martes, 1 de mayo de 2018

Humberto De la Calle, un liberal que no da su brazo a torcer por la paz

(Esta nota la publiqué en la edición 465 de Vivir la UNABen circulación desdel 20 de abril de 2018)

Humberto de la Calle Lombana camina por la cuerda floja de las encuestas, en las que lo máximo que ha marcado es un escaso seis por ciento de favorabilidad. Sin embargo este abogado liberal nacido el 14 de julio de 1946 en Manzanares (departamento de Caldas) sigue dispuesto a dar la batalla por la Presidencia de la República, con el propósito central de consolidar los acuerdos con la antigua guerrilla de las Farc y que Colombia logre consolidar la paz.


Como experimentado negociador en procesos Gobierno-Subversión, su pellejo ya está curtido y por más que periodistas y críticos intenten sacarlo de casillas no lo logran. Ni siquiera la guerra interna que hay en su Partido Liberal, cuyos ‘caciques’ en lugar de apoyarlo decididamente están más preocupados por ver a qué otro candidato con mayor opción se arriman y qué tajada pueden sacar, imitando la actitud que por décadas ha caracterizado a sus rivales conservadores.

De la Calle estuvo en la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) el pasado viernes 6 de abril como invitado a los “Foros para la democracia”, abriendo el ciclo de aspirantes en esta recta final cuya primera vuelta se cumplirá el domingo 27 de mayo próximo. Su llave a la Vicepresidencia es Clara López Obregón, economista bogotana que se ha desempeñado como ministra de Trabajo y alcaldesa encargada de la capital colombiana, obteniendo cerca de dos millones de votos cuando en 2014 se lanzó como candidata presidencial por el Polo Democrático.

De la Calle es un hijo de la violencia en Colombia. A temprana edad tuvo que huir de su tierra natal por causa de la guerra. “Sus triunfos son los logros de un docente de provincia. Estudió en una universidad pública, donde fue un empoderado de la causa: al punto que lo detuvieron en diversas ocasiones por velar por una educación pública de calidad”, expresa su página oficial.

Con la fuerza del ‘No todo vale’, dice que sueña con un país de oportunidades, que ataque la corrupción y lleve seguridad, educación, salud, justicia, gobierno y democracia a cada rincón de Colombia: “Un país donde quepamos todos”.

Otra de sus cartas de presentación es el extenso recorrido que lo ha llevado de ser juez municipal a magistrado de la Corte Suprema de Justicia, registrador nacional, representante del Gobierno ante la Asamblea Nacional Constituyente del 91, ministro de Gobierno, embajador en Reino Unido, España y la OEA, vicepresidente de Colombia del 94 al 96 –cuando le pidió a Ernesto Samper Pizano que renunciara debido al escándalo del llamado ‘Proceso 8.000’–, y de 2012 a 2016 como jefe del equipo negociador Gobierno-Farc.

De la Calle atendió los interrogantes de los profesores Wilson Javier Sandoval Montañez, Xiomara Karina Montañez Monsalve y la directora de Vanguardia Liberal, Diana Saray Giraldo, y esto fue lo que dijo–entre otros asuntos– sobre infraestructura, medioambiente, lucha contra la corrupción y, por supuesto, su empecinado esfuerzo por avanzar hacia un país distinto.

Previamente el rector de la UNAB, Alberto Montoya Puyana, manifestó que con los Foros para la democracia” la Universidad ofrece a los estudiantes, docentes y administrativos la posibilidad de escuchar de viva voz las propuestas de los candidatos para que cada quien de manera libre y autónoma tome la decisión que considere más adecuada.

De la Calle empezó subrayando que no venía a pedir el voto ni aplausos efímeros, sino a reflexionar especialmente con los jóvenes, muchos de los cuales son escépticos o alérgicos a la política y a hacer valer su derecho a elegir. Se refirió entonces al atraso que tiene Santander en materia de carreteras, diciendo que a pesar de la ubicación estratégica del departamento, paradójicamente ha quedado marginado de los grandes desarrollos que se han visto en otras regiones, además de circunstancias fortuitas en los cierres financieros y escándalos como el de Odebrecht. “Hay que aplaudir la consecución de las vías 4G, pero ahora vamos a tener urgencias distintas: la clase dirigente colombiana se equivocó una y mil veces impidiendo la reforma rural. Lo que cometimos fue un acto de miopía enorme porque eso fue lo que contribuyó a perpetuarun conflicto que nació en el campo. Por eso la reforma rural es esencial y lo que quiero es priorizar las vías terciarias porque allí hay un desafío que es tanto o más importante que las vías 4G. Debemos desatascar la economía campesina, que en muchos casos es bastante productiva, y brindarle acceso a los mercados”.Entonces expuso que una obra fundamental para Santander y para Colombia es la navegabilidad del río Magdalena, porque hoy día vale más transportar un producto de Cartagena a Bogotá que de España a este país.

Se refirió a la búsqueda de energías distintas, a la tendencia mundial que llevará a la desaparición de los vehículos particulares como medio de transporte y al fracaso de los sistemas de transporte masivo no solo en Bucaramanga sino en Bogotá y otras capitales partiendo de los propios estudios de factibilidad. Admitió que es prácticamente imposible vencer a la fuerza fenómenos como el mototaxismo y se necesitan unas medidas sociales, reconduciéndolos e insistiendo en que el Estado debe continuar con el mejoramiento de los sistemas de transporte razonables y dignos.

En cuanto a las relaciones con Venezuela y la crisis generada por los miles de ciudadanos de ese país que han migrado a Colombia, sostuvo que hay que ser generosos y recíprocos con los venezolanos, recordando además cuando miles de colombianos buscaron futuro pasando la frontera. “La fuente de esto es (Nicolás) Maduro, que es un dictador y de eso no hay duda. Él está violando la Carta Democrática Interamericana y por lo tanto un cambio de régimen no solo es útil para los venezolanos sino también para la región. Lo que no me parece bueno es que se presione al Gobierno colombiano diciendo que ha sido mudo o no suficientemente macho, porque ese es un error y ese es el ‘papayazo’ que necesita maduro. El cambio tiene que ser por la vía del Derecho Internacional –porque lo que hay es una violación masiva de los derechos humanos- y por la acción multilateral. Colombia no debe dejarse provocar para acciones intrépidas unilaterales… y menos una aventura militar ni tampoco una invasión como piden algunos porque un Vietnam en Sudamérica nos acaba”, dijo. De paso calificó como desastrosa y vacilante la administración del anterior secretario de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, y se mostró partidario de una intervención humanitaria para la que hay condiciones pero implica riesgos si atiende a intereses económicos.

Demostrando sus conocimientos geopolíticos y su carácter, ratificó que no se arrepiente “de una sola coma” de lo acordado en La Habana (Cuba) entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc. “Lo hice con pleno rigor y responsabilidad. Soy solidario y tengo un agradecimiento con el presidente por haberme permitido una tarea que ha sido de las más enaltecedoras de mi vida, con todo y el palo que me han dado, pero eso es secundario. Yo cumplítambién una tarea a nombre de la sociedad colombiana para tratar de terminar un conflicto”. Por eso precisó que no pueden ponerlo contra la pared por las políticas de Santos, porque formalmente no hizo parte de su gobierno, “con el que tengo algunas afinidades y también diferencias”.

Agregó que está tranquilo con lo que hizo y que seguirá fervientemente ligado a la consecución de la paz en Colombia. “Lo que había que hacer era ahorrarle a Colombia sufrimiento, a riesgo de sentarse a hablar con unos criminales espantosos. Pues claro que lo son, aunque tampoco son los únicos… La paz es lo que tenemos que hacer ahora y no echar para atrás”. Los acuerdos con las Farc no se pueden reestructurar, acotó, “porque en el pasado cuando el Estado se ha echado para atrás lo que ha hecho es reabrir frentes de violencia. Lo que hay es que seguir para adelante”. Y les informó a sus interlocutores que Colombia es el único país del mundo que a través de leyes empezó a reparar antes de terminar la guerra con el desafío enorme de ocho millones de víctimas.

Con respecto al Páramo de Santurbán, recalcó que “en un esquema de protección del ambiente la respuesta tiene que ser: no a minería en los páramos ni actividades de carácter productivo como desarrollos agrícolas, pero al ir a la realidad la delimitación no se ha podido hacer. Luego lo que hay que hacer acuerdos nacionales para que sea compartida la idea de que no es posible la minería de metales en los páramos, después un proceso participativo para lograr la delimitación a través de mecanismos técnicos. A partir de allí un compromiso para que se vuelvan lugares sagrados y por eso apoyo a los movimiento sociales que han defendido a Santurbán y lo que está pasando en otras partes. Soy partidario de las consultas populares y la voz de la comunidad tiene que pesar. No basta con decir eso es ilegal y darles la espalda”.

Acotó que: “Yo no le jalo al fracking a ciegas y no podemos embarcarnos en eso sin el conocimiento de la geología y de la posibilidad de daños”.

Sobrel tema de la corrupción, aseveró que todos los partidos políticos en Colombia han padecido problemas y el Liberal no puede negarlo. "Este sistema nos va a naufragar su seguimos por esta vía. Yo propongo renovar ese partido y los demás, porque tampoco es el único dueño de la corrupción". Entonces si es presidente, anuncia que acabará con la 'mermelada' y el que llegue a exigírsela, no solo lo denunciará sino que tendrá que volar de su vecindario.

“Yo tengo el suficiente talante para buscar soluciones para Colombia”, concluyó De la Calle y en calma se marchó.

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