo a Juan Carlos Cárdenas Rey como su sucesor. Ahora le dedica toda su energía a convertirse en el sucesor de Iván Duque en agosto de 2022.

Por esa razón es que a los diez segundos de concluir esta entrevista entró un amigo que le puso a escuchar las marchas de Juan Domingo Perón, a quien admira sin importar que el expresidente argentino haya cobijado a criminales nazis. Está escogiendo la música para su campaña, que piensa financiar con aportes voluntarios y algo de su capital que -dicen- bordea los cien mil millones de pesos.

¿Las rancias aristocracias bogotanas permitirán que un piedecuestano con escasamente un pregrado de universidad pública aspire a ser presidente de Colombia?

Yo creo que esas oligarquías rancias que han gobernado desde que nació la República impongan candidato ya no están fácil. Las redes sociales han democratizado la información y la opinión, y les llega a todo el mundo porque en el país somos cincuenta millones de habitantes y hay más de sesenta millones de celulares. Partamos de que la información por el celular le llega por lo menos al ochenta por ciento de la población colombiana. Basado en eso y en los resultados que ha tenido toda esta administración de politiqueros que se han concentrado últimamente en cometer delitos financiando las campañas con plata que le roban a la ciudadanía y comprando votos, ya llegó a su fin.

Y una prueba es esta: cuando yo estuve haciendo la campaña para presentarme a la Alcaldía de Bucaramanga en el año 2015, nadie daba ni diez centavos por mí, ni usted. Todo el mundo creía que perdía. Me le enfrenté a la casta política más corrompida que ha tenido el departamento de Santander y Bucaramanga y les gané. Sin tejas, sin ladrillos, sin cemento, sin tamal, sin lechona, sin cerveza, sin plata, sin cámara, sin acción, sin tarima, sin Maluma… todo eso cero. Simplemente explicándole a la ciudadanía qué es lo que está pasando y qué pensábamos hacer si llegábamos a la Alcaldía, y les ganamos. Ahí está la prueba reina. A través de la emoción, de la esperanza y de la ilusión de poder transformar la administración representada en esos politiqueros que traicionaba a todos los habitantes de Bucaramanga.

Antes de hacer entrevista le oí decir que en sus cálculos hay millones de votos en las elecciones de 2022. ¿Usted está loco, es un iluso, tiene sobredosis de optimismo… todas las anteriores? ¿Cómo interpretar esa ambición suya?

Pues así me decían cuando me lancé a la Alcaldía: que estaba loco y que eso de lógica, ética y estética nadie lo entendía, y resulta que sí lo entendieron. Póngale la firma que nuestra pretensión a la Presidencia, haciendo buen acompañamiento con un vicepresidente que sea una persona que se haya forjado en el trabajo, no un politiquero, nosotros vamos a sacar quince millones de votos. Esa es la meta que tenemos. Parece muy grande pero no lo es, porque esos son los votos que se necesitan para realmente tener un mandato claro, contundente, preciso, arrollador… y esos quince millones de votos previamente han sido también apoyados por las listas de representantes a la Cámara que vamos a hacer en los treinta y dos departamentos de Colombia y con una lista a Senado. Y le voy a dar una ‘chiva’. No es que sea él, pero para que usted se imagine cuál es el nivel de los senadores que vamos a colocar en la lista. Por ejemplo que encabece la lista de Senado de la Liga de Gobernantes Anticorrupción el doctor Manuel Elkin Patarroyo. Ese es el nivel que queremos. Es la imaginación de colombianos al poder para tener un estado de bienestar, porque ahora el estado de bienestar se está concentrando en diez mil personas que son los que usufructan (sic) el poder, los que cogen todo el presupuesto público, los que atracan a la ciudadanía. Nosotros vamos a desbaratar eso. Ya lo hice en Bucaramanga y les pido que me entiendan: esto de Bucaramanga fue una maqueta, un ensayo que funcionó y lo que haremos es amplificarlo a Colombia, pero ya la maqueta está hecha y sabemos cómo se hace.

¿En ese afán de llegar a la Casa de Nariño estaría usted dispuesto a aceptar el guiño o los votos de personas como Álvaro Uribe Vélez o Germán Vargas Lleras?

Nosotros no somos ni uribistas, ni petristas ni de Cambio Radical. Nosotros vamos a representar es a los colombianos que han sufrido el impacto precisamente de todas esas castas politiqueras que a través de la administración de veinte o treinta años atrás tienen quebrado al país y la juventud termina de estudiar y no tiene ningún puesto dentro del camino de la producción nacional porque acabaron con todos los circuitos económicos. El país está hasta aquí (señala su frente) desesperado de ver todos los días una tiniebla más en contravía de los intereses de esa muchachada. Y los que somos más viejos también hemos visto ya la severidad de las acciones que ha hecho esa politiquería: endeudamiento monstruoso tiene el país, quince millones de colombianos aguantando hambre, diez millones de los cuales viven con dos dólares (6.800 pesos) al día y cinco millones con un dólar (3.400). Este es el saldo que nos ha dejado toda esta politiqueríay toda esta política neoliberal de Milton Friedman, que mire a donde nos llevó, a una desigualdad abismal entre ricos y pobres y eso hay que totalmente corregirlo a través de políticas macroeconómicas.

¿Por qué está tan convencido de que Uribe Vélez terminará a su lado y abandonará el emporio de los Char?

Porque apenas hable esta señora Aida Merlano, yo creo que se derrumba todo eso de la Costa Atlántica, porque todos sabemos que todos esos politiqueros compran votos con plata robada. Apenas hable ella se derrumba ese castillo y yo no creo que ningún político sensato vaya a meterse a apoyar donde de pronto termine es vinculado y hasta preso.

¿Cuáles fueron sus tres principales logros como alcalde de esta ciudad?

El principal, así no hubiera hecho más –que hice muchos– cambiarle la mentalidad a la gente políticamente, que sepan que el voto de cada uno de los ciudadanos cambia la estructura política de la ciudad. Les cambié la mentalidad y solamente en cuatro años. Porque para cambiar códigos de comportamiento en una sociedad se necesitan cien años y nosotros lo logramos en cuatro años. La prueba es que gané la Alcaldía en octubre de 2015, me posesioné el 1 de enero de 2016 y saqué setenta y siete mil votos. Y el pasado 27 de octubre con Juan Carlos Cárdenas, candidato que nosotros apoyamos, les sacamos el doble de votos y derrotamos la maquinaria. Yo no sé si usted se dio cuenta que los votos que sacó Cárdenas con el apoyo nuestro fueron cien mil más que los que sacó el segundo, que fue Jaime Beltrán, y a los cuatro candidatos perdedores les sacamos cuarenta mil votos. Eso fue un campeonato mundial. Sacamos a dieciséis concejales que estaban incrustados y no los movía nadie. Quiere decir que el imperativo categórico funcionó y funcionó a favor de la ciudadanía. Ahora, ¿cuál es el compromiso de Cárdenas? No cambiar lo que funciona. Absurdo cuando cambian lo que funciona. Segundo compromiso, que es nuestro eslogan, no robar, no mentir, no traicionar. Eso es lo que vamos a hacer.

¿Y cuáles fueron las tres principales escachadas que tuvo?

Seguramente muchas. Con la misma gente que nombré, que se presentan como ovejitas y cuando llegan allá y se sienten con el cargo sacan las uñas. Esa es una escachada, falto de experiencia seguramente y falta de hacerles las entrevistas psicológicas de comportamiento a ver cuáles eran las actitudes que tenían. Culpa mía. No es culpa de nadie más en la Alcaldía. Seguramente también y yo digo que eso no es debilidad ni escachada como usted llama, sino decirle a la gente lo que yo pienso de frente, sin interesarme que fuera amigo o no lo fuera, porque es que en la Alcaldía no me pusieron a hacer amigos sino a defender los intereses de los ciudadanos y siento que todo Bucaramanga sabe que ese propósito en un alto porcentaje se cumplió.

¿En esa lista de ovejas que sacaron las uñas qué nombres tiene en la cabeza?

Eso hay varios que no vale la pena ni nombrarlos porque son escorias de la humanidad, que llegaron allá con un discurso, me convencieron a mí, también convencieron a mi hermano (Gabriel), luego  no sirvieron para nada y se pusieron a hacer politiquería barata en contravía de los intereses de la ciudadanía. Y otras personas no estaban capacitadas para el encargo y así las hojas de vida lo indicaran que sí estaban, pero cuando los pusieron a trabajar no pudieron.

Cuando Condorito está con la piedra afuera no dice groserías como usted, sino que escriben #”!}¨&% y otros signos. Esto para decirle que hace unos dos años fui a saludar a su hermano Gabriel, que venía a pie de su casa en Pan de Azúcar, y me dijo: “Si es para hablar de ese triplemalparido no cruzo la calle”. Su hermano fue el inspirador de su campaña y el responsable de reencauchar a Aristóteles y Platón con el cuento de la lógica, la ética y la estética. ¿Tan mal terminaron las relaciones entre ustedes dos?

La verdad, y tengo que decirla, yo sin el apoyo de la filosofía no hubiera sido alcalde.Yo diría que él aportó un sesenta por ciento del triunfo, otro treinta por ciento lo aportaron los que nos asesoraron en comunicación, que son los argentinos Hugo (Vásquez) y Guillermo (Meque), y póngale un diez por ciento yo. Porque la verdad yo fui buen alumno. El gran peso del triunfo y el gran reconocimiento lo tiene él. Gabriel me asesoró en la estructuración del gabinete de buena fe. Dentro de ese gabinete yo metí a Félix Jaimes Lasprilla, Rodrigo Fernández y Florentino Rodríguez. Él se opuso y yo sin embargo le dije que me diera un tiempo para mirar cuáles acciones hacía. En el camino yo saqué a Florentino. Tenía razón Gabriel sobre las opiniones que tenía de él. Sobre Rodrigo, también me forzó a que lo sacara pero yo veía que Bucaramanga en la medida que avanzábamos en la administración y sacábamos los procesos de licitación nos estábamos aprestigiando y de uno coma cuatro proponentes pasamos a  veces a ciento diez, con un promedio de un poquito menos de cincuenta. Entonces ante este hecho contundente yo no podía sacar a Fernández. Porque conseguir una persona que tenga el conocimiento de ingeniería y de derecho de todo lo que es la jurídica de la contratación de la obra pública, el que más sabía era Rodrigo. No lo saqué y ahí empezó el malestarde Gabriel. Y el otro al que él se oponía era Félix Jaimes, a quien encargué de dos cosas: terminar Neomundo que estaba colapsado y no había ni techo. Le liquidaron el contrato a Valco unos días antes de entrar nosotros. La estructura del techo tenía una flecha positiva que podía haber volcamiento cuando le colocáramos la carga muerta de lo que es la teja. Él la corrigió y sacó adelante eso. Y el otro encargo fue terminar el Teatro Santander que llevaba diez años paralizado y gaste y gaste plata. Esos dos objetivos se cumplieron. Entonces cómo los sacaba. Y yo los vi, al menos mientras yo estuve, correctos y dedicados a su trabajo contractual. A Félix que tenía un contrato y a Rodrigo que sí fue nombrado como asesor de despacho para efectos de transparencia y contratación. Como no los saqué entonces Gabriel peleó conmigo. Me dijo que yo lo había traicionado y que él había trabajado y le reconozco todo lo que hizo. Que por el trabajo no había cobrado un peso, y es cierto que no cobró un peso, y que los que habían ganado eran los que no merecían estar en el gobierno. Yo le respeté eso, pero no lo comparto. Ese fue el motivo de la ruptura.

También tengo que decir para ser correcto y honesto en lo que digo. De todos los que él recomendó la mitad no sirvieron para nada. Unos muérganos que lo traicionan a uno el mismo día de la posesión, sin embargo él lo hizo de buena fe. Y los saqué. Él no se disgustó por la sacada de los que él presentó y no sirvieron para nada, pero para nada es para nada. Se disgustó fue porque yo dejé a Rodrigo y a Félix. Esa es la verdad de la ruptura de Gabriel y sigue con ese resentimiento. Yo no tengo ese temperamento, no siento rencor, no siento envidia, nunca he sentido venganza… Nosotros podemostener diferencias, pelear o que usted me insulte a mí o yo a usted y a los cinco minutos lo saludo como si no hubiera pasado nada.

A tal punto que unos días después me mostró una carta en la que le decía a usted que ya no lo considera su hermano y que por su casa jamás se vuelva a asomar. ¿Así de grave es la cosa?

Sí, me mandó una carta y por ahí la tengo. Le respeto la decisión. Yo sigo queriéndolo, reconociéndole el apoyo que me dio, queriéndolo como mi hermano, porque nos morimos y seguimos siendo hermanos. Eso no lo podemos quitar. Él es así y solamente el tiempo nos dará la razón.

También me dijo su hermano que si hiciera públicas tantas cosas turbias de su administración, de inmediato se moriría su mamá porque usted es el consentido de ella.

Eso sí no sé ni me ha dicho qué malo he sido yo para que él tenga esas expresiones. Y yo no tengo la culpa de que mi mamá y es cierto, tenga una preferencia conmigo. Yo no tengo la culpa.

¿Qué habría sido de su paso por la Alcaldía sin esa mano derecha llamado Manuel Francisco Azuero Figueroa?

Él fue importantísimo. Es más, Manolo llegó a la casa de Gabriel en diciembre de 2015 a decirnos que quería participar del Gobierno. Gabriel me dijo: magnífico. Manolo me dio palo en Vanguardia, hasta insinuó que yo era un bandido, sin embargo allá llegó a decirme, y yo como le digo: no guardo rencores. Mi alma está limpia, pueden decir todo lo que quieran, pero lo que pesa en mi estructura mental es lo que yo piense que soy. No tengo egos. Yo tengo reconciliado el ego con el yo real. Manolo se vinculó y yo me inventé un nombre que no correspondía porque no está en el organigrama de la Alcaldía, que era Jefe de Gabinete, una persona con la que pudiera tener comunicación todos los días de lo que vamos a hacer y ocho días adelante. Esa era la labor de Manolo, que era prácticamente el ejecutor de lo que estábamos participando. Él también participaba. A veces yo no tenía razón y me tocaba corregir lo que él dijera. Yo invitaba a los consejos de gobierno, que antes eran de nueve personas, a ochenta. ¿Para qué? Para escuchar opiniones, porque si hay ochenta pensando es muy difícil que se equivoquen. Cualquier cosas que fuéramos a hacer era debatida todos los viernes, desde las siete de la mañana y a veces hasta la una de la tarde.

Un libro de Germán Castro Caycedo se titula “Mil alma se la dejo al diablo”. ¿En su caso a quién se la dejaría?

¡Al pueblo! No lo traicioné. Siempre trabajé en beneficio y con la intención de mejorarles la vida a todos habitantes de Bucaramanga, pero especialmente a los más pobres que vienen abandonados desde que nació la República hace doscientos años. Y sí se la mejoramos.

Los politiqueros decían que no había hecho nada, y les respondo: no hice nada pero de lo que ellos hicieron. Les hicimos quinientas tres obras. Unas pequeñas, pero otras de diez mil millones. Me entregaron quebrado y los concejales con el alcalde Luis Francisco Bohórquez Pedraza se robaron todo. Y no solamente el Municipio sino que los institutos descentralizados los dejaron acabados, arruinados. El Instituto del Empleo se lo robó Nancy Lora. Hasta el cuñado Cristian Rueda está preso por ladrón. Se robaron todo. Ella pedía el cuarenta por ciento de comisiones. Eso está documentado en el proceso. Yo no sé por qué no la meten a la cárcel. Es una sinvergüencería que tienen montada ahí, porque tiene infiltrados en la Fiscalía, en la Procuraduría, en todos los organismos que vigilan a los funcionarios públicos y no les pasa nada. ‘Lucho’ Bohórquez está fresco y se robó de cuarenta a cincuenta mil millones. Dejó eso arruinado.

Hasta escribió un libro hablando de una persecución mediática en su contra.

No lo he leído porque no vale la pena.

¿Cada cuántos segundos Rodolfo Hernández pronuncia la palabra hijueputa?

A veces, dentro de lo coloquial que hablemos. Depende los interlocutores y el contexto o si hay confianza. Yo también soy exquisito.

¿A quiénes agrupa en ese calificativo?

Hablo es un genérico, no simplemente por irlos a ofender. Así como cuando gente que yo no conozco, pues no pronuncio esa palabra.

¿Qué concepto tiene del procurador general Fernando Carrillo Flórez, quien lo ha investigado y sancionado a usted?

Que es un ‘encaramapendejos’. Sí sería bueno que ustedes los periodistas averiguaran cómo se hizo elegir cometiendo delitos, comprando votos, ofreciendo seiscientos puestos de la Procuraduría y puso hasta al presidente Juan Manuel Santos a que llamara a los parlamentarios para que votaran por él. Es simplemente una traición al organismo rector, a la filosofía de la Procuraduría, que es el juez disciplinario de los funcionarios públicos. Él utiliza ese ropaje que tiene para atacar o esconder los procesos que a él le convengan. Todo el mundo sabe que quiere ser candidato a la Presidencia. Por qué no renuncia y compite como me toca a mí, en el asfalto. Me tiene acorralado, me hizo renunciar y no me he robado ni un peso. Míreme la cara. ¡Ni un peso! Al contrario, los sueldos que tuve en la Alcaldía, algo más de mil millones de pesos, todos los entregué a diferentes actividades y programas de la gente más pobre. Yo patrocinaba a los mejores estudiantes, no escogidos por mí sino por la Secretaría de Educación, para darles de a doscientos mil pesitos al menos para el bus. Cincuenta por dos eran diez millones, ahí no más. Ganaba once. El resto que faltó un bombillo, porque allá se para todo por un bombillo, entonces yo daba la plata. En el último semestre arreglé el despacho, igual a este. ¿Cómo hicimos eso? Costó ciento veinte millones la arreglada. Hice una convocatoria a todos los funcionarios públicos y pusieron diez millones. Voluntario, porque el que no quería poner no ponía. Faltaron ciento diez millones. Me metí la mano al bolsillo, puse los ciento diez millones y dejamos todo como esta mi oficina aquí en Cabecera IV Etapa.

¿Aquí también hay cámaras escondidas como las que instaló en la Alcaldía con la excusa de que lo hizo para que su familia pudiera monitorear su estado de salud?

(Sonríe) No.

Si ‘el dolor le tiene miedo a Dolorán’ -como dice la cuña radial-, ¿quiénes le huyen a Rodolfo Hernández?

Seguramente los que saben que cometieron delitos penales por peculado por apropiación, y como yo sí los enfrento y les digo en la cara, entonces me cargan cierta reserva y me tienen algo de miedito. Si yo no actuara así, ya me habrían metido en la cárcel quién sabe cuántas veces. Porque es un régimen. No son partidos de opinión, sino partidos de compromiso, son partidos donde nombran a una persona porque es cómplice. Eso es lo que tá’pasando (sic) en Colombia. Los partidos de opinión se acabaron y todos son partidos de compromiso. Entonces uno se pregunta por qué nombraron a este que se robó a Floridablanca, como hicieron ahora en la Presidencia de la República, porque ese nos sirve allá, porque tenemos un compromiso y esa es la persona que sirve.

Es una lástima. Cuando salí de ingeniero el gobernador era Jaime Serrano Rueda, luego Jorge Sedano González y después Jaime Trillos Novoa, no había peligro que se llevaran un lápiz para la casa, ni que abusaran del transporte que les pone la Gobernación. Eran totalmente prudentes porque ellos entendían que eran bienes públicos.

¿No le da miedo que con tantas cosas que dice y señala, en una de estas su perros enanos ‘Óreo’ y ‘Narco’ no le sirvan de nada, ni sus escoltas, y terminen dándole ‘materile’ en las escaleras hacia su casa o aquí mismo en esta oficina que le sirve de búnker?

Yo veo esto tan podrido y tan prostituido que creo que de pronto me pueden mandar la moto. Le pido es a mi Dios que me muera ese día y que no me deje tullido en una silla de ruedas que a eso si le tengo pánico, pero ese es el oficio y esos son los riesgos y cuando uno emprende una empresa como esta, que es lograr conquistar quince millones de colombianos para que voten por este proyecto, que es no robar, no mentir, no traicionar, pues tiene unos riesgos que hay que correrlos. Si no quiere correr los riesgos, pues no se meta. Ningún cuerpo de seguridad es suficiente cuando hay una decisión para ‘hacerle el mandado’. ¡Ninguno! Eso es paja.

Hay quienes dicen que ese lema de su campaña se parece más a un pacto de sangre de la mafia calabresa.

Que digan lo que quieran. El pacto de sangre es contra ellos. ¿Quién dijo eso? El que lo dijo es que está untado. No robar, no mentir, no traicionar es una obligación de los gobernantes y sobre todo de quienes hemos tenidos la oportunidad de ordenar gasto público. Porque es que la plata no es mía sino de la gente. Yo simplemente soy un cajero y con las facultades constitucionales hacemos un programa de inversión que con esa poquita plata tiene que mejorarles las condiciones de vida a la mayoría de personas que se pueda, pero especialmente a los más pobres.

Asevera usted que los presidentes se convierten en sirvientes de quienes financian sus campañas. ¿Cómo es eso de que no piensa pedirles favores ni créditos a los ‘cacaos’ de este país? ¿Cómo es esa fórmula mágica?

Yo hice un presupuesto de cuánto realmente se gasta una candidatura a la Presidencia de la República y son trescientos mil millones de pesos. Ellos dicen que cuarenta o cincuenta mil millones, puras mentiras. Aquí Fredy Anaya dijo que se gastó quinientos millones y se gastó fue veinte mil millones. Está en cuidados intensivos psiquiátricos y Claudia López no hace sino llorar porque tiró quince mil millones a la basura, creyendo que con esos treinta y cinco mil millones alguno de los dos iba a ganar la Alcaldía de Bucaramanga. La perdieron. Nosotros no gastamos ni un peso. De esta oficina no salí nunca en la campaña pasada y en la primera campaña duré treinta dos meses guardado en mi apartamento, sin salir, solo haciendo comunicación. Entonces está comprobado que eso se puede.

¿Y la pregunta que le hice sobre eso de no pedirles favores a sus amigos poderosos?

Fácil. Y puedo llegarle hasta a Luis Carlos Sarmiento Angulo, pero lo que voy a hacer es invitar a tres millones de colombianos para que durante seis meses me den diez mil pesitos. Eso es todo. Y estoy seguro que puedo lograr eso.

¿Hay tantos ‘marranos’ en este país como para financiar a un político como usted?

¡Uuu! Es que no son “marranos”, sino simplemente es gente que está recontramamada de que estos politiqueros que reciben financiación de las grandes corporaciones, de los bancos, de los ‘cacaos’, de los contratistas corruptos como Odebrecht, vuelvan otra vez porque en eso se convierten los presidentes, en ‘lavaperros’ de los financiadores. O que digan que no.

¿Le han sentado las terapias de control de impulsividad y de la ira?

Yo no tengo ira. Yo nunca he tenido ira ni nada. Simplemente el loco ese concejal (John Claro) pero… yo creo que fue como reflejo porque me fastidió que me engañara. Me dijo que quería una charla para hablar cuestiones de la ciudad. Soy tan pendejo o tan ingenuo que llegó así como usted y me trató otros temas que no eran el objeto de la reunión.

¿Usted toma gotas de valeriana como su amigo Álvaro Uribe? ¿Madruga a caminar? ¿Hace yoga o pilates?

Algo de meditación, pero concentrada a través de una música de fondo para poner la mente en blanco, que no le llegue ninguna imagen. No es fácil. Hay que ir aumentando el tiempo. Eso descarga todo el sistema cerebral y me siento muy bien. Además todos los días hago ejercicio: media hora de trotadora a seis o siete kilómetros por hora, que no es cosa del otro mundo, y media hora de ejercicios de fuerza y estiramiento.

¿Entre dulce y amargo, qué sabor le queda de su administración?

Excelente. Dulce. Dulcísimo.

Usted ha estado en acercamientos con el empresario Mario Hernández, quien hablando de la reforma pensional dijo que “es como los médicos, uno puede contratar médicos por horas. ¿Qué tal un médico trabajando tiempo completo con un paciente?”. ¿Eso es una genialidad o una burrada de su amigo?

No lo califico. Cada uno tiene su opinión y la respeto. Yo no estoy de acuerdo con la precarización del trabajo. Porque es imposible que le digan a alguien que trabaje dos horas, pero es que su otro trabajo no es en la puerta siguiente sino que puede ser en Piedecuesta o Girón. Total de que no va a trabajar más de cuatro o cinco horas al día. Quitándole la plata a la gente que trabaja el país se paraliza porque disminuye el consumo y si eso pasa se disminuye la producción y se eso pasa hay menos impuestos. Lo que hay que hacer es lo contrario. Hay que mover para que todos tengamos plata en el bolsillo. Toda la plata que le entra a la gran mayoría de la gente que apuradamente llega a fin de mes la gasta y si la gasta consume y si consume los que están produciendo tienen que producir más, pero para producir más tienen que meter más gente y más gente va a ganar plata. Y empieza la activación del consumo y si hay consumo hay transformación, hay logística, empaque, transporte, cadenas de refrigeración… No es quitarle la plata a la gente, sino que gane más plata, pero para que eso pase hay que activar la producción.

Pensemos que le ‘suena la flauta’ y lo eligen presidente. ¿Ha pensado a quiénes llevaría a su gabinete?

Politiqueros cero. Todos esos politiqueros que se van a ‘quemar’ o los que vamos a sacar del Senado y de la Cámara, cero. Porque sino no cambia nada. Si usted pone a los mismos pues siguen con las mismas. Es la administración al poder para lograr una administración que genere un estado de bienestar. Ingenieros, arquitectos, abogados, deportistas, de todas las actividades y disciplinas académicas… los mejores, esos son los que necesitamos que le dediquen cuatro añitos a trabajar por Colombia, con un sueldo bajo porque creo que un ministro se gana catorce o quince millones y eso no es nada, pero que trabajen, que muestren el amor por Colombia. Porque todos dicen que quieren al país, pero eso es pura mentira porque están viendo a ver cómo la especulan, cómo le sacan las plumas. Ese es el amor que le tenemos. Por eso yo estoy empeñado en eso.

Como no tengo afán de que no tengo mañana pa’l almuerzo y por el contrario ya tengo pagos los almuerzos de los próximos cien años, por qué no le puedo dedicar la capacidad y la experienciade cincuenta años de ingeniero con relativo éxito. Por qué no les puedo dedicar cuatro años a esos colombianos que se están muriendo de hambre.

Antes de empezar esta entrevista me dijo que si gana su posesión en Puerto Tejada (Cauca), que dejaría para su servicio un solo carro, que convertiría la Casa de Nariño en un museo… ¿Eso quiere decir que Gabriel Antonio Goyeneche, que en el siglo pasado prometió pavimentar el río Magdalena y ponerle una marquesina a Bogotá para protegerla de la lluvia, se le quedó corto?

No, eso se puede. ¿Usted pa’qué quiere una casa de diez mil metros cuadrados donde vive el presidente? Eso es absurdo. Yo tengo un apartamento en Bogotá de ochenta metros. Ahí vivo. Eso no tiene nada. ¿Usted pa’qué quiere sesenta carros? Con uno es suficiente. ¿Pa’qué tiene veintisiete consejerías? Entonces pa’qué están los ministros. Hay que desmontar eso. Pa’qué quiere estar atendiendo politiqueros, alcaldes y gobernadores todos los días que llegan es a pedir plata. Entonces vamos a hacer unas prioridades: señores alcaldes y gobernadores ustedes tienen agua potable en sus municipios. El ochenta por ciento de Colombia no tiene agua potable. Segundo, tienen alcantarillado, hay los colectores, sí o no. Entonces terminemos. ¿Hay planta de tratamiento de aguas negras? Ni Bucaramanga tiene. Tiene para ochenta mil habitantes y somos seiscientos mil. Por qué no saneamos todos los ríos de entrada y toda esa gentecita que vive en las riberas de los ríos de la pesca que vuelvan a la actividad artesanal. Por qué hemos destruido todo ese medio ambiente en contravía de nuestro propio progreso. Ah, si tiene todo ahí sí vamos a reconstruir el equipamiento comunal de escuelas, de colegios, de salones comunales, de puestos de salud, de hospitales… pero con un ingrediente siempre: estética. Lógica es meter la plata donde más se necesita; la ética es que el gobernante y su equipo no se la roben, y la estética es que todo sea bello.

Mire el piso de mi oficina que está en cemento. Esto lo ven como de obra negra. En el techo todas las vigas están a la vista. Toda está pintado de negro con una iluminación de cierto costo, pero aquí llega la gente y no quiere irse. No sé si sea demasiado pretencioso.

No lo sé, pero a donde la gente no quiere ir es al pueblo de Los Santos (Santander), que está en calamidad pública por falta de agua para beber y cocinar. Los santeros se están muriendo de sed a estas alturas del siglo XXI.

Esa es la consecuencia; la causa es que se roban la plata. Poner agua es facilísimo. Ahí está el río Manco y lo que hay que hacer es un sifón por gravedad, teniendo en cuenta en los cálculos que hay golpe de ariete. Entonces se necesita una tubería que sea capaz de absorber la presión. Yo no sé cuánto valga y en dónde habrá que ponerla, pero eso se puede. No hay que bombear. Se recoge de allá, se almacena, se distribuye y se ponen hidroneumáticos para regular presión. Tengo entendido que Richard Alfonso Aguilar (exgobernador de Santander) arrancó un contrato de treinta y ocho milmillones para llevar agua a Los Santos bombeándola del río Chicamocha. Se robaron la plata y no hicieron nada. Y no pasa nada. Y el procurador este que me ataca a mí, este Carrillo cargamaletas de Luis Carlos Sarmiento Angulo, con noventa y tres millones de sueldo, mil doscientos millones al año más las prestaciones, cero investigaciones pa’la clase politiquera que se robó todo pa’comprar votos. Me ataca es a mícon furia. Tengo más de cien investigaciones en la Procuraduría.

¿Pero hablar así del procurador Carrillo no es echarle más sal a la herida y que de paso él tenga más presente su caso?

Bueno, pues que lo haga. ¡Que lo haga! ¡Que tenga los calzones y lo haga! ¡Que lo haga!

¿Usted hará campaña desde el penthouse de su casa en Cabecera del Llano o piensa visitar los municipios de Colombia?

Voy a ser estático. Muy pocas salidas ante los riesgos que ya me han advertido. Vamos a pedirles a todos los colombianos que me entiendan, que como vamos empezar a apretar toda esta politiquería que tiene robada y arruinada a Colombia, pues tengo que tener al menos la responsabilidad conmigo mismo y con mi familia de tratar de exponerme lo menos que pueda. El mensaje se puede dar por los medios y las redes sociales. Así hice en mi campaña a la Alcaldía. Yo no salí.

¿Pero cómo hará para que lo conozcan en lugares como Caparrapí, Tamalameque o Liborina?

En La Guajira… en todos los lados me conocen. No toda la gente, pero el trabajo es penetrar por las redes. Es que nosotros no le hemos metido nada de plata a las redes para que se muevan los algoritmos y llegue la comunicación segmentada a donde nosotros queramos. Para eso es la plata que vamos a recoger, para hacer una campaña de tecnología, no de tierra. La de tierra tiene un inconveniente. Se necesitan quince millones de votos. Usted cómo hace para reunir diez millones pa’que le voten. Es imposible. Porque usted va a una manifestación y le salen tres mil, si es que le salen. Entonces pa’que me pongo primero a arriesgarme ante la inseguridad, ante las pasiones y ante la venganza que van a tomar. Todos esos politiqueros ladrones me quieren sacar del ring pero a plomo. Eso es lo que quieren hacer. Para qué me pongo a ‘dar papaya’. Aquí tenía cámaras de seguridad hasta en la casa, con identificadores de rostro, al menos pa’saber quién fue el que lo hizo.

¿A sus hijos, como Uribe Vélez con los suyos, les va a permitir que hagan negocios al tiempo que usted sea presidente?

En la Alcaldía pues tuvimos ese problema con mi hijo (Luis Carlos) pero fue un hecho que nunca se consumó. Es como usted que se va a casar pero no se casa. Ah, que una intención… Sí, culpa de él. Nunca me lo comentó a mí. Y eso lo tienen de caballito de batalla pa’jodemen (sic) todos los días. Ahora tengo una imputación de cargos en la Fiscalía. Yo no me he robado un peso. Yo no le tengo miedo ir allá. Que me digan todo lo que quieran. Vamos a ver cómo es el juicio. Yo quisiera que me imputaran cargos cuando no me he robado un solo peso.

¿Esa sombra del escándalo Vitalogic (negocio de las basuras) hasta cuándo lo acompañará? ¿Cómo hará para resarcirse de ese golpe?

La politiquería no me saca sino eso, y eso no se consumó. Vuelvo y repito: usted dice que se va a casar pero no se casa, entonces sin el contrato del matrimonio sea civil o por la iglesia usted no se ha casado. Que fue una imprudencia, sí. Mal hecho, sí. Muy mal hecho. Él tiene cuarenta y tres o cuarenta y cuatro años. Será tan bobo y tan idiota que firmó que a él le daban una comisión por vender máquinas… Todo eso que hablan de cien millones es puras mentiras. A él lo pusieron en la distribución de unas máquinas que se necesitan para hacer la transformación de la basura en energía, entonces le daban una comisión del tres por ciento.

¿Y de menso firmó?

Y autenticó la firma y les entregó el contrato.

¿Y no le comentó nada a usted?

¡Nunca¡ Yo lo llamé y le dije: ‘Mijo, usted por qué me hace eso’. Si yo no hubiera tenido ese prestigio con la comunidad, a mí me tumba de la Alcaldía eso.

¿Al fin usted tiene visa para ir a Estados Unidos o se la cancelaron? ¿Ha vuelto a ese país?

Nosotros fuimos en Semana Santa de 2019 a Estados Unidos. Y sí tengo la visa y la tengo vigente. Aquí tengo el pasaporte (le dice a su secretaria que me entregue el documento 5561779 vigente hasta el año 2023 con visa válida hasta el 11 de diciembre de 2023).

¿Cuál es su destino preferido?

Me gusta más ir a Europa porque es mucho más cultura y más tranquilidad, las ciudades son en su mayoría medievales, peatonales. Pero sí voy a Nueva York y a Miami, muy poco, pero voy. Me gusta ir más Europa para disfrutar toda esa arquitectura, pintura, museos…


(En la edición 394 del Periódico 15 circulará la segunda parte de esta entrevista).

miércoles, 24 de julio de 2019

La diáspora venezolana supera cualquier cálculo


(Esta nota la publiqué en la edición 478 de Vivir la UNAB (de la Universidad Autónoma de Bucaramanga), en circulación desde el 12 de julio de 2019)


Frío extremo, hambre, fatiga, soroche, ampollas, lágrimas... ilusiones. Todo se mezcla en el paso por el Páramo de Berlín (departamento de Santander) que deben hacer los cientos de migrantes venezolanos que a diario caminan hacia el interior de Colombia o rumbo a países como Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Fotos Pastor Virviescas Gómez - PVG

El drama de la migración venezolana tiene unas proporciones escalofriantes. Al día de hoy ya supera los cuatro millones de personas y de acuerdo a las proyecciones para el año 2020 podrían ser dos millones adicionales, convirtiéndose en uno de los fenómenos de desplazamiento humano más grande del planeta, corroborado por las estadísticas de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y analizado en el contexto local por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Esos padres con tres niños que de noche arriban exhaustos a Morrorico, esa joven en estado de embarazo que intenta recobrar energías a la vera del camino para seguir halando una maleta sin rodachines, esos tres muchachos descalzos que cargan morrales escolares con la bandera de su país y ni un solo peso en sus bolsillos o ese anciano al que entre paso y paso se le escapa una lágrima mientras observa aterrado que estando en El Picacho poco o nada ha avanzado en su viaje al Perú… todos ellos forman parten de esa migraciónde la que los bumangueses han venido siendo testigos de primera línea en los últimos años.

Y es que Colombia se ha convertido en el primer país receptor con 1,3 millones de migrantes, seguido por Perú con 768.148, Chile con 288.233, Ecuador con 263.000, Brasil con 168.357, Argentina con 130.000 y Guyana con 36.400, para no hablar de los 351.114 que han llegado a Estados Unidos, 323.575 a España, 49.831 a Italia, 24.603 a Portugal, 20.775 a Canadá, sin dejar por fuera México (39.500), Centroamérica y los países del Caribe a donde también llegan venezolanos a rebuscarse la vida limpiando vidrios, pidiendo limosna a la salida de supermercados y restaurantes, demostrando que tienen tales o cuales habilidades, esperando una oportunidad laboral, queriendo montar un negocio o simplemente huyendo de una realidad a la que muchos de ellos ya están retornando, cabizbajos y derrotados, después de una angustiosa estancia de algunos meses en los que escasamente hicieron para el almuerzo y una pensión de mala muerte o durmiendo debajo de los puentes, expuestos a una creciente mezcla de indiferencia y xenofobia por parte de quienes los desprecian o temen que les vayan a hacer daño.


A un ritmo de 5.000 adultos y niños que en promedio migran cada día, los venezolanos encabezan la lista mundial de peticiones de asilo, superando a países en conflicto como Afganistán y Siria. Tan grave es la situación que en su informe de “Tendencias globales” Acnur lo ha calificado como “el mayor éxodo de la historia reciente de América del Sur y una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo”. Lo manifestó William Spindler, portavoz de Acnur para Latinoamérica: “no hay en el mundo un grupo tan grande de personas que se haya visto forzado a salir de su país sin que haya una guerra o una catástrofe”.

“Los países de América Latina y el Caribe están haciendo su parte para responder a esta crisis sin precedentes, pero no se puede esperar que sigan haciéndolo sin ayuda internacional”, ha declarado Eduardo Stein Barillas, exvicepresidente de Guatemala y representante especial conjunto de Acnur y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), quien en diciembre del año pasado calculaba que se requerirán al menos 738 millones de dólares para atender en un periodo de dos años las necesidades primarias de los migrantes en los países de acogida, sin incluir que en el momento de darse una solución el retorno de los migrantes tardaría cuando menos otros dos años. Lo que acontece, como si el panorama no resultara suficientemente desolador, es que apenas se dispone de cerca del 30 por ciento de lo presupuestado.

A la hiperinflación, el desempleo, la inseguridad, la escasez de alimentos y las penurias de quien regresa a casa sin un bocado para sus hijos, se les suma el hecho de que el mandatario venezolano Nicolás Maduro Moros no da su brazo a torcer, mientras pierden poder de convocatoria las proclamas de Juan Gerardo Antonio Guaidó Márquez, presidente de la Asamblea Nacional y “presidente interino” –según el reconocimiento que le ha dado medio centenar de países encabezados por Washington–. El “¡vamos bien!” del líder opositor contrasta con la férrea posición de quien defiende el legado de Hugo Rafael Chávez Frías y la frustración de quienes pretenden que se pase la página de los 20 años de gobierno socialista.


Ante esta avalancha de cifras, el canciller venezolano Jorge Alberto Arreaza Monserrat, respondió el pasado 9 de junio en su cuenta de Twitter que: “En esta reciclaje mediático Acnur vuelve a su rol de instrumentalizar la migración venezolana: mienten e inflan cifras para pedir y recibir más recursos con destino incierto, en medio de una rebatiña parasitaria, a costa de la dignidad y los derechos humanos de los venezolanos”. Complementando: “Tras el fracaso del Golpe de Estado, en estrategia contra Venezuela retoman la matriz migratoria que había desaparecido de los medios de comunicación desde enero. La derrota y el desespero los lleva a reciclar temas, readecuando la obsesiva agresión contra el país”.

A su turno, la  vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez insistió en que “han pretendido convertir un flujo migratorio normal en una crisis humanitaria justificadora de la intervención internacional de Venezuela”. Y en septiembre de 2018, luego de ordenar un puente aéreo para facilitar el retorno de ciudadanos, el presidente Maduro declaró que “lo mínimo que llevan son 5.000 dólares. Eso es platica. Hay que ver lo que es la campaña contra Venezuela, yo la califico de estúpida, porque nos quieren imponer una crisis humanitaria de migración”.

Fajos de billetes que al menos no se han visto en ninguno de los migrantes que caminan en extenuantes jornadas los 194,9 kilómetros de la carretera Cúcuta-Bucaramanga, en la que deben sortear el paso por el Páramo de Berlín, que con sus más de 3.250 metros sobre el nivel del mar les depara un sol inclemente en el día y temperaturas bajo cero en las madrugadas, viéndose precisados a guarecerse bajo cualquier ramada o en el peor de los casos a apiñarse en una cuneta de la vía con nada más protección que un poncho o una cobija usada que alguien les ha entregado.


La mayoría son llaneros y costeños en abarcas o crocs -también hay quienes el pavimento les devoró los zapatos- que jamás imaginaron que al otro lado de la frontera les esperarían parajes inhóspitos como este, dándoles la ‘bienvenida’ para los que quieran echar raíces en Santander, continuar hacia ciudades como Bogotá, Cali o Medellín, e incluso poner a prueba su resistencia los que en un pedazo de papel llevan la dirección de un hermano, un amigo o un vecino de barrio que ya logró llegar a Ecuador, Perú, Chile o Argentina.

Situación en el Área Metropolitana de Bucaramanga

El de la migración de venezolanos es un fenómeno al que la mayoría de santandereanos parece haberse acostumbrado, pero que ha sido seguido al detalle por María Eugenia Bonilla Ovallos, investigadora principal, y Mairene Tobón Ospino, docente investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la UNAB.

Desde 2017 ellas han estudiado el perfil de los migrantes en la región, permitiéndoles aproximarse a las condiciones en las que se encuentra esta población, con la finalidad de comprender el fenómeno de cara a las transformaciones políticas, económicas y sociales que surgen a raíz de la diáspora venezolana en tierras santandereanas.


Tal como lo advierten, no pretenden establecer la cantidad de migrantes, sino los rasgos predominantes de quienes se han asentado en Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón. Para ello tomaron una muestra de 1.000 personas provenientes de Venezuela, mayores de edad, radicadas en el Área Metropolitana de Bucaramanga y con una permanencia mínima de tres meses, quienes respondieron de manera voluntaria, individual y presencial, contando con el apoyo de cinco encuestadores y cuatro tabuladores.

Estas son las principales conclusiones de este documento, en el que de entrada se destaca que en su mayoría es una población en edad económicamente activa entre 18 y 35 años de edad–, con mayor presencia del género femenino, incluyendo un 8 por ciento de colombianos que han retornado desde el vecino país.Se instalan principalmente en barrios de estratos 1, 2 y 3, entre los que se destacan: Centro, Antonia Santos, Café Madrid, Mirador del Kennedy, Universidad y Morrorico para el caso de Bucaramanga; El Reposo, El Carmen, García Echeverry, Prados del sur y Buenos Aires (Florida); Guatiguará, Las Amarillas, Los Colorados, La Cantera y La Candelaria (Piedecuesta), y Ribera del río, Bellavista, Acapulco y Arenales (Girón). El 60 % de ellos disponía de un empleo antes de iniciar su proceso migratorio y sus ingresos no superaban el salario mínimo oficial (3 dólares aproximadamente). El 63 % dijo haber pasado hambre al menos una vez durante los tres últimos meses en Venezuela y el 52 % perdió entre 5 y 9 kilos de peso, con un consumo alto de arroz, yuca, fríjoles, arepa y sardinas, mientras que apenas un 5 % reportó incluir pollo o carnes rojas.

Su lugar de procedencia es principalmente de Caracas, Valencia y Acarigua, así como ciudades cercanas a la frontera como San Cristóbal y Mérida, ingresando a Colombia en gran parte de manera irregular evadiendo puesto de control a través de trochas que conducen a Cúcuta. Un 75 % de ellos dice haber sido víctima de las bandas criminales que controlan los pasos ilegales y les obligan a pagar entre 20 mil y 30 mil pesos por permitirles cruzar. Su ‘capital’ para toda la travesía es en promedio de menos de 100 mil pesos e incluso un 10 por ciento viajó sin un solo centavo.


La mitad de esta población estudiada por Bonilla Ovallos y Tobón Ospino llegó y permanece sin ningún documento venezolano que certifique su identidad y apenas un 12 % dispone de pasaporte, pero de ellos solamente el 26 % lo tiene vigente.El 14 % de los migrantes informaron que viven en el Área Metropolitana de Bucaramanga con Permiso Especial de Permanencia (PEP) y el 8 % con Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF).

Tan solo el 15 % de los consultados tiene la intención de establecerse de manera permanente en esta ciudad y el 48 % tiene el propósito de traerse a algún familiar. El arriendo de habitaciones es la principal modalidad de residencia, que en promedio comparten entre una y cuatro personas, pero el 16 % comparte habitación con más de cinco personas y un 27 % dice que no cuenta con un lugar fijo para pasar la noche.

En cuanto al nivel de educación, el 75 % de los encuestados tiene como máximo el bachillerato, el 10 % estudios tecnológicos y el 13 % restante cuenta con formación universitaria. En su mayoría son albañiles, peluqueros, manicuristas, carpinteros, reposteros o técnicos en refrigeración, electricidad, mecánica y computación. El mínimo porcentaje corresponde a administradores de empresas, enfermeros, comunicadores, diseñadores gráficos y docentes.


Con respecto a su vinculación laboral, el 60 % tiene empleos itinerantes (principalmente como vendedores ambulantes) y solo el 4 % ha firmado un contrato, desempeñándose en el área de servicios como meseros o mensajeros. El 59 % no trabaja en su área de conocimiento o experiencia, el 16 % ha sido víctima de algún tipo de explotación laboral y el 12 % vive de la caridad de los santandereanos.

Los migrantes reciben en promedio 300 mil pesos mensuales (menos de cien dólares), lo cual contrasta con los 500 mil pesos que dicen recibían el año pasado. Más de la mitad de estos migrantes tiene en Venezuela entre 1 y 3 personas que dependen económicamente de sus ingresos y el 30 % envía remesas que oscilan entre los 25 mil y los 120 mil pesos mensuales. Esta cantidad podría resultar irrisoria para los sectores acaudalados de esta capital, pero un indicador del valor que adquiere una remesa desde Colombia a las barriadas de Petare es que por ejemplo en la carrera 33 hay locales que realizan giros internacionales desde escasos 1.000 pesos en adelante. Con lo poco que ganan, el 41 % apenas sobrevive, el 21 % satisface parcialmente sus necesidades diarias y apenas el 8,5 % admite que cumple con sus necesidades.

Al preguntarles sobre su estado de salud, el 15 % reportó padecer alguna enfermedad relacionada principalmente con problemas respiratorios, cardiovasculares y diabetes, mientras que el 3 % tiene algún tipo de incapacidad, pero un indicador más alarmante es que el 75 % de estos migrantes declara que se siente deprimido y el 80 % admite que no utiliza ningún método de planificación familiar.

Según el estudio del IEP de la UNAB,  la mitad de los encuestados percibe a los santandereanos como colaboradores, solidarios y amables. Sin embargo, el 45 % reportó haber sido víctima de algún tipo de discriminación (en el año 2018 alcanzaba el 23 %) y debido a su nacionalidad el 25 % tuvo dificultad para acceder a servicios bancarios, ingresar a restaurantes y arrendar habitaciones o viviendas.

Las investigadoras detectaron que existe un desconocimiento generalizado de las instituciones competentes a las que pueden acceder en caso de problemas migratorios, defensa de derechos humanos y asesoría jurídica, entre otros. El 71 % se ha acercado al menos en una oportunidad a alguna institución del Estado y el 54 % afirma haber recibido un trato amable por parte de los funcionarios. Los migrantes recomiendan fortalecer el apoyo para acceder a empleo (75 %) y asesoría migratoria (22 %), solucionar sus condiciones habitacionales (35 %) y promover campañas de prevención y reducción de la xenofobia (12 %).

Con base en estos resultados, las investigadoras María Eugenia Bonilla Ovallos y Mairene Tobón Ospino formulan siete recomendaciones: definir la política pública migratoria de orden nacional, que oriente el trabajo de las instituciones en torno a la atención de la población migrante, con un enfoque territorial; incluir a la población migrante en los planes de gobierno departamental y municipales de las administraciones que resulten elegidas el próximo mes de octubre; conformar una red de actores tanto políticos, sociales y académicos que contribuya a la eficiente actualización de la caracterización de la población y seguimiento a los planes de atención; articular a la red los programas de Psicología y Derecho de las universidades del Área Metropolitana de Bucaramanga, para conformar una plataforma de asesoría jurídica y apoyo psicosocial de la población; estimular el emprendimiento en población con capacidades de generación autónoma de ingresos; definir en el corto plazo una estrategia de salud mental y salud sexual reproductiva; y promover estrategias para la prevención y reducción de la xenofobia.

lunes, 15 de julio de 2019

Carlos A. Vásquez, rey del tiple a los 24 años


(Esta nota la publiqué en la edición 478 de Vivir la UNAB, de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en circulación desde el 12 de julio de 2019)

El jurado integrado por el guitarrista Roberto Martínez Torres, la maestra y cantante Marysabel Tolosa Escobar y el tiplista Libardo Carvajal Hernández, determinó que el ganador del ‘Gran Mono Núñez’ fuera el joven sangileño y estudiante de la UNAB, Carlos Augusto Vásquez Soto, también merecedor de los trofeos al mejor tiplista y al mejor solista instrumental. / Foto PVG

Una de las personas más felices con la noticia que Telepacífico estaba transmitiendo en la noche del pasado domingo 2 de junio era su cómplice abuela Martha Cecilia Serrano, quien con más de la mitad de su escuálido salario en una cafetería escolar hizo el sacrificio para obsequiarle la primera guitarra a los 14 años.

El otro fue Rafael Ardila Duarte, presidente de la Junta Directiva de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, quien en una tertulia en la capital guanentina el año anterior tuvo la ocasión de escucharlo y le instó a que viniera a estudiar en la UNAB.

Y, por supuesto, el protagonista: Carlos Augusto Vásquez Soto, estudiante de segundo semestre del Programa de Música de la UNAB, quien en la edición 45 del Festival ‘Mono Núñez’ arrasó con la premiación al recibir el ‘Gran Mono Núñez’ Instrumental, el ‘Pacho Benavides’ al Mejor Tiplista y la distinción a Mejor Solista Instrumental, en el que es considerado por los entendidos como el principal certamen de música andina en Colombia. Su palmarés se complementa con los trofeos de ganador del Concurso Nacional de Tiple ‘Pedro Nel Martínez’, realizado en Charalá en 2013, y de Mejor Tiplista en el Concurso Nacional de Duetos Hermanos Martínez (Floridablanca, 2012), sin dejar por fuera del escaparate los dos ‘Pacho Benavides’ que recibió en el año 2012 con el trío “200 de cilantro” y en 2017 acompañando a su paisano organista Jonathan Reyes –quien también ganó como mejor solista instrumental–.

Vásquez Soto es un sangileño de apenas 24 años de edad, quien para su presentación en la localidad vallecaucana de Ginebra contó con el acompañamiento del guitarrista Ángel David Alba Becerra y el tiplista Edwin Castañeda González, que además de ser su amigo entrañable es su profesor. Y precisamente es de Castañeda el instrumento que Carlos Augusto saca del estuche y hace sonar, sin siquiera haber empezado este diálogo. El suyo requería algunas reparaciones porque se estaba poniendo duro, las cuerdas levantadas y le estaba costando trabajo llegar a las octavas de abajo, razón por la cual ni corto ni perezoso se lo pidió prestado un momento… y hasta el sol de hoy, ya que se dejó seducir de su sonoridad, su fidelidad y que responde a la fuerza de su mano derecha.

Con tiple ajeno, Vásquez Soto se dedicó a ensayar y preparar su incursión en tierras del Valle, donde durante cinco largos días tuvo que batirse contra los demás competidores. Fue en esa audición privada inicial, sin interrupciones de nadie y cara a cara con el jurado, en la que Vásquez Soto considera que entró pisando fuerte.

Sin el mínimo asomo de timidez, asegura que en ese momento alcanzó un 99 por ciento de perfección. “Tocamos de una manera increíble “En lontananza”, del caleño Jerónimo Velasco, y el pasillo “Genio alegre”, de la pianista Alicia Soto”, señala. Acertadamente partieron de la serenidad de la danza que escogieron para romper el hielo y soltar los dedos, luciéndose luego con la otra composición que les fue asignada por los jurados de un repertorio de diez obras que todos los concursantes debían estar prestos a interpretar.

“No se trata solamente de tocar el instrumento a la perfección”, admite Carlos Augusto Vásquez Soto, quien sabe que debe culminar con éxito su formación académica en la UNAB –donde acaba de cursar segundo semestre del Programa de Música– y para ello aspira que le otorguen una beca completa. / Foto suministrada


Desde hace cuatro años practica el ciclomontañismo y por eso de inmediato comprendió el comentario del jurado Roberto Martínez Torres, calificado como el mejor guitarrista del país, quien les dijo: “¡Eso tuvo desnivel positivo!”. Con esa expresión les estaba resaltando la calidad de la presentación, ante lo cual Carlos Augusto soltó la risa y les confesó que lo que acababan de hacer resultó más difícil que subir al Alto de Letras. El Cañón del Chicamocha no, porque a ese extenuante recorrido está habituado cada viernes que decide ir a San Gil a visitar a sus padres para regresar el domingo en la tarde, y lo hace no en automóvil o flota intermunicipal, sino en su 'caballito de acero'.

“La energía que sentimos en ese momento fue muy chévere. Luego tuvimos el resto del jueves y todo el viernes para parrandear y ponernos a tocar con los demás músicos que asisten, porque una de las cosas maravillosas que tiene el ‘Mono Núñez’ es esa sobredosis de música por donde quiera que uno vaya, sea de día o de noche”, confiesa.

Las cosas fueron a otro precio ese sábado 1 de junio porque les correspondió la audición pública en el Coliseo ‘Gerardo Arellano’. Allí tocaron de Carlos Alberto ‘El Chunco’ Rozo la danza “Inspiración” y el bambuco “Alma bogotana”, que se sumaron a otras tres piezas del mismo que llevaban ensayadas. Lo hicieron sin tener la más remota idea de que este bandolista cundinamarqués –quien fuera integrante legendario del Conjunto Granadino–, era el compositor homenajeado por la organización. También interpretaron el pasillo “Pamplona”, del nortesantandereano Miguel Oriol Rangel, una obra pensada para el piano y que tuvieron que adaptar para tiple, ese instrumento de origen colombiano (siglo XVII) que tiene 12 cuerdas agrupadas en cuatro órdenes y afinadas de la más baja a la más aguda.  

Los nervios inicialmente no les jugaron ninguna mala pasada, por lo que de manera decidida se subieron al escenario, gozaron y tocaron con el corazón ante un recinto a reventar al que acuden aficionados de todos los rincones de Colombia e incluso de otros países.

El domingo se produjo el feliz desenlace cuando después de almuerzo fue notificado inicialmente que se había hecho acreedor a su tercer premio como mejor tiplista, honor que comparte a nivel nacional con el también profesor de la UNAB, Ricardo Varela Villalba, integrante de “El barbero del Socorro”.

“Tenía muchísima ilusión de al menos traerme un premio para San Gil y para la UNAB. Estaba confiado de lo que había hecho y sabía que si pasaba a la final era porque podía dar la pelea verraquísima y efectivamente lo hice”, asevera. Pero en la tarde, luego de descansar y antes de ir al coliseo a la última comparecencia, se produjeron varios hechos que jamás olvidarán. A eso de las siete de la noche se alistaron y cuando se disponían a darle un repaso a los temas, Carlos Augusto empezó a sentir debilidad en todo el cuerpo, acompañada de fiebre. Les correspondió el turno de novenos entre los diez finalistas (cinco en la categoría vocal y cinco en la instrumental), así que continuaron preparándose hasta que… ¡pan! se le reventó la segunda cuerda del tiple. Justo la segunda, una de las que más tensión recibe. “¿Cómo me pasa esta vaina y precisamente ahora?”, refunfuñó Vásquez Soto. Fue decir eso y los nervios lo embistieron como un toro de lidia. No tuvo más que salir corriendo al camerino a buscar una de repuesto y de regreso le pidió a Castañeda que se la cambiara, “pero del estrés Edwin no pudo hacerlo”. Estaban a 120 segundos de entrar en escena y tenían claro el tremendo riesgo que implicaba hacer esa maniobra cuando el tiple necesita de al menos una hora para que la cuerda afine como dictan los cánones.

Carlos Augusto se arriesgó, sin dejar de temer que la cuerda se le desafinara. Y claro que se le desafinó finalizando el primer tema. Los jurados se percataron del revés y les mandaron a decir con los encargados de la producción que debían afinar el instrumento. Sin recordar con exactitud que pasó, lo hicieron con la velocidad de un rayo y acto seguido se fajaron “Atardecer bogotano” –de ‘El Chunco’ Rozo– y el bambuco “El negrito”, del santandereano Rafael Antonio Aponte.

No tiene novia –o al menos eso dice–, pero las pasiones de Carlos Augusto Vásquez Soto son el tiple, el cuatro y la bicicleta todoterreno. En su pierna derecha tiene tatuado un clavijero y quiere a más tardar a comienzos de 2020 haber grabado su disco como solista con obras colombianas, merengues venezolanos y piezas latinoamericanas, algunas de las cuales jamás se hayan tocado en tiple. También viajar por el mundo mostrando sus calidades. / FOTO PVG



Las aguas se apaciguaron y concluyeron la presentación, aunque con el temor de que los jueces se las cobrarían. Luego descendieron del escenario y con la ‘maluquera’ a cuestas, Carlos Augusto se sentó en las afueras del coliseo a tomarse una ‘amarga’, con el ánimo por el piso. Por los parlantes alcanzaron a escuchar que empezaba la lectura del fallo, pero cuando se percataron ya habían cerrado las puertas. Anunciaron entonces los vencedores: “Armonizando Dúo” (Huila) en la categoría vocal; “Palo Negro” (Caldas) como mejor grupo instrumental y “Sine Nomine”(Bogotá) como mejor grupo vocal. 

El mejor bandolista, Premio ‘Diego Estrada Montoya’, lo obtuvo Mateo Patiño integrante del grupo “Itinerante” (Bogotá); como mejor requintista, Premio ‘Jorge Ariza Lindo’, fue declarado Javier Fernando Mojica, del ‘Trío Juventud’ (Boyacá); como mejor guitarrista Sebastián Martínez, de “Itinerante”; mejor solista vocal fue la llanera Lizeth Viviana Vega y el mejor tiplista Víctor Hugo Reina, de “Armonizando Dúo”.

Únicamente faltaba conocer quién sería declarado el mejor solista instrumental y Vásquez Soto se cruzó la mirada con su más directo rival, el primer clarinete de la Orquesta Sinfónica de Colombia. A punto de darse por derrotado, se oyó “¡Carlos Alberto Vásquez!”. No coincidía con su nombre, pero ni modo que se trata de otra persona. Así que Carlos Augusto sacudió de la emoción a Edwin y Ángel David.

No lo podían creer; sin embargo, el suspenso seguía. Un aire de incertidumbre se apoderó de ellos y tras un silencio eterno de ocho segundos, en los que alcanzaron a pensar que se lo darían a “Itinerante” o al quinteto de clarinetes de la Universidad de Caldas, el maestro de ceremonias, cambiándole otra vez el nombre, sentenció: Carlos Augusto (ese muchacho al que los docentes del Colegio ‘Luis Camacho Rueda’ tuvieron que darle un empujón para graduarse de bachiller porque era negado para la Física y la Química) se alzaba con el  ‘Gran Mono Núñez’.

Por poco desbarata a sus dos amigos. Los abrazo y los zarandeó de la felicidad. “¡Lo logramos!, ¡lo logramos!”, gritaba. Luego los demás competidores se les vinieron encima, mientras sus padres Carlos Humberto y Olga Lucía seguían la transmisión por televisión. Lloró de la emoción al recibir la enorme bandola que sirve de trofeo. Los aplausos no cesaban.

“Todo aquel que ama la música andina colombiana y trabaja con empeño y dedicación sueña con algún día tener ese máximo galardón”, concluye Carlos Augusto, a quien a su retorno a casa le esperaría un desayuno con caldo, doble huevo y arepa.

“Esta música que yo toco no es de viejitos nostálgicos; es el despertar de nuestro país y de una nueva generación. Cuando uno la reconoce, la interpreta y la investiga, causa curiosidad y seduce. Jamás morirá, porque somos muchos los intérpretes jóvenes y  también el público se está renovando”, afirma con ahínco.

Tuvieron que pasar casi 30 años para que el ganador del “Gran Mono Núñez” volviera a ser un tiplista y lo es un estudiante de la UNAB que con su moñona anhela que le otorguen una beca del cien por ciento para poder culminar sus estudios y convertirse en un músico profesional, porque por ahora es consciente de que sus guabinas y torbellinos pueden darle fama pero no el dinero suficiente, ya que los ocho millones de pesos a los que se hizo acreedor en Ginebra deberá repartirlos con sus socios, junto a los cuales se presentará –en fecha por acordar- en el pomposo Teatro ‘Julio Mario Santodomingo’, de Bogotá.

Jamás dejará de agradecer que Rafael Ardila Duarte de su propio bolsillo le pagó el primer semestre y que su familia prácticamente lo adoptó. Como tampoco que para el segundo semestre -que culminó con éxito- contó con una beca del 50 % que el empresario le gestionó, mientras también se hizo cargo del complemento.      



domingo, 16 de junio de 2019

"El 10 por ciento de los personeros en Colombia se encuentra amenazado": Jesualdo Arzuaga

(Esta entrevista la publiqué en la edición 477 de Vivir la UNAB, en circulación desde el 7 de junio de 2019)


El cargo que ocupa Jesualdo Arzuaga Ramírez no es nada envidiable. Ni siquiera por las millas acumuladas, porque ser director ejecutivo de la Federación Nacional de Personerías le implica no viajes de placer, sino reclamos, problemas y riesgos. Más si se trata de un país en el que de enero de 2018 a abril de 2019 fueron asesinados 317 líderes sociales -según cifras de Medicina Legal-, en una lista oprobiosa en la que Cauca, Antioquia, Nariño y Norte de Santander registran la mayor cantidad de casos.

Este abogado graduado en 2002 de la Universidad Autónoma de Bucaramanga es la voz de los personeros que trabajan en los 1.101 municipios que hay en Colombia, distribuidos en 32 departamentos y el distrito capital, de cuales cerca del 10 por ciento se encuentran amenazados.

Especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, así como coordinador de cooperación y asuntos internacionales de la Procuraduría General de 2013 a 2017 y docente de la Universidad de la Salle, Arzuaga Ramírez fue el invitado de Aseunab para que el pasado 17 de mayo impartiera en la Casona UNAB el seminario-taller “Oportunidades desde lo local en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos”. Apenas tres días más tarde se enteraba por la radio que Paula Andrea Rosero Ordóñez, personera de Samaniego (Nariño), dos sicarios la acribillaban desde una motocicleta en ese pueblo de 16 mil habitantes donde abundan los cultivos de coca.

Esta es la entrevista que le hice en Vivir la UNAB a este abogado que agradece el conocimiento y el rigor de profesores como Osilda Ramírez -de quien fue su monitor-, Aida Elia Fernández y Alonso Carrascal, entre otros. “De las cosas que más valoro de haber estudiado en la UNAB es la formación laica, porque no me impusieron nada en relación con mis creencias ni me tocaba ir a misa; y crecer en una universidad de provincia me ha permitido entender que desde lo local puede impactar lo internacional. Cuando quise estudiar esta carrera algunos se burlaban y me decían que mejor me fuera de misionero, porque el Derecho no es para trabajar por las comunidades, pero el Derecho tiene una oportunidad para servir y me ha servido para viajar, para crecer y para vivir bien. En una sociedad como la colombiana si uno no se pone en los zapatos del otro, está en el lugar equivocado. Este país es responsabilidad de todos”, expresa.Su promedio general acumulado fue de 4,0, y subraya que “no fui el mejor, pero tampoco el peor”.

¿A los personeros de Colombia todavía les interesan los derechos humanos o ese pasó a ser un asunto secundario?

Yo siento que para la mayoría de los personeros colombianos es su prioridad. Usted cuando el Estado colombiano se da cuenta que en esa categorización que tenemos, el 90 por ciento de los municipios son de sexta categoría y en ese orden el 90 % de los personeros de Colombia son de sexta categoría. Todos los días hay requerimientos en materia de derechos humanos y los personeros son la puerta de entrada para todo ese tipo de protección de derechos. Una personería de sexta categoría funciona con 120 millones de pesos al año y de ahí tiene que salir el salario del personero, el salario de la secretaria y además tiene que sacar para todo el funcionamiento, para atención a víctimas y ahora atención a migrantes… En fin, mil y pico de funciones son las que tiene ahora un personero municipal. Porque básicamente en un municipio están el alcalde y el personero, por lo que si se presenta un tema de violación de derechos ahí está el personero. Quiéralo o no, tiene que seguir trabajando con el tema.

¿El personero de hoy arriesga tanto como lo hacía en los años álgidos del conflicto armado interno o ya es más cauteloso?

Nosotros tenemos una problemática y es que en esta coyuntura de amenazas a líderes sociales y defensores de derechos humanos, el 10 por ciento de los personeros en el país se encuentra amenazado, con diferentes tipos de riesgo. Tengo personeros desplazados que tienen que trabajar desde otros lugares. Por ejemplo una personera de Arauca trabaja en mi oficina en Bogotá porque no puede seguir ejerciendo sus labores en ese departamento. Esto es algo muy triste porque si los personeros son básicamente quienes protegen los derechos de la comunidad y se tienen que estar desplazando de sus lugares, qué les queda a las víctimas, a la población migrante. Esta es una situación que nos preocupa mucho.

¿El personero es la voz de los ciudadanos?

Se conoce como el ombudsman. Es el defensor local del pueblo y digamos que es una mezcla del procurador y del defensor nacional, porque tiene funciones como el procurador de investigación de lo público, pero también defiende y promueve los derechos humanos. Entonces es el defensor de la sociedad.

¿Qué están haciendo concretamente para evitar que siga este exterminio de dirigentes comunales, campesinos, indígenas y reclamantes de tierras, entre otros? Este es un país en el que 4.500 líderes sociales tienen custodia de la Unidad Nacional de Protección.

A pesar de las amenazas que reciben los personeros por su trabajo, muchos de ellos han liderado acciones para proteger tanto a comunidades indígenas como defensores de derechos humanos y líderes sociales. Nos articulamos permanentemente con los programas de protección existentes, pero tenemos una ventaja y es que por ejemplo la Federación es una entidad sin ánimo de lucro y vive principalmente de la cooperación internacional. Esto nos ha permitido tener comunicación con los organismos internacionales por ejemplo de Naciones Unidas, que nos ha permitido ampliar la ‘sombrilla’ de protección. Nosotros protegemos los personeros, pero en los casos más graves tratamos de agilizar los trámites ante estas organizaciones para llamar la atención. También nos articulamos con la Defensoría del Pueblo. El tema de la cooperación sí es efectivo porque hace una presión diferente a las autoridades nacionales cuando se presentan estos casos. El drama que se está viviendo ahora en Colombia en relación con amenazas y homicidios de líderes sociales nos toca, porque decimos que no hay medidas idóneas para proteger la vida de una persona que por ejemplo la amenaza un actor en un territorio. ¿Qué hace usted? ¿Disponer un carro blindado con escoltas? Eso no es tan efectivo y en la mayoría de casos esto termina siendo contraproducente para los mismos líderes. Los personeros se comprometen con activar las medidas existentes, pero en muchos casos con activar otras medidas que no tiene el Estado. Por ejemplo la cooperación que tenemos de organismos internacionales y que nos permiten sacar a una persona del territorio.

¿Qué organismos internacionales les están echando la mano?

Estamos trabajando muy de cerca con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con Acnur y con algunas organizaciones no gubernamentales. Recientemente firmamos un convenio con Open Society, una ong norteamericana que trabaja el tema de reducción de homicidios en el mundo y tenemos un proyecto concreto en la comuna 1 de Palmira (Valle del Cauca) y Cartagena. También las embajadas británica, sueca y de Noruega, y estamos terminando un proyecto con la Unión Europea (UE). Ahora se nos viene la coyuntura de la migración y quien tenga experiencia podrá presentar proyectos relacionados con ese tema.

¿Hay territorios vedados para los personeros en Colombia?

Es difícil decirlo oficialmente porque la realidad supera la formalidad. Formalmente no debería existir ningún territorio vedado para un personero municipal, pero en la práctica… Hace unos días en un tema de restitución de tierras hubo un ataque a un juez en el Catatumbo  con nueve heridos y dos muertos, y uno lo que piensa es que afortunadamente no estaba el personero allí porque si no sería una cifra más. El 24 de diciembre de 2018 el personero de Puerto Rico (Caquetá) fue asesinado en la puerta de su casa. Estaba llevando unos procesos de control social en el municipio y lo mataron. Entonces sí, puede haber lugares donde la defensa de los derechos humanos sea un ejercicio de alto riesgo.

¿Entonces no se trata de hechos aislados sino que detrás de esta creciente ola de crímenes estaría una ‘mano negra’ como en otros tiempos no tan remotos?

Uno diría que sí. Los aletazos del conflicto y todos los fenómenos que se dan en territorio no son homogéneos. Evidentemente hay zonas más peligrosas que otras y dentro de esas zonas unas más peligrosas que otras. Efectivamente algo sí está pasando en el país y se están generando unas nuevas conflictividades. Hay nuevos intereses, hay reagrupación de actores armados, y es un fenómeno que está tocando algunas regiones. Pero decir sí tajantemente sería muy irresponsable de mi parte.

¿A quiénes les caen mal los personeros?

No se los tragan los corruptos, los violentos y las personas que ven en la defensa de los derechos humanos una tendencia política, pero defender los derechos humanos es defender lo básico, es defender la humanidad. A uno no podría molestarle el defender la humanidad, porque todos somos seres humanos.

Sin embargo, hay congresistas y columnistas que descalifican a los defensores de derechos humanos y los tildan de izquierdistas cuando no de comunistas.

Mire el fenómeno de Venezuela, que es paradójico. Las organizaciones no gubernamentales estaban catalogadas como de una tendencia y hoy en día existen en ese país unas vulneraciones de derechos humanos. ¿Y qué están haciendo las organizaciones sociales? Denunciando lo que está ocurriendo allí y son organizaciones que defienden la vida, sin importar el color. Otro ejemplo es el de Human RightsWatch y José Miguel Vivanco, quienes critican con la misma dureza tanto lo que ocurre en Venezuela como lo que sucede en Colombia. Y uno diría que están en teoría dos tendencias totalmente encontradas.

¿Les preocupa la reaparición de los ‘falsos positivos’ o ejecuciones extrajudiciales en el país?

Nos preocupa cualquier tipo de violación, venga de donde venga. Con esa radiografía que le doy, los personeros tienen que poner el pecho a tanta vulneración. Es que ni siquiera las vulneraciones que están asociadas al conflicto, sino las que sufren los colombianos en el día a día por ejemplo en el acceso a derechos económicos, sociales y culturales. Los campesinos muchas veces no tienen ni siquiera cómo sacar sus productos y venderlos, ni la posibilidad de vivir dignamente y acuden a las personerías a ver qué encuentran, y el personero tiene que decirle al alcalde que mire a una comunidad que está pasando hambre. La Guajira es una situación muy clara que hemos identificado permanentemente. Los personeros tienen que afrontar toda situación que se le presente a un ser humano en territorio y tiene que darle respuesta. Como sea.

¿Entonces qué razón habría para estar al frente de un gremio que solo son problemas? ¿Por qué mejor no le pide ‘canoa’ en Washington al embajador Alejandro Ordóñez?

El gremio de los personeros es uno de los más bonitos que hay en Colombia, y más que problemas yo veo oportunidades. Primero no recibimos dinero del Estado, lo cual nos da mucha autonomía para tocar las puertas de la cooperación. Y, segundo, hay muchas cosas por hacer para fortalecer el gremio. Desde que en abril de 2017 comenzamos en esta dirección entendimos que necesitamos articular el gremio, porque como todo gremio tiene problemas internos, y porque tenemos una fuerza que mostrar. Con el desarrollo de los proyectos tenemos la oportunidad de que en el exterior nos vean y que se den cuenta que lo que hacen los personeros en territorio es bien importante. Además, estos son los primeros personeros que son producto de la meritocracia y pasaron por un examen que cuesta el 70 % de la elección, frente al 20 % de su hoja de vida y el 10 % la entrevista. No podemos negar que se han presentado algunos problemas y algunos concejos han tenido problemas con la elección porque ha habido política de por medio, pero uno podría decir que a grandes rasgos esta cohorte que acaba en diciembre de 2019 fue muy positiva. Afortunadamente no han eliminado el concurso, aunque hay proyectos de ley para acabarlo y que vuelva el anterior mecanismo de elección. Entonces yo veo oportunidades y es un gremio al que se le puede sacar mucho jugo. Mi vida me ha dado la oportunidad de entender la cooperación, trabajar en lógica de proyectos y se pueden presentar muchas iniciativas en favor de los personeros a nivel internacional.