martes, 9 de junio de 2015

Un doctorado de ‘mentiritas’

El Periódico 15 le siguió el rastro a una investigación del diario El Colombiano y encontró que el gobernador de Santander, Richard Alfonso Aguilar Villa, recibió una distinción que otros condecorados ya están devolviendo.
 (Esta nota la publiqué en la edición 293 del Periódico 15, en circulación desde el lunes 8 de junio de 2015)

(Foto tomada de "Logos International University")

“Hoy se cumple el sueño de una familia campesina que peldaño tras peldaño ha logrado superar metas y ascender en los caminos tan tortuosos que la vida impregna. Soy un joven de 31 años que en la vida sobrepone la disciplina y el estudio, y hoy se ve reflejado. Quiero dedicar este título a mi padre y a mi madre por inculcarme los mejores valores. Igualmente se lo dedico a Santander. Por ustedes es que cada vez trabajo más, me preparo más y con quienes me comprometo a mejorar la calidad de vida”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el gobernador de Santander, Richard Alfonso Aguilar Villa (Tolú, Sucre, 1981), cuando el jueves 18 de octubre de 2012 recibió emocionado el título de Doctor Honoris Causa en Derecho Internacional Humanitario (DIH) y Administración Pública, otorgado por la llamada “Logos International University” (LIU), que con el lema “Religious Vocational Education” registra como dirección “7950 NW 53rd Street Suiete 337, Miami, Florida 33166”.

Ataviado con toga, birrete y capirote con un parche de la bandera de Estados Unidos, el gobernador Aguilar Villa saludó al ‘reverendo’ bumangués y presidente de la compañía “Logos International University INC”, Édgar Eduardo Prada Pradilla, identificado con cédula de ciudadanía colombiana 13.835.896, y le agradeció el hecho de haberlo escogido para conferirle tan alta distinción.

Tras la pomposa ceremonia llevada a cabo en el Auditorio ‘Augusto Espinosa Valderrama’ del ‘Palacio Amarillo’, frente al parque García Rovira, la Oficina de Prensa de Aguilar Villa expidió un comunicado en el que afirmó que este era “un nuevo logro en su vida académica” y acotó que “el título honorífico se entrega a las personas dedicadas a encausar (sic) sus habilidades y conocimientos en beneficio de la comunidad, y por su hoja de vida que registra importantes escalones de aprendizaje”.

Junto al gobernador, la alegría también embargaba al entonces secretario de Educación Departamental, Julio César Villate Jessen, expresidente de los equipos de fútbol Independiente Medellín, Cóndor, Envigado y Real Cartagena, quien recibió el Doctorado Honoris Causa en Educación y DIH.

(Foto tomada de "Logos International University")

Desde entonces ese galardón quedó reseñado con orgullo en la hoja de vida del hijo del coronel (r) Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo y Aída Luz Villa Cañas, hasta que el pasado 3 de junio el periodista Germán Jiménez Morales publicó en el diario El Colombiano, de Medellín, el informe “Políticos reciben Honoris Causa de universidad ilegal’, que abría con este párrafo: “‘Mañana mismo les escribo una carta diciéndoles que les devuelvo el título”. Así lo dijo el 27 de mayo de 2015 y así lo hizo al día siguiente Jorge Enrique Vélez García, superintendente de Notariado y Registro, al enterarse de que el Doctorado Honoris Causa en Administración Pública que le confirió Logos International University (LIU) proviene de una entidad a la que el gobierno que él sirve no le reconoce el estatus de universidad ni le convalida los títulos a sus egresados”.

El alcalde de Bello (Antioquia), Carlos Alirio Muñoz López también en 2014 aceptó el Doctorado Honoris Causa en Administración Pública, de la LIU, así como el rector del Instituto Tecnológico del Putumayo, Henry Hidalgo Chicunque, en 2012.

Según la investigación de Jiménez Morales y los documentos consultados por el  Periódico 15, el 30 de agosto de 2013 y en respuesta al colombiano Andrés Martínez Amaya que reclamaba la convalidación del título de “Licenciatura en Psicología y Consejería Familiar” que le otorgó la LIU en 2012, Juana Hoyos Restrepo, directora de Calidad para la Educación Superior del Ministerio de Educación Nacional (MEN), manifestó en la Resolución 11525 que “Logos International University INC. no se encuentra relacionada en las bases de datos del Departamento de Educación de los Estados Unidos, motivo por el cual no cuenta con la legalidad establecida en el artículo 1 de la Resolución 5547 de 2005 y no tiene el carácter de institución de educación superior equivalente a las instituciones de educación superior colombianas atendiendo a lo dispuesto en la Ley 30 de 1992, en cuantos a los campos de acción, finalidades y objetivos de la educación superior”.

“Como la resolución data de 2013, El Colombiano le preguntó al Mineducación si las cosas habían cambiado. Y, sí cambiaron, pero empeoraron, especialmente para los alumnos; el Ministerio reporta como negadas 46 solicitudes de convalidación de grados universitarios y maestrías de LIU y 55 de la Universidad Reformada, dos instituciones pertenecientes al Grupo Logos”, advierte Jiménez Morales.

Habrá que esperar si el gobernador Aguilar Villa una vez lea 15, se tome la tarea de emparcarlo en un sobre y devolver su ‘Doctorado’ a la LIU, reclamándole de paso a quienes le hicieron ‘el favor’ de postularlo y le aconsejaron ‘salir en la foto’. O si, por el contrario, no se da por notificado.

(Foto tomada de "Logos International University")

Este caso recuerda el del exparlamentario liberal y dirigente del movimiento Convergencia Ciudadana (luego PIN y hoy Opción Ciudadana), Tiberio Villarreal Ramos (Rionegro, Santander), quien en los años 80 del siglo pasado sacaba pecho por tener una tarjeta de ‘periodista profesional’ y por el título de Doctor Honoris Causa en Derecho, Ciencias Sociales y Economía de una tal “American World Patriarquesion”. Y el de la líder del movimiento político Mira, empresaria y pastora de la “Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional”, María Luis Piraquive Corredor (Chipatá, Santander, 1949), quien ya acumula un Doctorado Honoris Causa Summa Cum Laude por parte de un tal “Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa (Cihce, de Perú)”, un Máster Honoris Causa en Administración Educativa del mismo Cihce, otro Doctorado Honoris Causa de Ymca (México), otro Doctorado Honoris Causa en Filosofía de la Educación (del Cihce) y, como si fuera poco, un Máster en Ciencias de la Educación del Cihce y el Gobierno Estatal de Puebla (México) .

Obra y ‘milagros’ de Prada

Según la propia hoja de vida consultada por 15, Édgar Eduardo Prada Pradilla, es un ‘reverendo’ egresado del ‘Seminario de las Asambleas de Dios’; licenciado de la ‘Universidad Flet’, Magister en Ciencias Teológicas de ‘UCI’, Especialista en Educación Superior a Distancia de la Unad, Diplomado de la Alcaldía de Bogotá en ‘manejo de instituciones sin ánimo de lucro’, certificado por el MEN como gestor de calidad en ‘instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano’, y fundador y director de la ‘Corporación Iberoamericana de Estudios Teológicos logos Colombia’.

De acuerdo al ‘Proyecto Educativo Institucional’ de “Logos International University”, de 86 páginas y avalado por Prada Pradilla, su objetivo principal es “el aprendizaje significativo en todas sus dimensiones y debe ser el espacio virtual donde se aprende el ser, saber hacer y convivir; creando condiciones para el contacto con objetos de la naturaleza y la sociedad, permitiendo al estudiante pensar y actuar a su manera”.

Uno de los tres pilares de su ‘plan de estudios’ es “la formación en principios cristianos como un elemento que es esencia fundamental en el desarrollo de los contenidos”.

LIU ofrece, por ejemplo, la Licenciatura en Psicología y Educación Cristiana, “carrera establecida con 50 asignaturas que debe ser cursadas como mínimo 1 cada 4 semanas” e incluye materias como Biblia I, Biblia II, Biblia III, Hermenéutica y Exégesis Bíblica, Psicopatología, Epistemología, Estadística Descriptiva y Didáctica con Niños Excepcionales.

Por su parte, la Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Matemáticas, comprende 51 materias como Precálculo, Algoritmos, Psicología Evolutiva I y II, y Geometría Euclidiana. Pero además de las 11 licenciaturas ofrece 13 maestrías, entre ellas,  “Maestría en Psicología Educativa”, “con 30 asignaturas que debe ser cursadas como mínimo 1 cada 4 semanas”; “Maestría en Mercadeo con Énfasis en Perceptología Comercial”, con 22 materias y el mismo plazo; “Maestría en Consejería Familiar” y dos doctorados: uno en "Ciencias de la Educación” y otro en "Ciencias de la Comunicación".

“…calcule entre 3 y 4 semanas desde su matrícula formal para empezar a estudiar de verdad. La evaluación de su aprendizaje se basará en redactar informes igual que hacemos en la vida profesional. El programa consiste en estudiar los textos prescritos y redactar unos informes sobre dichos textos siguiendo las instrucciones de la guía de estudios. Una vez haya recibido su programa, las instrucciones y los libros ya sólo dependerá de usted el tiempo que tarde en completar el trabajo y recibir su titulación”, recalca a sus alumnos la “Logos International University”, insistiendo en que “puede matricularse desde cualquier parte y en cualquier momento del año” y que no proporciona visados de estudiante, ni de inmigración, “dado que nuestros programas se realizan completamente a distancia”.

“Logos International University” se ufana de que “más del 80% de los estudiantes de nuevo ingreso son profesores que desean continuar con su preparación académica” y se presenta como “una institución religiosa que cumple con los requisitos de la Sección 1005.06 de los Estados de la Florida y la Regla &E-5.001, Código Administrativo de la Florida”.

“La universidad virtual LIU presenta estudios a distancia con unos programas académicos actuales y un método innovador de enseñanza a distancia en un enfoque Cristiano con una perspectiva Cristocentrica (sic). Su compromiso se centra en cubrir las necesidades de formación online del estudiante adulto”, se puede leer en la información que proporciona en Internet y en la que dice que “está simultáneamente registrada en Estados Unidos y Colombia”.

Ofrece programas diseñados “a medida de cada estudiante”, “como una alternativa de educación a distancia superior a aquellos profesionales de todos los países y culturas que no pueden recurrir a una formación universitaria tradicional, o que no encuentren un programa que se adapte a sus necesidades”.

Édgar Eduardo Prada Pradilla también figura como presidente y representante legal de la “Corporación Iberoamericana de Estudios Teológicos CIET Logos Colombia”, con domicilio en el municipio de Bucaramanga (Colombia) y con personería jurídica otorgada por la Resolución 0013296 de 2005, como “entidad sin ánimo de lucro”. Dicha ‘corporación’, “pretende conforme al mandato Divino, alcanzar las naciones para Cristo. Salmos 2:8”, y “se prepara y dispone nacional e internacionalmente a capacitar líderes de la comunidad y ministros del evangelio para servir con excelencia al Señor Jesucristo en su Mandamiento de la Gran Comisión (Mateo 28:16-20)”.

En los documentos consultados por 15 se lee que la Corporación Iberoamericana de Estudios Teológicos "Logos Colombia" 'no nació de la nada' sino "siempre bajo la sabia dirección del Espíritu Santo y en quien hemos depositado la Dirección general de nuestra Institución". Enn la reseña histórica de "Logos Colombia" se dice que su punto de partida fue el colegio Nueva Granada, de Floridablanca (Santander).

La cabeza de la Corporación Iberoamericana de Estudios Teológicos, así como la vicepresidenta Myriam Eulalia Bustamante Navarro de Prada, en su “Confesión de fe”, afirma que: “Creemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, pero a través del pecado de Adán, la raza humana cayó, y heredó una naturaleza pecaminosa, y se apartó de Dios; y, que el hombre es depravado completamente, y, por sí mismo, sin poder para sanar su condición perdida”, y para ello citan apartes de Génesis, Romanos, Salmos y Efesios.

Así mismo, como representante legal de la entidad religiosa “Confesión Cristiana Misión Internacional Logos Colombia”, según la Resolución 3378 de 2010, expedida por el Ministerio del Interior y de Justicia, y como director de la “Universidad Reformada de Miami”.

Igualmente su nombre aparece en la Resolución 019306 de 2010 en la que la Gobernación de Santander le concedió personería jurídica a la “Corporación Logos International University”, con domicilio también en Bucaramanga, y en la Resolución 017437 de 2011 en la que la Gobernación de Santander reconoce a Parda Pradilla “como presidente y representante legal de la Institución, para periodo indefinido”.

"U. Logos" cuenta con un edificio de cuatro pisos en el barrio Teusaquillo, de Bogotá (Transversal 18a Bis No.37-11, donde funcionan dependencias administrativas, salas de videoconferencias y oficinas del "Colegio Latinoamericano de Periodistas". 

La voz del Ministerio (de Educación)

De acuerdo a las consideraciones de la citada Resolución 11525 del 30 de agosto de 2013, que aparece firmada por la directora de Calidad del Ministerio de Educación y contra la que no procede recurso alguno en los términos del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo: “Que la ley de educación de La Florida (K20 – 1005.06. Instituciones que no están bajo la jurisdicción o competencia de la comisión… 2.- La institución ofrece solo programas educativos que preparan a los estudiantes para las vocaciones religiosas, como ministros, profesionales eclesiásticos o laicos en las categorías de ministerio, consejería, teología, educación, administración, música, bellas artes, medios de comunicación, o el trabajo social), nos lleva a determinar que la institución ‘Logos International University INC’, no es una institución de Educación Superior que otorgue títulos de educación superior tal como lo exige la normatividad Colombiana en el artículo 1 de la Resolución 5547 de 2005”.

Por razones como esa, el Ministerio de Educación confirmó la Resolución 4739 del 26 de abril de 2013, negando la convalidación del título de “Licenciatura en Psicología y Consejería Familiar”, “otorgado el 2 de febrero de 2012 por ‘Logos International University INC’, Estados Unidos”, al nortesantandereano Andrés Martínez Amaya.

Sin embargo, Édgar Eduardo Prada Pradilla le respondió a El Colombiano que “las universidades cristianas del Grupo Logos cumplen con los requerimientos del sistema educativo norteamericano puesto que son norteamericanas y en el resto del mundo operan bajo la modalidad virtual… Si ellas estuvieran reconocidas por el MEN, serían universidades colombianas y perderían su identidad norteamericana”. Añadiendo que operan “bajo las normas del Estado de La Florida y de acuerdo a la libertad de culto y bajo la protección del Estado norteamericano”.


Y sobre los doctorados que entregan, aseveró: “Como institución privada religiosa estamos en plena autonomía para conceder estos títulos honoríficos a quienes después de un estudio de su hoja de vida cumplan con los méritos para recibirlos”.

(Foto tomada de "Logos International University")

La ‘luz’ de “Logos”
“Nosotros somos una organización religiosa de carácter social, que miramos siempre la necesidad de una comunidad, de un pueblo, y honramos a aquellas personas, alcaldes, gobernadores, presidentes, ministros, que dentro del contexto de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional, gestionan a favor de un pueblo, de una comunidad, de una necesidad”, manifestó Édgar Eduardo Prada Pradilla al ser abordado por Noticias TVN, durante la ceremonia en la que le otorgó en diciembre pasado el Doctorado Honoris Causa en Administración Pública de “Logos International University” (“Una universidad ‘chimba’”, según señaló Vicky Dávila en La FM), al alcalde de Bello (Antioquia), Carlos Alirio Muñoz López.

Y el burgomaestre, orgulloso cual más, respondió: “Es un logro más de la ciudad de Bello. Quiero compartir este logro con los seiscientos mil bellanitas que habitan esta maravillosa ciudad. A todos ellos les dedico este reconocimiento que hace Logos Internacional, no solamente a Carlos Muñoz sino a varias personalidades de este país…”.

La letra del himno de “Logos International University”, que tanto emociona a Prada Pradilla y a quienes reciben sus diplomas honoríficos, dice:
“En el altar de la sabiduría/
donde miedo y pereza se rindieron/
mente y corazón educados vencieron/
la ignorante oscuridad que te ofendía.
Luz… Luz… “Logos” es luz
Luz… Luz… Luz… Luz… Luz… Luz… Luz
“Logos” es luz.
Por toda América libre y soberana/
despliega aún su hermosura estrellada/
es la luz de Jesús, Cristo Jesús la luz/
y “Logos” es su luz/
y “Logos” es su luz.
Una nueva herramienta está al umbral/
la tomamos por fe es aula virtual/
ya no basta saber ni es suficiente querer/
el que anhele servir tiene que hacer.
Ya no basta saber ni es suficiente querer/
El que anhele servir tiene que hacer.
Luz… Luz… “Logos” es luz
Luz… Luz… Luz… Luz… Luz… Luz… Luz
“Logos” es luz
y “Logos” es luz.
Y que vengan las naciones/
que conozcan la verdad/
y que alumbre por los siglos/
en “Logos” de libertad.

domingo, 31 de mayo de 2015

Takehiro Ohno, samurái, lavacopas y 'chef-camaleón'

(Esta crónica la publiqué en la edición 435 de Vivir la UNAB en circulación desde el lunes 1 de junio de 2015)



Takehiro Ohno vino a Bucaramanga a lanzar el Programa de Gastronomía y Alta Cocina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), pero entre sushi y mute, entre paella y pepitoria y entre tempura y tamal, hizo una profunda reflexión sobre el sentido de la vida, expresó que “mi comida es mi currículo”, afirmó que no basta con tener sino que hay que enseñar y confesó que aún se asombra cuando alguien le llama chef, porque se siente un cocinero que no terminará de aprender.

Llegó a tal punto no solamente el profesionalismo, sino sus cualidades, espontaneidad y franqueza como ser humano al que no se le ha subido la fama a la cabeza, que este espigado japonés nacido hace 47 años en la isla de Hokkaido, tanto en la exposición que realizó en la mañana del jueves 28 de mayo antes estudiantes y profesionales, como en la charla- preparación que hizo en la noche ante un centenar de comensales, sensibilizó sobre su duro trasegar, llevándolos a derramar lágrimas con episodios como esos dos años en los que tuvo que sobrevivir en San Sebastián, explorando la cocina vasca y rebuscándose unas monedas a cambio de cantar en las calles, o su llegada como ilegal a Buenos Aires (Argentina), donde por casi diez años preparó montañas de ensalada de lechuga, pero siempre sin bajar la guardia, hasta convertirse en una figura en ese país y en Latinoamérica gracias al programa que realiza en el canal de televisión El Gourmet.



El carismático Ohno, a quien su abuela no lo dejaba arrimar por la cocina porque decía que era para las mujeres y a quien algunos le echaron en cara que no tenía talento para este oficio, compartió su experiencia desde cuando a los siete años de edad dijo que quería ser cocinero o aquellos comienzos en los que dedicaba 16 horas diarias –de pie– al lavado de copas y platos, a pesar de ser descendiente de los últimos samuráis (guerreros), con lo que todo eso representa en el Lejano Oriente. O a desplumar pavos durante un año, al sol y al agua, ante un paisaje melancólico de montañas y ovejas en el que lo que le faltó fue cruzarse con Heidi, la protagonista del clásico infantil llevado a los dibujos animados.

El destino lo llevó a ser discípulo del chef Koji Fukaya –a su vez alumno del reputado Luis Irizar–, dueño del único restaurante vasco que hay en Japón, quien le compartió su filosofía y lo alentó a migrar al norte de España, donde luego se vinculó al prestigioso restaurante Zuberoa, de Hilario Arbelaitz, que figura en la renombrada Guía Michelin, sobresaliendo el cochinillo asado y el bacalao confitado, por mencionar dos manjares.



“Todas las adversidades y sufrimientos me han hecho fuerte”, dice Takehiro, en un fluido castellano del que lo único que sabía en un comienzo era: “Hola, soy Ohno”. Casado con una argentina y padre de dos hijos, este exjugador de rugby enseña la fotografía en la que luce un uniforme blanco con un enorme pez azul, rememorando la leyenda oriental de que esa frágil criatura algún día subirá por la cascada y se convertirá en un indomable dragón.

Ohno no es un tipo tosco o engreído, y eso lo demuestra cuando devora el paquete de chicharrones carnudos que ve en mis manos o cuando habla de sus fracasos, de sus tristezas, de la prometida que tuvo que dejar por anhelar un mejor futuro, de su consigna de ir hacia adelante a buscar ‘el gran día’ –la oportunidad–, “que está ahí al frente, pero que jamás vendrá a buscarnos”.



Con la misma humildad que cuenta los secretos de cómo graba el programa de tv o que  prepara las exquisitas costillitas adornadas con un copo de guanábana –que hacen que hasta el rector Alberto Montoya Puyana se chupe los dedos–, Ohno recomienda crecer despacio, sintiéndose agradecido y orgulloso de cada lección. Cocinar, advierte, no es comprar un libro de recetas y ya, sino sumergirse en una cultura infinita, preguntar por qué y para qué, trasnochar, pasar hambre, dedicarse con el alma… para ver si algún día se alcanza el éxito.

No es un tipo pretencioso que ponga condiciones, como esos don nadie que a veces vienen  por estos parajes y exigen escoltas y manjares como si se tratara de miembros de alguna realeza en decadencia. Hizo mercado con los estudiantes de la UNAB en la plaza central de Bucaramanga, probó la pepitoria y el sancocho, y aceptó mi invitación a comer no de esos costosos platos que tan de moda están en esta ciudad, sino de una simple y a la vez deliciosa arepa ocañera con queso costeño, aguacate y carne desmechada, más su respectiva jarra de limonada de panela, para rematar con un diminuto helado de leche con un pedazo de bocadillo en su interior.



“Es una ‘batalla’ que se hace con amor; porque nuestro cliente está esperando. ¡Nada más!”. Así es como Ohno desmitifica la figura que algunos tienen del chef como un ser superior que a la manera de Pablo Picasso o Claude Monet pinta grandes lienzos sin untarse de óleos ni enfadarse con sus colaboradores ni tener que laborar seis de los siete días de la semana. “Es chef quien aguanta más”, dice sin aspaviento, subrayando que en su concepto ser gran cocinero es equivalente a ser gran persona. De ahí que solamente cuando consideró que podía hablarle de tú a tú a su maestro Fukaya, retornó al Japón para agradecerle lo que hizo por él, rompiendo en llanto, como lo hizo nuevamente en el Auditorio ‘Jesús Alberto Rey’, desencadenando sollozos en quienes testimoniaron que Takehiro explora, repentiza, sonríe, canta, se divierte, se vuelve un niño travieso, recobra su férrea conducta, valora a sus aprendices, firma autógrafos, accede a tomarse fotos… y levanta vuelo para seguir creciendo. “Tengo que autoexigirme, tengo que vencerme a mí mismo, cada plato es un espejo de mi vida”, señala.

Take significa golpe fuerte, Hiro es ‘que conozca mundo’. Así lo bautizó su padre, un karateca que llegó al máximo grado en esa disciplina. Takehiro es un samurái que llora, y eso no le da pena. Es un ‘chef-camaleón’, como se autodefine al momento de explicarme que “dependiendo del concepto, yo cambio el color de Ohno”. Esto le ha permitido adaptarse a trabajar con grandes restaurantes y asimilar sus estándares de producción, a liderar 120 cocineros y 500 empleados como lo hace hoy con una cadena de cafeterías bistró, a preparar esta degustación de ‘cocina de autor’ en la UNAB o ajustarse en algún momento de su vida a un puesto en el que no puede elegir lo que quiere hacer, sino que debe cocinar lo que le ordenen sus jefes o sus clientes.



Comer bien, en su opinión, es “vivir como los monos”, y suelta una carcajada. Entonces entrecruza las dos manos y dice que ese es el tamaño del estómago, de tal forma que es la máxima cantidad de alimento que se puede ingerir en cada comida –la mitad al menos en vitaminas y proteínas–. “Los monos bajan de la montaña y comen a las seis de la mañana, doce del mediodía y seis de la tarde. Eso es lo que debemos hacer y en esos horarios”, recomienda, soportado en sus conocimientos de nutricionista. 



El día que muera de viejo –al lado del cuchillo de acero que cuida con tanto recelo y comiendo el guiso de cordero que únicamente sabe preparar su maestro Fukaya–, este guerrero sin sable decidió que sus cenizas reposen en este variopinto continente que le ha dado demasiadas satisfacciones. Mientras tanto quiere ser cada vez más latino, bailar salsa, aventurarse a preparar unos fríjoles con garra y seguir enseñando como lo hizo en la UNAB. “Cocina es disciplina, honestidad y no parar de estudiar, lo cual es más importante que la técnica y la receta mismas. Eso no lo duden”, concluye.


¡Arigato gozaimasu! ¡Muchas gracias, Takehiro! Su corazón se quedó en Bucaramanga. Ya usted verá cuándo regresa por él.






lunes, 25 de mayo de 2015

Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, de la cárcel a la misa y la política

(Esta nota la publiqué en la edición 292 del Periódico 15, de Bucaramanga, que circula desde el domingo 24 de mayo de 2015)



Pancartas, globos, botones, flores, parlantes, llovizna, palomas, lágrimas, pólvora y hasta un dron que se precipitó a tierra. Ninguno de estos elementos faltó en la misa-acto político que el pasado jueves 21 de mayo se llevó a cabo en la esquina de la calle 37 con 11 de la ciudad de Bucaramanga.

Y es que como si se tratara de un héroe que retorna victorioso de la batalla, los seguidores del exgobernador de Santander, Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, le realizaron una singular celebración en la que de Jesucristo y sus apóstoles se dio el salto a las arengas y los discursos para celebrar su salida de la cárcel de San Gil -bajo la figura de libertad condicional el pasado 5 de mayo-, y de paso presentar a los candidatos del movimiento ‘Santander en serio’.



La alborada del multitudinario acto la marcó el cierre a las seis de la mañana de tres de los costados del parque García Rovira, para montar la tarima y el sonido con los que a partir de las 2:30 de esa tarde el clan Aguilar y sus conmilitones notificaron al país que Carlos Fernando de Jesús Sánchez Aguirre y Jaime Orlando Vargas Mendoza son sus fichas para las elecciones de Gobernación y Alcaldía de Bucaramanga, respectivamente, en octubre próximo.



Ya uno de los locutores había tenido tiempo para comparar el regreso de Aguilar Naranjo con la entrada triunfal en 1815 del emperador Napoleón Bonaparte a París (Francia), para leer un mensaje en el que afirmaban que el coronel (r) de la Policía “es nuestro segundo Simón Bolívar” o para jugar a la fábula comparándolo con Juan Salvador Gaviota (del estadounidense Richard Bach). También para enfatizar: “Le advertimos a todos los amigos que éste no es un acto político; es un acto de fe, un acto de gracias, porque el coronel Aguilar Naranjo viene totalmente renovado de ese infierno… y porque la ‘Era Aguilar’ apenas está empezando”.



Así que con el agite de los cientos de personas que se apeaban con prisa de los buses que los trajeron de diferentes pueblos y veredas, Aguilar Naranjo hizo su aparición bajo la protección de sus escoltas que lo llevaron hasta donde lo esperaba el párroco de la iglesia de San Laureano, Néstor Navarro Barrera, quien según el locutor habría declarado en la mañana que: “Todos los curitas de Santander queremos a Hugo Heliodoro”.



En su sermón de 14 minutos, el sacerdote adujo que “todos somos pecadores” y manifestó: “Nos hemos congregado en esta tarde como creyentes para expresar nuestra acción de gracias a Dios por la libertad del coronel Hugo Aguilar”.

Luego citó pasajes bíblicos y se refirió a Pablo, “quien tuvo que pagar cárcel por sus creencias”, pero sin recordar que Aguilar Naranjo, identificado con cédula de ciudadanía 19.320.312 y nacido en Chitaraque (Boyacá) –según las actas de la Corte Suprema de Justicia– fue condenado en agosto de 2013 a 108 meses de prisión y pagar una multa de 10.750 salarios mínimos “como responsable en calidad de autor del delito de concierto para promover grupos armados al margen de la ley”, dentro del llamado escándalo de la ‘Parapolítica’, razón por la cual la Procuraduría General en enero de 2011 ya lo había destituido e inhabilitado para ejercer cargos públicos por el término de 20 años por sus nexos con paramilitares.



Posteriormente Navarro Barrera trajo a colación palabras del papa Francisco y dijo: “¿Quién soy yo para juzgar a los demás?”. Habló entonces de construir patria y de la justicia divina, para despacharse contra el aparato de Justicia: “Dios permite que los hombres en su remedo de justicia, le condenen por unas declaraciones de algunos testigos y el hijo de Dios va, luego del juicio, a la pena impuesta, como quien va a un triunfo, a una reivindicación. Es decir, a una resurrección”.

Según el párroco -hablando de los evangelios-, “donde la justicia humana condena, la justicia divina perdona”. Dejándolo “a la conciencia propia del bautizado”, Navarro Barrera aseguró que la ‘justicia verdadera es la de Dios’, “y las demás son justicias transicionales”.



“Con cierto desasosiego los colombianos observamos atónitos por estos días, las maromas  de contrastar la paz y la justicia. La mal llamada Justicia Ordinaria y la peor denominada Justicia Transicional”, dijo y recalcó que “no hay sino una sola fuente de justicia, que es la caridad”, ignorando entonces los poderes constitucionales de jueces y magistrados terrenales.

Con su peculiar fórmula de “perdón y progreso”, el párroco concluyó la homilía concelebrada, tras la cual vino la interpretación de “Pueblito Viejo” (de José A. Morales), un video en el que se referían a Aguilar Naranjo como “un hombre que ha escrito con el corazón las páginas doradas de nuestra historia” y le daban las gracias “por devolvernos la esperanza”, “por no dejarse amedrentar de la fuerzas delincuenciales y oscuras que azotaban a Colombia” y por el parque Panachi, entre otros logros que le atribuyeron, rematando con que “ahora Santander en serio es la decisión del pueblo”.



El turno le correspondió a su hijo, el senador Nerthink Mauricio Aguilar Hurtado, quien sollozando y apelando nuevamente a Dios, expresó que “este día los santandereanos lo estaban esperando”. “Nos sentimos muy orgullosos de ser Aguilar de sangre, nos sentimos orgullosos de ser Aguilar de corazón, nos sentimos orgullosos de llevar esa herencia y ese legado para el servicio de los santandereanos y de los colombianos”, acotó.

El clímax lo marcó el propio Aguilar Naranjo cuando con energía tomó el micrófono, les dio las gracias quienes asistieron al acto y recordó el día de su captura por parte del CTI el 2 de julio de 2011, siendo trasladado en primera instancia al búnker de la Fiscalía General de la Nación y luego a la cárcel La Picota (Bogotá). En aquella ocasión vociferó: “Viva Colombia y abajo la corrupción. Los que hemos trabajado por este país y por Santander nos llevan a la cárcel; los bandidos y los corruptos siguen libres”, echándole la culpa de sus males al dirigente del Partido Liberal y hoy senador Horacio Serpa Uribe, a quien tildó de ser “uno de los criminales más grandes que tiene este país”.



Señaló que como seguidor de la virgen María, “todos los pasos que doy en la vida los doy de la mano de mi dios”. A renglón seguido, saludó a “un hombre proactivo y visionario”, refiriéndose a Jaime Vargas Mendoza -hermano del destituido e inhabilitado alcalde de Bucaramanga, Fernando Vargas Mendoza-, pero en lo que hizo mayor énfasis fue en su invitación a construir un “nuevo modelo político”, poniéndole nombre al candidato que considera debe suceder a su hijo Richard Alfonso Aguilar Villa como gobernador de Santander, Carlos Fernando de Jesús Sánchez, el exdirector de Panachi, el parque que les trae tantas añoranzas, como la de aquel día en que Hugo Heliodoro Aguilar y el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez se lanzaron uno detrás del otro en el cablevuelo.



Hoy en libertad condicional, Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo dijo que fue una pesadilla “lo que hicieron conmigo”, y ante la perplejidad de quienes han leído las 150 páginas de las pruebas y del fallo condenatorio de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, dejó un mensaje a todos los candidatos: “Política innovadora, política con iniciativas, política con ideas; nada de grupos al margen de la ley, nada de bandidos apoyando las campañas…”.










viernes, 22 de mayo de 2015

Lujo santandereano, columna de 'Sancho' sobre el cabrito de "José Dolores"


(Columna El Caldero, escrita por mi amigo el crítico 'Sancho', y publicada en el diario El Tiempo el 30 de abril de 2015)
Uno de los platos emblemáticos de la cocina santandereana –que, por cierto, comparte con la tradición guajira– es el cabrito, normalmente mencionado así, aunque el tamaño de las porciones en este departamento que ha hecho fama de su culto por la comida no admite diminutivos.
No, no hay diminutivo posible en una región que se precia de tener una de las mejores cocinas del país –y no hay duda de que así es– y que tiene por costumbre preparar siempre de más porque no se sabe quién pueda llegar, y la hospitalidad es uno de los rasgos del carácter del santandereano.

Pero volvamos al cabrito, que debe estar en la oferta de cualquier restaurante que se precie de ser típicamente santandereano, y que debería estar –aunque lamentablemente no es así– en la oferta de cualquier restaurante que pretenda llevar el rótulo de auténticamente colombiano.
Lo cierto es que el cabrito, que suele prepararse asado o al horno, es una de las carnes más sabrosas que uno pueda probar, si ha sido preparado con todas las de la ley. Porque el cabrito –al igual que el cordero, con el cual está culinariamente emparentado– no admite puntos medios.
Y la preparación de este plato suele comenzar –y así debe ser– desde la propia crianza. De hecho, eran famosos esos cabritos que crecían en cercanías del cañón del Chicamocha y de los cuales el orégano que allí crecía silvestre era parte fundamental de su alimentación, y del adobo natural de esas carnes que a la edad indicada llegarían a la mesa. Pues probé, por recomendación de mi amigo Pastor Virviescas, un cabrito maravilloso en una reciente visita a Bucaramanga.
El restaurante se llama José Dolores, y si bien su puesta en escena no es la más acogedora, sí lo es su cocina.

Y en especial el cabrito que allí sirven acompañado de la muy famosa yuca santandereana, de unos trozos de la arepa de la región –la de maíz pelado: otro espectáculo de la gastronomía colombiana– y de pepitoria, si el comensal así lo quiere.

Lo disfruté sobremanera. Ese cabrito es uno de los platos memorables que he probado en lo que va corrido del año. Y uno de los que quiero repetir muy pronto.
José Dolores. Carrera 31 n.° 52B-160, Bucaramanga. Teléfono (7) 647-4972.
elcalderodesancho@yahoo.com.co

sábado, 16 de mayo de 2015

"La educación es tal vez la llave más importante que debemos utilizar para la recuperación de Colombia": Carlos Angulo, exrector Universidad de los Andes

(Esta entrevista está publicada en la edición 434 de Vivir la UNAB, de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, que circula desde el lunes 18 de mayo de 2015)


Decir Carlos Angulo Galvis es pensar de inmediato en uno de los pesos pesados de la educación superior en Colombia. Su nombre está asociado a la Universidad de los Andes, ubicada entre las mejores tres instituciones de su género en Colombia y dentro de las mejores 50 a nivel latinoamericano, según los atestiguan diferentes escalafones como el que  cada año elabora Scimago para medir la calidad, la investigación, la innovación y la visibilidad web, entre otros indicadores.

Pues este experimentado señor de 79 años de edad, que durante catorce (1998-2011) se desempeñó como rector de Los Andes, estuvo en la UNAB el pasado 5 de mayo compartiendo con los trece Miembros Beneméritos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y con Vivir la UNAB, su forma de ver ese tema tan de moda denominado “Responsabilidad Social Corporativa”, de la que de paso se mostró escéptico, “porque en general se dice mucho y se actúa poco”. Según Angulo Galvis: “Debemos hacer el bien por convicción, no por autopromoción, como sucede en muchas empresas e instituciones que hacen bombo por cualquier cosa”.

Con raíces veleñas, emparentado con la columnista María Jimena Duzán y con el recuerdo de cuando trabajó con Eduardo Parra Gómez y Carlos Virviescas Pinzón en la Corporación Autónoma para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga –antes de que la Cdmb cayera en manos de los politiqueros–, reconoce que  “no hemos podido solucionar la inequidad y es triste que esta se disminuya solamente después de la guerra, como sucedió tras los dos grandes conflictos del siglo XX”. Sin embargo, cuando se le pregunta por la Colombia de hoy que sueña con la paz, esboza una sonrisa y expresa su optimismo.

El ingeniero civil Angulo Galvis no anda con tapujos, así que asevera que “la mayoría de los posgrados en este país son ofrecidos por universidades no acreditadas, como sí son Los Andes y la UNAB, y esto es absurdo”. Igualmente le angustia el tema de la deserción por todo lo que implica en costos económicos y en frustración, además de los problemas sociales que genera. Por eso no deja de aterrarse cuando muestra una diapositiva en la que subraya que en la educación superior colombiana uno de cada dos matriculados termina graduándose, mientras que en la educación técnica y tecnológica uno de cada cuatro estudiantes corona la meta.

“Necesitamos educar a la gente para que tenga empleos dignos… Debemos orientar a los jóvenes en la escogencia de su carrera, para que no se vuelva una frustración… Tenemos que brindarles el servicio de Consejería, pero no solamente académica, sino emocional, por ejemplo, para que se adapten a este nuevo medio… En una universidad la ética la enseñan todos los profesores, de Ingeniería o de Medicina, de Administración o de Comunicación, y todos los días”. Estas son frases pronunciadas con énfasis por Carlos Angulo Galvis, quien aceptó esta entrevista, no sin antes recordar que hay que escalar despacio y dar el siguiente paso únicamente cuando se es suficientemente fuerte en lo que cada quien está haciendo.

Además de gestor de cambios como la modernización de la planta física de Los Andes, la apertura de 40 maestrías y 16 doctorados o la consolidación como una de las mejores 500  del mundo, Angulo Galvis figura en las páginas de la historia de esa universidad porque “se caracterizó por bajarle el tono a la formalidad y por ser accesible a la comunidad”, como en 2011 reseñó la revista Dinero. Como el rector para quien el calor humano es un factor imprescindible y en consecuencia trazaba directrices, discutía políticas, pero a la vez daba consejos y abrazaba a su comunidad, sin reparar en estrato o aspecto físico, porque en Los Andes también estudian ciudadanos de escasos recursos y no todos van a clase con accesorios importados. Por eso fue el cerebro del Programa “Quiero estudiar”, que con el único criterio de premiar a los más altos puntajes en las Pruebas Saber, ha entregado cerca de mil becas a jóvenes que de otra manera no podrían pisar esa alma máter.

(Carlos Angulo Galvis dialogando con el rector de la UNAB, Alberto Montoya Puyana, el pasado 5 de mayo)


¿Es posible pensar en una Colombia nueva y en paz sin educación?

Lo primero es que yo soy un convencido de que debemos suscribir el acuerdo de paz. Con eso no se termina el conflicto, sino que iniciamos una labor muy importante de reconstrucción de país, y esa reconstrucción de país tiene que tener un elemento fundamental como es la educación a todos los niveles. Un país educado es un país que progresa, es un país en paz. Así que creo que la educación es tal vez la llave más importante que debemos utilizar para la recuperación de Colombia.

¿Por qué la educación superior de alta calidad en Colombia se ha convertido en algo inaccesible para miles de jóvenes, que si clasifican tienen que trabajar años y años para ponerse al día con lo que pagaron en matrículas y sin derecho a comerse un pan de yuca?

Hay dos aspectos. El primero es el costo de la educación de calidad. La educación de calidad es costosa y evidentemente uno tiene que ser lo más eficiente posible en su actividad, pero hay momentos en los cuales los costos no se pueden disminuir más. En el caso de la universidad pública quien cubre los costos es el Estado, mientras que en el caso de la universidad privada lo que se debería buscar son esquemas que permitan a esos estudiantes calificados acceder a esas universidades en un proceso totalmente meritocrático, de manera que puedan venir a la UNAB o ir a Los Andes y la Javeriana en Bogotá con programas de apoyo financiero eficientes, que incluyan porcentajes de becas altos para que se puedan beneficiar de una buena educación de calidad.

¿Cómo es eso de que una gran cantidad de posgrados son ofrecidos por universidades sin acreditación de alta calidad?

¿Por qué lo hacen?, esa es la primera pregunta que uno se formula. Y lo hacen simplemente porque es una forma de conseguir recursos. Entonces si uno mira esos programas de posgrado que están ofreciendo, son programas de mínima calidad, que les generan recursos a las universidades y ellos creen equivocadamente que eso les da un prestigio adicional.

En aras de esa calidad que usted pregona, ¿debería haber más control por parte del Gobierno Nacional para que no pululen tantos programas de ‘medio pelo’ y tantas universidades ‘de garaje’?

¡Definitivamente! Yo he estado trabajando en una propuesta para la modificación del sistema de acreditación de la educación superior, que implicaría tener unos requisitos más exigentes de los que tienen hoy día para poder ofrecer programas de posgrado. Tienen que tener unos pregrados consolidados, de buen nivel, y luego sí proceder a ofrecer programas de posgrado. Porque lo que se está haciendo ahí es simplemente un plan de generación de ingresos, que no está atado infortunadamente a la calidad.

Hay un término que engolosina a muchos directivos universitarios y es ‘investigación’. ¿Todas las universidades colombianas pueden aspirar a hacer investigación o esas son palabras mayores?

¡Por supuesto que no! Le voy a dar un ejemplo: el país que tiene el sistema más desarrollado de educación superior es Estados Unidos. Allí hay cien universidades de investigación y Estados Unidos debe tener cinco mil universidades. Entonces haga la proporción y yo creo que Colombia no está capacitada para tener más de diez universidades, y considero que el número puede ser alto, que hagan investigación.

¿Entonces qué deben hacer las otras?

Lo que deben hacer es dar buena educación de pregrado o aún de posgrado que no requiera investigación, como ocurre en muchos países del mundo, y no preocuparse por mal utilizar recursos para una investigación que no está siendo bien orientada ni tiene buen nivel.

Claro que en Estados Unidos hay mecenas como el magnate Michael Rubens Bloomberg, la multimillonaria Muriel Block o el genio William Henry Gates III, y en ese país no más en 2012 las universidades recibieron donaciones privadas por 18 mil millones de dólares. ¿En Colombia se encuentran de esos filántropos o lo que hay es empresarios ‘amarrados’ que acumulan dinero para llevarse a la otra vida?

En Colombia hemos progresado algo en esa dirección, pero creo que tenemos un camino muy grande por recorrer. Lo que pasa es que en Estados Unidos hay una tradición de apoyo a instituciones de educación superior altísima. La Universidad de Chicago fue patrocinada por John Davison Rockefeller a principios del siglo pasado y él creó un esquema patrimonial que permitió que la Universidad de Chicago se fundara, creciera y sea hoy día una de las mejores universidades del mundo. Stanford es producto de un señor dueño de ferrocarriles que hizo exactamente lo mismo en el Estado de California porque quería tener una universidad que compitiera con las universidades del este. Ha habido allá un concepto filantrópico, de desarrollo y de compromiso muy grande con las universidades y con el país, que aquí nos ha faltado. Ya existe en algunas partes, pero tenemos que desarrollarlo mucho más.

¿Le ‘suena’ el Programa “Ser Pilo Paga” o piensa que es politiquería del Gobierno de Juan Manuel Santos, como dicen algunos de sus rivales?

Es un excelente programa, al cual hay que hacerle un seguimiento muy grande, porque si como yo espero que sea así, tiene éxito y un porcentaje muy alto de estudiantes se gradúa, el programa será exitosísimo; pero si la tasa de deserción de esos estudiantes es demasiado alta, el programa no va a cumplir con los objetivos que se fijaron. Para eso hay necesidad de hacerle un seguimiento muy cuidadoso, con consejería a los estudiantes, apoyo financiero adicional, para lograr que la tasa de deserción sea lo más baja posible. Es decir, que ese programa en lugar de ser algo que le aporte al país, se convierta en un ejercicio de frustración si la tasa de deserción es alta.

¿A los directivos universitarios les preocupa ese muchacho que tiene que ir a pie a la universidad, ese otro que debe pasar sin almuerzo o aquel que se siente a la deriva y solamente anhela un abrazo?

En eso hemos evolucionado mucho pero nos falta evolucionar más. Aquí tenemos que ser todavía más humanos de lo que somos hoy día, para poder entender los verdaderos problemas de la gente que por circunstancias de la vida tiene menos de lo que uno tuvo y ayudarlos. Eso es absolutamente fundamental. Y programas como “Ser Pilo Paga” va a contribuir a eso, porque los estudiantes actuales al compartir aulas, instalaciones, deportes y amistades con estos estudiantes, se van a dar cuenta que el país es diverso y que hay que ayudarle a todo el mundo.

Hay universidades y empresas expertas en pautar costosos avisos de página en periódicos y revistas y que regalan de vez en cuando una beca o mercados a punto de vencerse,  creyendo que eso es responsabilidad social corporativa. ¿Es por ahí?

Lo pondría de esta forma: la verdadera responsabilidad social es muy importante, y la veo definida en cómo actuar para el beneficio de la comunidad y no para el beneficio propio, porque en muchos casos lo que se actúa es para el beneficio propio, lo cual es absolutamente equivocado y se le da el nombre de responsabilidad social, con lo cual se daña el nombre, se afecta la credibilidad de la gente y no se cumple con el objetivo fundamental.

¿Casos como los de la Universidad San Martín y la Autónoma de Caribe hacen que la gente se esté acostumbrando a un escándalo cada mes?

A mí siempre me gusta ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Evidentemente cada vez vemos un escándalo mayor, pero qué bueno que salgan a la luz esos escándalos, si aprendemos de esos escándalos. Los pasos que hemos dado con esos dos casos son pasos positivos que alguna enseñanza nos deben dejar. Entonces, de nuevo, mirémoslo como un vaso medio lleno y no medio vacío.

¿Cómo lo recuerdan a usted en Los Andes?

Como una persona que quiso ayudar a los estudiantes ofreciéndoles educación de alta calidad, no solamente a las personas con los recursos adecuados para hacerlo, sino a personas de escasos recursos.