jueves, 22 de marzo de 2018

Gloria Flórez Schneider, una senadora ‘Decente’


Esta exdirigente estudiantil bumanguesa llega por primera vez al Congreso y alienta que gente no contaminada dé el paso hacia la política. En esta entrevista que publiqué en el Periódico 15 (UNAB Bucaramanga), Flórez Schneider dice en qué temas va a trabajar y asegura que a Gustavo Petro le alcanzará la gasolina.



Si hay una mujer que haya permanecido al pie de Gustavo Petro Urrego en esta ajetreada campaña política que ha sorteado ataques como el registrado en Cúcuta, ella es la socióloga bumanguesa Gloria Inés Flórez Schneider, triunfadora en los comicios del pasado domingo 11 de marzo ya que con sus 13.568 votos alcanzó a entrar como cuarta senadora electa por la coalición ASI-UP-MAIS distinguida por el color morado de la lista de los “Decentes”.

“¡Por la vida!, fue la consigna de quien entre 2014 y 2015 se desempeñó como secretaria de Gobierno cuando Petro era alcalde de Bogotá, habiendo sido antes miembro del Parlamento Andino. Aguerrida dirigente de la legendaria Asociación Universitaria de Estudiantes Santandereanos (Audesa), fundadora de la Asociación para la Promoción Social Minga y defensora de derechos humanos desde hace cuatro décadas, Flórez Schneider es una comprometida con la búsqueda de la paz en Colombia y con la lucha contra la violencia de género. Esta bachiller del colegio 'Las Pachas' ha recibido distinciones tanto en Estados Unidos como Francia y en 2007 la revista Semana la incluyó en la lista de las 100 mujeres más destacadas del país.

Algunas de sus principales banderas son la creación del Ministerio de los Derechos de la Mujer, la protección integral de los ancianos, la defensa de los ecosistemas y la dignificación de la actividad de los periodistas.

¿Para qué ingresar a un Congreso en el que pululan la corrupción y las mañas de una casta que obstaculiza cualquier cambio?

Porque estamos atravesando por un momento crucial en la historia de Colombia, en el que nos podemos devolver a la violencia y a la guerra, o podemos en este 2018 arrancar en la construcción de una era de paz. La propuesta de la lista de Decentes se desarrolló a partir de la decisión de acompañar el proyecto de Colombia Humana de Gustavo Petro a la Presidencia de la República. No es una iniciativa aislada. Hace parte de una apuesta por transformar a Colombia y de acompañar las reformas que necesita el país, las cuales están plasmadas en los cinco puntos que plantea Petro: desmercantilizar la salud pública porque llevamos más muertos por falta de atención médica y por ese modelo de negocios que se montó alrededor de la salud que por la misma violencia de cincuenta años. El estimativo de muertos desde la aplicación de la Ley 100 -cuyo ponente fuel entonces senador liberal Álvaro Uribe Vélez, es de un millón 300 mil personas que hubieran podido vivir si tienen la atención médica adecuada.

También necesitamos educación pública para todos y especialmente a nivel superior, porque nuestros jóvenes ven truncados sus sueños cuando salen del colegio y no tienen la oportunidad ni de trabajo ni de estudio. El siglo XXI es el siglo del saber, no el de la fuerza bruta, y un joven que no tiene oportunidades de estudio ve sus sueños paralizados, razón por la cual vemos tanta delincuencia en muchachos que son presa de las estructuras mafiosas.

La otra gran reforma es la del modelo económico porque es un hecho en Colombia y en el mundo que el neoliberalismo no ha dejado prosperidad sino pobreza y desolación. Nuestro modeloeconómico basado en el extractivismo y en la renta del petróleo y el carbón, afecta el cambio climático pero también debilita la propia economía nacional. El oro, la plata y el níquel solo nos dejan tristeza, falta de agua y huecos, mas no la posibilidad de garantizar que los colombianos tengan empleos decentes. Hay que fortalecer la industria nacional y la microempresa. En Bucaramanga hemos visto como se ha quebrado la industria del calzado. El país tiene que ponerse nuevamente al frente de la productividad agroalimentaria y responder a las necesidades de los campesinos.

Hay que separar la política de la corrupción y de las mafias. Ya no damos más y se necesita una reforma urgente y de fondo. También debemos separar la justicia de la política, para garantizar que no vuelva a suceder lo del ‘Cartel de la Toga’, en el que los congresistas eligen a los magistrados y estos a su vez tienen que investigar a quienes los eligieron, en una danza de millones de por medio.

No nos podemos quedar en la crítica, la apatía y el dolor que se siente al ver la corrupción y la manera como en el Congreso se negocia y se hacen transacciones donde se beneficia es el parlamentario y no el país, donde lo público no importa sino el beneficio personal.



¿Cómo conseguir un escaño en el Senado en medio de la práctica de las tulas para la compra de votos?

Esta ha sido una campaña profundamente desigual. Por un lado las élites que siempre han manejado el poder político y que cuentan con miles de millones de pesos que invierten en publicidad y en los líderes locales para garantizar la votación de la gente. De otro lado están nuestras campañas, que son ciudadanas, de a pie, con escasos recursos pero con mucho voluntariado. A diferencia de las de ellos, las nuestras suman procesos, luchas  y experiencias, juntando afectos. El pueblo se ha dado cuenta porque es como si se le hubiera quitado una venda de los ojos ante tantos escándalos juntos, y hay mucha indignación. Nuestra lista canaliza ese descontento para que emprendamos una acción colectiva que permita la transformación de Colombia. Quedarnos quietos hubiese sido un error.

En los recorridos que hemos hecho sentimos un entusiasmo de la gente con la candidatura de Petro. No solo son las encuestas, que pueden equivocarse o maquillarse dependiendo de quién las haga. Lo que sentimos es un despertar.

¿Por qué sigue de escudera de Petro a pesar de todas las tormentas y las descalificaciones que le hacen, especialmente desde la derecha?

Yo llevo casi 38 años de defensa de los derechos humanos. No he cesado un solo día de trabajar por la vida, por la defensa de las víctimas, por la solución política al conflicto y por la construcción de un país en paz. Gustavo y yo estamos unidos por una causa que es indestructible: la protección de la vida de la gente y los sueños de un país distinto.

Nos unimos en el momento en que él estaba seriamente amenazado por los debates contra la parapolítica. Yo como directora de Minga, él como congresista, y los defensores de derechos humanos fuimos muy importantes para los debates que se presentaron en el Congreso y que permitieron develar esa relación entre mafia y política que ha hecho tanto daño a la democracia colombiana y que tanto daño también ha causado a millones de personas humildes. Esa lucha y esa relación es indestructible porque de por medio está lo más preciado y profundo que podemos tener como seres humanos, que es defender la vida de los otros. Edificamos nuestra relación en momentos aciagos en que él era amenazado y los defensores de derechos humanos estábamos siendo eliminados sistemáticamente. Yo me considero, al igual que él, sobreviviente en este país donde hemos tenido que enterrar muchos de nuestros compañeros y de nuestros amigos.

¿Los 'cacaos' de este país permitirán que un tipo de izquierda como Petro sea presidente? ¿O si logra ganar se le pegarán aplicando la estrategia de que con el que sea ellos nunca pierden?

Pues hay tanta ilusión y esperanza en el pueblo que será muy difícil desconocer el avance de Petro en las elecciones a la Presidencia. Sí tememos que pueda haber fraudes y por eso una tarea esencial es la de contar con miles y miles de ciudadanos que nos ayuden a cuidar los votos el día de las elecciones, porque en este país el que escruta elige. Sabemos que es un sistema electoral bastante débil y con pocas garantías. No han querido avanzar en este país a la reforma del sistema para volverlo mucho más garantista. El Consejo Nacional Electoral sigue siendo de bolsillo de los políticos, entonces ahí hay una enorme preocupación y es que haya un robo de las elecciones. Por eso se necesitan miles de ciudadanos como testigos electorales y un trabajo que estamos desarrollando con la Misión de Observación Electoral (MOE) y con la observación internacional.

Los ‘cacaos’ se deben dar la oportunidad de conversar con el presidente si es Gustavo Petro y con su equipo, porque aquí no se trata de empobrecer a los ricos sino de enriquecer a los pobres. Esa frase lo dice todo. En este país se pierde mucha plata en corrupción. Si se lograra controlar el robo de los recursos públicos, se podrían hacer muchas cosas. Trece billones de pesos en Reficar solamente dan cuenta del enorme robo al erario y la negación de derechos que ocurre cuando se embolsillan la plata de los colombianos.



¿Petro es un populista como lo tildan sus adversarios? ¿O usted cómo define su estilo de hacer política?

No, Gustavo no es un populista. Es un hombre muy preparado, inteligente, que estudia todos los días, y tiene a su alrededor personas que tiene una capacidad intelectual y ayudan desde el conocimiento a construir salidas para los problemas del país. Eso no es populismo. En la Bogotá Humana él se rodeó no de las fichas políticas que le ponían los partidos, porque rompió con esa lógica de gobernar, sino que llamó a técnicos y personas capaces, profesores universitarios y expertos en muchos de los temas que en el caso de Bogotá requerían ese bagaje académico y técnico. Esperamos, y esa es la línea de Petro, que reúna al conjunto de la intelectualidad, de los que tienen experiencia de gobierno, para abordar los distintos problemas que tiene el país. Uno de ellos y que atraviesa de manera sensible la historia nacional es el tema agrario y de tierras, porque está ligado con la posibilidad de avanzar a la productividad del siglo XXI.

Petro es un tipo al que le temen en los debates, precisamente por su capacidad y profundidad para abordar los temas sensibles del país y para lanzar propuestas que son de vanguardia todas, porque Petro va a la vanguardia de muchas cosas en el país.

¿Qué tanto de las desgracias del impopular alcalde Enrique Peñalosa es culpa y herencia de Petro?

Es que hay dos modelos en tensión. El modelo de Peñalosa que es de negocios, de lo público como negocio para los empresarios. El modelo de ciudad que construyó Petro está ligado a recuperar lo público para la ciudadanía. Ahí está el problema de las basuras, que venían siendo operadas por empresarios privados y se acababa la concesión, por lo que Gustavo estaba obligado como alcalde y los otros no lo habían hecho, a cumplir con la sentencia de la Corte Constitucional de incorporar a los recicladores en el esquema de basuras. No lo habían querido hacer porque a los privados tampoco les interesaba o les interesaba también apropiarse del jugoso negocio del reciclaje. Petro hizo todo lo contrario porque aplicó la sentencia y construyó un modelo que recuperó lo público y volvió a garantizar que una empresa pública del Distrito operara la recolección de basuras, que es Aguas de Bogotá. Lo hizo a través del Acueducto y el esquema operó, pero por supuesto tocó intereses muy grandes porque más o menos el negocio de las basuras dejaba utilidades alrededor de 300 mil millones de pesos. Tocó intereses privados y de ahí se deriva todo el ataque voraz que se desarrolla por parte de sectores mediáticos relacionados con ese empresariado que se beneficia de eso, y por otro lado el procurador Alejandro Ordóñez y otros funcionarios que tomaron decisiones contra Petro para favorecer los intereses privados. Hoy lo que pretende Peñalosa es desconocer la empresa pública de basuras y tuvieron todas las artimañas para que Aguas de Bogotá no pudiera aplicar a la licitación. Primero pusieron una cláusulaen la que decía que tenía que contar con cinco años de experiencia y a Aguas de Bogotá le faltaban tres meses. Como se aplazó eso, entonces ya no tenían ese argumento. Y al final Aguas de Bogotá no pudo aplicar porque los bancos no le prestaron la póliza de garantía. Los sindicatos han defendido los derechos de los trabajadores y de los recicladores, así que lo que está en juego es eso.

¿Usted se ve subiéndose en el mismo avión con Nubia López, esposa de Fredy Anaya elegida representante a la Cámara por Santander? ¿O prefiere venirse en bus o a pie?

Los Decentes hemos firmado un pacto por la decencia ante notaría y ante la sociedad, que tiene elementos importantes. Uno de los cuales es no al ausentismo, otro es no a los privilegios, otro es salario justo para que el 30 por ciento vaya a un fondo para la lucha contra la corrupción y para proyectos sociales que se encaminen a garantizar que los recursos públicos lleguen a donde tienen que llegar. De las dos camionetas que nos asignen vamos a entregar una para los defensores de los derechos humanos amenazados. Tener dos camionetas es una exageración. No vamos a aceptar tiquetes aéreos en primera clase. Vamos a entregar nuestras declaraciones de renta a la MOE e informes de nuestra gestión. Trabajaremos en línea con los movimientos ciudadanos para que hagan un seguimiento de nuestros proyectos y contribuyan a la estructuración de los mismos.

Sabemos que al interior del Congreso va a ser difícil y que vamos a tener situaciones de mucha hostilidad de algunos sectores, pero a nosotros nos caracteriza y lo digo como santandereana y como mujer, el respeto a la diferencia. Hay posturas ideológicas y posiciones políticas que son contrarias a las que nosotros tenemos, pero hay que respetarlas y el Congreso tiene que ganar en profundidad con debates a fondo y en respeto. Si tengo que compartir con personas que han estado vinculados en algunas denuncias, pues lo haré desde mi posición de respeto por ellos, por supuesto que sin compartir lo que han hecho en el ejercicio de la política.



Roberto Gerlein y Horacio Serpa ya no estarán calentando silla en el Congreso. ¿Le harán falta?

Se me olvidaba que uno de los puntos del Pacto de la Decencia es no estar más de dos periodos en el Congreso. Es terrible que personajes se eternicen en el poder, duerman en las sillas del Senado o la Cámara de Representantes, y aprovechen ese espacio para hacer sus negocios. Hay que darle paso a nuevas generaciones que pueden aportar y construir desde el Congreso.

Hay quienes comparan a Petro y a Sergio Fajardo con esos ciclistas que arrancan embalados y se escapan en las etapas largas pero faltando pocos kilómetros son absorbidos por el pelotón y después llegan rezagados a la meta. ¿Será que eso es lo que va a pasar con Petro y Fajardo o ellos tienen gasolina para pasar a la segunda vuelta?

Yo creo que Petro tiene mucha gasolina para coronar la etapa. No sé Fajardo. Esperemos que continúen y que este país realmente ofrezca garantías para el ejercicio político de la Presidencia y del Congreso en general. Tenemos que estar pendientes en que no haya manipulación y que existan reglas de juego claras porque también la guerra sucia mediática ya se ha visto y se vendrá una avalancha de mentiras como ocurrió con el plebiscito. Mentiras que de tanto repetirlas se vuelven verdades al estilo de la Alemania nazi. Y de otro lado nuestra preocupación siempre de que si Gustavo sigue subiendo en las encuestas, puedan ejercer violencia contra él. Estamos pendientes de su seguridad y pedimos todos los días al Estado que ofrezca todas las garantías. Convoco a la protección, pero prefiero no hablar más del tema… No queremos más violencia, queremos es paz.

¿Si por el contrario el próximo presidente es Iván Duque Márquez o Germán Vargas Lleras,usted qué piensa hacer?

Esperemos que eso no suceda. Ya Colombia necesita encaminar toda la energía hacia la construcción de una era de paz y no queremos retornar a la violencia, ni a la mentira ni a la corrupción.



¿Dadas las circunstancias usted y Petro se verían respaldando a Fajardo para una segunda vuelta? ¿O si no es Petro que el país, el centro y la izquierda se jodan?

En los últimos meses Gustavo ha insistido y ha hecho llamados a todos los candidatos democráticos y alternativos en este país. Él ha planteado desde el comienzo de su campaña y se lo ha dicho con mucha vehemencia a Fajardo, (Jorge) Robledo, Claudia (López), (Humberto) de la Calle y la misma Clara (López) que llegó la hora de juntarnos. Los que no han querido avanzar en la dirección de unirse para construir una Colombia incluyente y democrática han sido ellos. Hay que unir las fuerzas democráticas para enfrentar las fuerzas del oscurantismo y de la violencia.

¿Petro es tan noble que más tarde que temprano le volverá a dar la mano a Robledo o esa pugna perdurará por siempre?

Petro le ha planteado a Robledo en todo este periodo de campaña la necesidad de unirse, pese a las diferencias que tuvieron en el Polo y a que Gustavo y nosotros tuvimos que salir del Polo por la intolerancia de Robledo, pero Gustavo sabe quién es Robledo y que es un hombre íntegro y con un amplio conocimiento, que tiene sus posturas radicales, pero es un líder que cuenta en este país.



Daniel Felipe Rodríguez Ángel en “En esa noche tibia de la muerte primavera”


(Esta entrevista la publiqué en la edición 464 dVivir la UNABen circulación desdel 19 de marzo de 2018)

Con el mismo desparpajo que un experimentado goleador toma impulso, encara al portero rival, le mira a los ojos y convierte un penalti pero sin guayos ni pantaloneta sino con mochila y sombrero, Daniel Felipe Rodríguez Ángel se paró de la silla, dio 13 pasos, subió al centro de la tarima y recogió el reconocimiento como ganador del II Concurso Nacional de Novela Universitaria UIS.



La obra de Rodríguez Ángel, titulada “En esa noche tibia de la muerte primavera”, fue exaltada unánimemente por los jurados Pedro José Badrán, Felipe García Quintero y Philip Potdevin, conceptuando que “es una indagación seria y juiciosasobre los últimos días del poeta y novelista José Asunción Silva, figura emblemática de las letras colombianas”, y  subrayando que “aunque es un tema ya trabajado en diversas obras literarias, especialmente biografías, esta novela se destaca por su perspicacia y su espíritu investigativo, así como por la creación de escenas que dibujan con gran acierto la sicología de los personajes, siempre bajo una prosa limpia, con elaborados tonos poéticos”.

El galardón le fue entregado el pasado 1 de marzo por el rector de la UIS, Hernán Porras Díaz; la directora de Extensión Cultural, Angélica María Díaz; y el galardonado escritor antioqueño Héctor Abad Faciolince, para luego dar paso a un conversatorio en el Auditorio Ágora de la UIS, junto a Deivis Duván Bolívar, ganador del XIII Concurso Nacional de Libro de Cuento convocado por la Universidad Industrial de Santander dentro de las celebraciones de los 70 años de su fundación.

Después llegaron las fotos, los abrazos y esta entrevista con Vivir la UNAB. Daniel Felipe nació el 2 de agosto de 1985 en Bogotá, a las 7:15 de la noche y quizás por eso le gusta el frío y la noche. Realizó estudios de Licenciatura en Humanidades y Lengua Castellana en la Universidad Distrital de Bogotá. Sus publicaciones son: “Bogotá War” (2011), “El último lector de Bukowski” (2012), “Montes de María” (2013, ganadora de la convocatoria Internacional del libro de Saltillo, México), “País de colores” (2015, Colombia – Estados Unidos) y “Rifles bajo la lluvia” (ediciones Desdeabajo Colombia 2016). Sus poemas aparecen en el libro “Poetas que hay que morir antes de leer” (UANL – México 2014) y en la antología nacional de crónicas sobre el conflicto armado colombiano “Nosotros no iniciamos el fuego” (2017).



¿Por qué decidió cursar Literatura en la UNAB y de qué le ha servido?

La carrera que había cursado tenía un enfoque pedagógico, siempre he sentido que la literatura es tan abarcadora que necesitaba de un derrotero para seguirla estudiando. Hay una pasión y un deseo que habita detrás del conocimiento, puede llamársele narcisismo o simplemente amor por una disciplina. Quería explorar más, sumergirme hasta el fondo misterioso de la palabra. Indagué, busqué opciones para continuar con mis estudios en literatura y hallé el pensum de la UNAB, me interesó e inicié el proceso.

Una de las tantas cosas para las que me ha servido estudiar literatura es para comprender los estados del arte a través de la historia de la humanidad y en especial, para comprender que estos estados del arte están argumentados bajo una serie de posiciones éticas que los poetas y novelistas han sorteado. Esto quiere decir, que la literatura y el estudio de esta, convida a la comprensión por el ser humano, por el otro, por el que es distinto a mí.

Por otro lado, la comunicación asincrónica manifestada en la educación virtual, abre otras posibilidades, genera relaciones humanas que van más allá de las pantallas de los ordenadores. Saber que del otro lado de nuestras pantallas hay profesores leyendo lo que escribimos o que un mensaje —como si aún nos encontráramos en la época de las cartas—, tendrá un receptor y por tanto el proceso comunicativo se abrirá más y más.

¿Cómo se aprende la literatura?

La literatura es la vida. Por un lado, se puede hacer una revisión de las teorías, de los estados del arte, de las formas de lenguaje usados en diversas épocas, de los símbolos y conceptos que otras culturas usaron para comunicarse; y por otro lado, la literatura es la vida misma, el intento por comprender los sufrimientos, las hazañas, los actos heroicos, las formas de amar, el dolor que padecen los seres humanos. Basta con abrir bien los ojos, con observar cómo transcurre la vida, cómo el tiempo se va encargando de arrastrarnos a ese pueblo inexorable. Para las dos formas es necesaria la lectura, de las obras que se escribieron y se están escribiendo, y también la lectura de la vida, de los otros seres humanos.



¿Qué rasgos definen su estilo como escritor?

Inicialmente, son dos. En la escritura creativa suele ocurrir que el mismo autor se sorprende de sí mismo, o quizás es su escritura la que lo hace. No quiero decir que el autor, o en mi caso, yo me vea sorprendido porque escriba una genialidad o porque logre hermosas y compasivas escenas, la sorpresa es porque la escritura es un autodescubrimiento, es una revisión exhaustiva a lo que somos los humanos, a los compuestos de la vida. Así que, la escritura creativa también está determinada por un sino, por un azar, por una suerte de injerencia metafísica, pero a su vez el autor busca asentar sus rasgos definitivos en lo que escribe. En mi caso siempre me he interesado por la historia, por el pasado como fuente del presente. El escritor norteamericano William Faulkner diría que el pasado es una forma del presente, y yo lo creo, considero que en un país tan convulsionado, injusto, mancillado como el nuestro, debe existir una razón para que el pasado-presente no cambie, entonces la literatura se convierte en una forma somera, en una de las infinitas perspectivas de la realidad, para comprender estas problemáticas. Y el otro rasgo es el tono poético, pues he considerado que la literatura debe preservar la belleza del lenguaje, que arranque del interior del lector el suspiro por la imagen bien construida, por la sentencia que él estaba buscando desesperadamente sin saberlo, y esto lo puede hacer el lenguaje poético.

¿Qué recompensa encontrará alguien que lea “En esa noche tibia de la muerte primavera”?

Walter Benjamin en su libro “El narrador” plantea la diferencia que existe entre el narrador y el novelista. Explica que el narrador antiguo, el oral, el que necesitaba de un público para que el acto comunicativo de la narración se completara, buscaba dar consejo sobre la vida, a diferencia del novelista que nace con la imprenta, con la producción del libro, en la que un escritor en medio de su soledad componía un libro no para un público que lo iba a escuchar de inmediato, sino para un público que en algún momento distinto al de la creación del libro iba a tomar la obra y a hacerse preguntas sobre la vida. Para (Mario) Vargas Llosa también es claro que muchos de los lectores buscan en los libros vivir la vida de los personajes, salirse de su propia piel y poder disfrutar de todo ello de lo que disfrutan sus personajes. Un ejemplo estaría en la novela “Ana Karenina”, de (León) Tolstói, cuando este personaje va arrellanada en un vagón del tren leyendo una novela y entonces llora porque quiere vivir la vida del personaje del libro que está leyendo. Quizás todo lo anterior hallará como recompensa alguien que lea “En esa noche tibia de la muerta primavera”: preguntas sobre su vida, cuestionamientos sobre lo que conocemos de nosotros mismos, además de los escenarios de la lúgubre Bogotá de finales del siglo XIX, y la comprensión de algunos pasajes de la historia de nuestro país.



¿Por qué se interesó en un poeta bogotano del siglo XIX y no en un figurón del siglo XXI?

Silva es un personaje maravilloso, extraño, genial, además que es el poeta no solo de mi infancia sino de toda mi vida. Lo leí cuando era pequeño y aún recurro a él en las soporíferas tardes de los domingos. Por otra parte, el poeta Silva ha sido idealizado con un halo de misterio. Tal es, que una de las cosas por las que Silva es famoso es por su supuesta relación incestuosa con su hermana Elvira, pero nadie jamás, a excepción de Enrique Santos Molano en su libro “El corazón del poeta” y de Fernando Vallejo en su libro “Almas en pena, chapolas negras”, se dio a la tarea de contarnos sobre ese Silva humano, que sufrió, gozó y padeció la vida, y yo quise hacerlo.

¿“En esa noche tibia de la muerte primavera” es una novela negra? ¿Cuánto pesa en su libro la obra poética de José Asunción Silva y cuánto el suicidio con un disparo de revólver en el punto exacto del corazón dibujado en su pecho?

No es una novela negra, podría o pudo llegar a serlo si el centro de la novela se basara en un crimen, en la investigación que se hubiese producido luego del crimen, pero quien cometió los crímenes en contra de Silva fue algún dios voyerista o la vida misma y, ¿cómo investigamos el ensañamiento o el dolo con que se encarniza un dios o la vida contra un hombre? La muerte de su tío abuelo a su arribo a París, las quiebras en los negocios que regentaba con su padre, la muerte de su mismo padre, la muerte de su hermana adorada, el naufragio y la pérdida de su obra en altamar, las siguientes quiebras, el no reconocimiento de su obra. Pareciera que la vida de Silva fue un cliché de una deidad tiránica, el Ulises moderno que lucha en contra de la ira de Poseidón por enceguecer a Polifemo, o la del mismo Edipo simplemente porque era su destino sufrir.

De este modo, la novela intenta dar una imagen de ese Silva agobiado por las deudas, desesperanzado ante la malevolencia que circundaba su vida; pero está su obra, maravillosa, que lanza destellos a pesar de su propia oscuridad, su obra que poetiza su vida de una forma, además de metafórica, repleta de símbolos, como si se tratara de una vida y obra mitológica. Por eso se construyó el mito del suicidio, en el que poco creo.

¿Silva Gómez es un alma en pena a quien se le ve en las noches de luna llena por las calles de La Candelaria? ¿‘El señor de los billetes de $5.000’? ¿Qué le dice su nombre a quienes no tienen la más remota idea de su existencia y mucho menos de su obra?

Silva representa el arquetipo de hombre culto, que manejaba varias lenguas, traductor y poeta que vivió en la América Latina de finales del XIX. Sin embargo, precisamente él fue uno de los más controvertidos, por sus maneras refinadas, por su gran trabajo poético, por su vida como tragedia. Aún quedan los vestigios de su paso lento en las calles de la Candelaria, aún se puede percibir su hedor inundado por los cigarrillos egipcios entretanto anochece en las bocacalles del centro de Bogotá, y en especial, aún se puede ver su abundante cabellera siendo agitada por la ventisca que desciende de Monserrate mientras en un carromato se dirige a Chapinero para descansar en su finca Chantilly.

¿Este Premio de Novela de la UIS lo consagra a usted como escritor o todavía le falta sobrevivir a varios naufragios?

Lo veo desde dos orillas. Por un lado, se consolida la obra y genera bríos para continuar y emprender así nuevos proyectos. Quizás estos premios hacen que la mirada de editores se vuelque sobre el autor, y eso es muy importante. Sin embargo, consagrarse como escritor sugiere que sea una editorial grande quien publique los libros, que haya una mayor visibilidad del autor, pero aún no hay nada definido sobre el verdadero escritor, sobre la obra que trasciende en el tiempo. Consagrarse como escritor es precisamente consagrarse a escribir; así que no lo he logrado, cuando pueda pagar mi tiempo de trabajo con la literatura, creeré que me he consagrado como escritor.

¿Los 10 millones de pesos del Premio de la UIS ya los devoraron las ‘culebras’ o servirán de partida para una nueva obra?

Se pagaron cosas, algunas cervezas y chucherías que hacen falta para sobrevivir a la barbarie. Pero especialmente se compraron libros, de estudio y de placer. Con lo que quede le compraré un bello vestido a mi esposa y si me alcanza, otro sombrero.

Después del ‘champú’ con Héctor Abad Faciolince en la ceremonia del jueves 1 de marzo, ¿qué sigue en su vida?

El día posterior a la entrega del premio me levanté a las cinco de la mañana, ya en mi casa, en Bogotá, preparé el café, me fumé un cigarrillo y me fui a trabajar. En la noche estuve leyendo hasta tarde, La odisea de Homero y luego cenamos con mi esposa. Ese fin de semana proseguí con la escritura de mi nuevo libro, recibí algunas invitaciones de amigos y familiares por el premio. Esto quiere decir que en el exterior, lo que ocurre afuera del ser, todo sigue igual. La transformación se da adentro, como si aquel encuentro, junto con el premio, hubiera soplado con mayor fuerza y así hecho crecer la yesca que permanecía encendida en mi interior.

¿Nunca se quita el sombrero?

Sí, para escribir.

sábado, 17 de febrero de 2018

Danny quemó su ‘puto’ libro (crónica y todas las fotos)


Si el purgatorio o el infierno existen, uno de los más firmes candidatos a irse en el próximo  expreso es Daniel Samper Ospina. Eso al menos es lo que desearían los sectores más godos de Colombia al enterarse de lo que este columnista y youtuber bogotano hizo en las 30 horas que permaneció en la ciudad de Bucaramanga del 15 al 16 de febrero de 2018.

Este enfant terrible de 43 años no se conformó con presentar en el auditorio de la UNAB “Mi puta obra”, más de una hora y media de sátira en la que no deja títere con cabeza, ya que igual se la ‘dedica’ al senador Álvaro Uribe y al presidente Juan Manuel Santos, que a los candidatos Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras, a los congresistas Roberto Gerlein y Paloma Valencia, al exgobernador de Santander, Richard Alfonso Aguilar, o al excomandante de las Farc, Timoleón Jimenez ‘Timochenko’.

Con la sobredosis de humor que lo caracteriza, Samper Ospina fue capaz de mantener la atención de 780 espectadores que no podían de la risa cuando escuchaban sus ocurrencias leídas de un guion o dichas al vuelo. Antes de mostrar una foto de Antanas Mockus en trusa o un video de ‘Lucho’ Garzón bailando el ‘Asereje’, este hincha furibundo del Santa Fe tuvo la chispa de rememorar a la ‘loca de las naranjas’ y, por supuesto, al exvicepresidente Francisco Santos y su propuesta para calmar a la gleba.

Digamos que hasta ahí lo previsible, porque los medios han notificado del éxito de sus presentaciones en Bogotá y otras capitales. Pero lo que no estaba en la agenda de muchos es que se trepara al teleférico de Floridablanca con el propósito de grabar lo que él denominó “La ruta Ordóñez”, un disparatado ‘homenaje’ al exprocurador general que el 13 de mayo de 1978 como miembro de la Sociedad San Pío X quemara libros y revistas ‘profanos’ de Rousseau y García Marquez en lo que ha dado en llamar un “acto pedagógico”.

De su expedición al que bautizó en la revista Semana como “el primer Cristo con blower de la historia”, Danny pasó a realizar un agitado recorrido subiendo a pie desde la carrera 36 con 48 hasta los ‘rascacielos’ criollos de ‘La pequeña Manhattan’. Y de la carrera 41 a la 33, pasando por iglesias, saludando a sus simpatizantes, escuchando una que otra vaciada heredada del tío del elefante, tomándose una y otra selfie con cuanto espontáneo le salía al paso.

El fundador y presidente de la ong “Calvos Sin Fronteras”, secundado por su camarógrafo y sonidista Andrés, y custudiado a prudente distancia por dos escoltas de civil y dos agentes en motocicleta que no le quitaban la mirada, subía escaleras, recitaba su libreto, subrayaba, hacía adaptaciones y sudaba con un caballo. Es que a quien se le ocurre usar chaqueta -y oscura para rematar- con los calores que padece Bucaramanga en esta temporada.

Pero eso poco le importaba. Se embadurnaba más protector solar en su desentejada cabeza y continuaba frenético con ‘La ruta Ordóñez’, angustiado por alcanzar a visitar todos los sitios de referencia y que no los dejara el avión. Del Parque San Pío al monumento del fundador del Opus Dei, de allí a la casa en la carrera 27 donde ‘Lalo’ pasó su infancia y juventud mientras estudiaba con los jesuitas en el colegio San Pedro. Después a la Biblioteca Gabriel Turbay, pasando por la Universidad Santo Tomás en la que reposa el trabajo de grado como abogado de Ordóñez consagrado a la Virgen María -“corredentora del linaje humano”-, en el que le suplica “el aplastamiento del comunismo ateo para que brille por doquier la fe católica”.

Baje, sube y corre que los condujo a la fábrica de galletas La Aurora, donde compró un paquete y engulló unas cuantas sin que se le atoraran, tranquilizado por una vecina que le advirtió questas no contienen preservativos. Y por último a la capilla San José, del barrio Alarcón, donde el aspirante presidencial de tirantas y colmillos limados acostumbra ir a misa en latín, a la usanza del ritual tridentino en el que el cura siempre les da la espalda a los beatos y beatas de mantilla. En este lugar obró un milagro: Danny se persignó -aunque de nada le sirva porquel 'pecado' de burlarse de los políticos no tiene perdón-.

La última parada sería en ‘Mata de Plátano’ para almorzar a las cuatro de la tarde un cabro con pepitoria, yuca, papa, cebollas ocañeras y refajo con un toque de guarapo.

Pero el plato fuerte fue lo que aconteció en la carrera 33 con 45, a los pies de la gorda que el destituido alcalde Fernando Vargas Mendoza le compró por una millonada a Fernando Botero en el año 2010.

Aquí sí que Danny sacó su casta de mamagallista. Se vistió en un santiamén con su insignia de caballero cruzado o de troglodita del KKK –nunca se supo-, sus botas de plástico, su capirote cual señal de penitencia y les mostró a los transeúntes un ejemplar de su libro “Mi puta obra”. Le rompió el plástico protector y con la ayuda del empresario que contrató su presentación en esta ciudad, lo roció con alcohol.

Su ‘puto’ libro ardió a la velocidad que los incondicionales de Ordóñez –y de Uribe- anhelan que Samper Ospina se cocine en el inframundo donde habitan ese tipo de almas malvadas que osan desafiar al enviado santandereano de Dios a la Tierra.

Aquí les adelanto las fotos, porque en los próximos días quedará listo el vídeo que podrán gozar –o maldecir- en #HolaSoyDanny, el cual sin este capítulo ya cuenta con 376.012 suscriptores paganos.