viernes, 27 de febrero de 2015

Un adefesio en el barrio Las Terrazas

En el diccionario de la Real Academia Española, la palabra esperpento significa "cosa notable por su fealdad, desaliño o mala traza", mientras que la palabra ego es "exceso de autoestima".

Pues estos dos términos son los apropiados para referirse a los ladrillos y la placa que desde el 5 de febrero pasado los habitantes de los barrios Las Terrazas y La Floresta, han tenido que asimilar -y eludir- cuando sacan a pasear sus niños y mascotas o emprenden sus caminatas hacia el Parque de la Flora, lugar de encuentro de cientos de bumangueses que especialmente en las mañanas hacen ejercicio en uno de los pocos 'pulmones' de 'La pequeña Manhattan'.

Y es que en la esquina de la carrera 44 con calle 56, encabezada por el escudo de Santander, hay una placa metálica color naranja en la que se lee: "Reposición colectores calle 56 entre carreras 44 y 48 calle 57 entre carreras 44 y 47 carrera. 48 entre calles 555 y 56 y carrera 44 entre calles 56 y 57 Barrio Terrazas Municipio Bucaramanga, Santander-Etapa I Esta gran obra es entregada a los santandereanos en el Gobierno de la gente Richard Aguilar Villa Gobernador de santander 2012-2015 Luis Francisco Bohórquez Alcalde Municipal de Bucaramanga 2012-2015 Bucaramanga, febrero 5 de 2015"

(Esta es la placa que a menos de un mes de instalada ya se está descascarando en la parte inferior).

Esto que quien mandó a fabricar la placa califica como "gran obra", es lo que para los habitantes de este sector oriental de la ciudad representó un dolor de cabeza de seis meses durante el año 2014, ya que no solamente los trabajos avanzaron de forma lenta sino que el 6 de noviembre tuvieron que afrontar la emergencia generada por la ruptura de un tubo de gas, sin olvidar que días antes al menos tres viviendas resultaron inundadas al colapsar el sistema de alcantarillado y el caos vehicular derivado de la improvisación y las vías cerradas sin señalización ni previo anuncio.

                                                   Foto tomada del periódico El Frente.

Uno de los vecinos del sector, Javier Andrés Guerrero Martínez, visiblemente enojado califica este pedestal como un adefesio que atenta contra las normas del recato y el espacio público, ya que "no se justifica que a cada obra que hagan le estén levantando un monumento, porque para eso los elegimos y por eso pagamos impuestos y servicios públicos".

Según Guerrero Martínez, "la placa con su base, con una altura de entre 82 y 110 centímetros, ocupa 1,02 metros del andén, dejando una franja de circulación de escasamente 43 centímetros, lo cual obliga a los peatones a bajarse a la calle o reducir la marcha para no tropezar".



"Evidentemente es un espacio limitado para el tránsito de personas, lo que expone al peatón al peligro de verse obligado a caminar po la vía pública", concluye Guerrero Martínez.


lunes, 23 de febrero de 2015

La hermandad de Alcalá de Henares

(Publicado en Vivir la UNAB del lunes 23 de febrero de 2015)

"Sobre la huella de antiguos estudiantes
que en otro tiempo rondaron la ciudad
hoy se pasean las chicas elegantes
igual de guapas que antes, que alegran Alcalá”

Por Pastor Virviescas Gómez
pavirgom@unab.edu.co
Por ningún motivo pasan desapercibidos al lugar que lleguen. Ya sea en el más encopetado escenario o en la cuadra más ‘picha’ de la ciudad en la que se encuentre de gira, la Tuna de la Universidad de Alcalá de Henares (España) se convierte en una especie de mecha que en cuestión de segundos hace explotar de alegría a los asistentes con su peculiar mezcla de pasodobles, espontaneidad y picardía. Y eso fue lo que aconteció el pasado 29 de enero, cuando bajo la batuta de Luis Usero Aragonés, se pusieron ‘de gorra’ el Auditorio Menor de la UNAB, contagiando con su música y su salero a quienes abarrotaron el lugar e incluso se animaron a bailar.



Fue tal el derroche de energía, que el propio rector de la UNAB, Alberto Montoya Puyana, se subió a la tarima y agradeció esta expresión cultural, muestra de las excelentes relaciones que hay entre la Universidad Autónoma de Bucaramanga y la Universidad de Alcalá de Henares, uno de los centros de educación superior más antiguos de Europa, como que fue fundada en 1499 y por allí han pasado figuras de la talla de Tirso de Molina, Lope de Vega y Francisco de Quevedo, con uno de tres campus enclavado en la ciudad donde nació el soldado, poeta y dramaturgo Miguel de Cervantes Saavedra, autor de Don Quijote de la Mancha.

Vivir la UNAB siguió los pasos de esta especie de espíritus chocarreros, que tienen consciencia de que no son músicos y sin embargo se entregan con alma, vida, sombrero… y capa (repleta de escudos por donde han pasado), a un repertorio que más que eso es un estilo de vida que consiste en gozarse la existencia y alegrarle el rato a quien se topen de día o de noche por el camino. Así lo han hecho en los más de 30 países que han visitado en sus frecuentes giras, sin contar con los recorridos nocturnos por las calles de Alcalá, así como las obras de beneficencia en las que participan.



De paso desarman cualquier prejuicio de que este es un oficio de vagabundos, porque en sus filas se encuentra desde el más encopetado gerente de una compañía hasta el profesor con títulos de doctorado, pasando por el experto en esa palabra tan de moda llamada coaching, el historiador o el ingeniero, todos con la única condición de haber pisado las aulas de Alcalá y, por supuesto, de no cruzar el Atlántico para venir a amargarse o complicarse con los mosquitos o con el caos de estos parajes ecuatoriales, sino a disfrutar las veinticuatro horas de cada jornada.

Eso al menos fue lo que los 20 integrantes de la Tuna de Alcalá de Henares hicieron en estas dos semanas bajándose de un avión en Cali, Bogotá, Bucaramanga y Cartagena para presentarse en universidades, centros comerciales, auditorios, plazoletas y hasta en bares donde por unos minutos demostraron que no solo de reguetón y vallenato vive el hombre.

A ellos no les gusta hablar de disciplina, pero la palabra final la tiene Usero Aragonés, más conocido como ‘Diente Puto’, quien así como les da rienda suelta, en determinado momento llama al orden a los ‘pardillos’ –principiantes de la tuna– o al curtido Sevillano, el mago de la pandereta y sobreviviente de tantas embestidas que le han dado la vida y el amor. Claro que sus filas también están ‘El Abuelo’, ‘Cito’, ‘Mofeta’, ‘Otilio’, ‘El Tocho’ y hasta ‘Escorbuto’, como si más bien se tratara de la tripulación de esas carabelas que hace cinco siglos llegaron por primera vez a estas tierras, pero en lugar de arcabuces hacen sonar sus guitarras, bandurrias y laúd.



Su indumentaria inspirada en el Siglo de Oro español –lógicamente que no en estos tiempos de recesión y corrupción a granel en ese país–, está compuesta por camisa, pantalones cortos y anchos llamados bombachos –también conocidos como gregüescos o cervantinos–, medias que cubren el resto de las piernas, un bicornio como tocado, una chaqueta tallada al pecho denominada jubón, una banda –beca– bordada con el escudo y del color de cada institución –que se coloca en forma de V–, zapatos negros y una capa que cada tuno porta y que los hace ver como seres salidos de un cuento de hadas o de la propia corte del rey Felipe II, sin que importe quién es católico o ateo.

Este es el diálogo con Luis Usero, en nada angustiado porque tendrá menos de dos horas para dormir y llegar a tiempo al aeropuerto Palonegro, con la nostalgia de dejar esta región adina y el anhelo firme de regresar algún día no muy lejano cuando Colombia haya entrado en el posconflicto.



¿Los rasgos distintivos de la Tuna de Alcalá –que alcanza los 90 integrantes de planta– cuáles son?

Primero, la edad de sus participantes. Hay gente que lleva en la tuna cuarenta años. Esto lo que crea es un respeto y un enlace entre juventud y madurez que se ha podido observar en todas nuestras actuaciones. En el grupo que hemos venido a Colombia hay gente que está rozando casi los sesenta años y chicos que no han cumplido los veinte. Lo bonito es que viajamos veinte personas juntas y no existe ningún problema.



¿Por qué esta vez Colombia?

Hace dos años estuvimos en Perú. Se ha viajado por Costa de Marfil, islas Fiji, Taiwán, Japón, Israel y otros destinos remotos, pero Suramérica para nosotros es un destino inigualable porque compartimos idioma, compartimos gustos y compartimos música. Hay una influencia de la música española en la música suramericana, pero todavía ha habido mayor influencia de la música suramericana en la música española, entonces esa simbiosis para nosotros es magnífica. Es un auténtico placer poder disfrutar y no sólo ofrecer nuestra música, sino que cada vez que hacemos un viaje aprendemos nuevas canciones y las metemos dentro de nuestro repertorio. Además, el ser latinos nos llena de emoción y nos hace disfrutar muchísimo en el escenario.


¿Quiénes conforman la Tuna de Alcalá?

Para estar en la tuna lo único que es necesario es que te guste la música, que te guste la tuna y que se acepte una serie de obligaciones que luego se convierten en pasiones o en necesidades, que es ensayar, disfrutar de los viajes, disfrutar de la música y compartir. Dentro de la tuna, como tú bien dices, tenemos almas en pena, almas alegres, directivos de altas empresas, tenderos, estudiantes, profesores… No se solicita ninguna otra cosa que disfrutes de lo que haces.

Hay otras tunas que cuando acaba el periodo universitario la gente abandona la tuna. Dentro de la tuna de Alcalá durante tus estudios te implicas muchísimo porque viajas un montón y haces muchas labores dentro de la universidad y de la ciudad. Hacemos un festival bianual, actuamos en todos los eventos de beneficencia y en cualquier sitio que nos reclaman nosotros vamos. Al final esos compañeros pasan a ser amigos y luego hermanos, y al final mis hijos son amigos de los hijos de los otros tunos y se monta un grupúsculo de gente que al final son con los que compartes y lo disfrutas. Es una hermandad e intentamos ayudarnos los unos a los otros, compartimos un montón de cosas dentro lo heterodoxo del grupo y tenemos una ilusión común.



¿En un mundo contemporáneo de música electrónica y tanto ruido ensordecedor, quedan espacio y público para las tunas?

Creo que hay espacio para todos. La música electrónica tiene un público y la música folclórica, tal y como la concebimos dentro de la tuna, puede tener incluso el mismo o un público diferente. La música de la tuna tiene unos momentos y la electrónica otros, pero hay gente que puede participar de las dos. Nosotros hemos venido haciendo música y marcando un folclore de las diferentes provincias españolas y esto a lo largo del tiempo se ha mantenido. Y no solo eso: dentro de España o cualquier país de Latinoamérica hay mariachis, estudiantinas y diversos grupos que están enfocados a este tipo de música y por supuesto que tienen su público. En Bogotá llenamos el auditorio ‘Reyes Católicos’ y hubo gente que se quedó por fuera, en Cali tocamos en la Biblioteca Departamental y tuvieron que multiplicar por tres los sitios porque se volvió a llenar. Así que tenemos un público y más aún aquí, porque cuando tocamos en países que no son de nuestra habla y no tienen nuestra tradición lo ven como algo pintoresco, en cambio aquí sí que es algo que está arraigado en nuestra cultura y disfrutamos tanto nosotros como la gente que nos escucha.



¿El público cómo hace para entender que es música hecha por no músicos de academia?

Nosotros no somos músicos; lo que hacemos -y no me gusta la palabra porque es inglesa- es un performance, una actuación, y jugamos con castellano antiguo, hacemos diferentes bromas, cuchufletas y realizamos un recorrido por toda la cultura española. Cada uno de nosotros tiene su oficio, pero ensayamos todos los jueves porque disfrutamos estar juntos y porque nos gusta este tipo de música, pero realmente no hay ninguno músico profesional. Nuestro director musical sí que tiene formación musical universitaria e incluso superior, pero el resto lo que hacemos es gozarnos la música.




¿Qué papel juegan los ‘pardillos’?

Aquí cada uno tiene que desempeñar un rol. En este caso son Astérix y Obélix, que no saben tocar ni cantar, y por lo tanto su único rol es obedecer las necesidades del grupo. Ese desde fuera puede parecer como esclavizante, pero tampoco es así. Ellos no solo se sienten orgullos de hacerlo, sino que consideran que es su rol y están aquí para ello.



¿Disciplina o respeto?

La disciplina no me gusta; lo que existe es un respeto. Yo he tenido mis ‘pardillos’ por debajo y por encima he tenido mis ‘veteranos’. En las tunas hablamos del ROA: Riguroso Orden de Antigüedad. Mover veinte personas no es una tarea fácil. Alguien que lo haya hecho lo sabría. Sólo se puede hacer cuando hay un respeto absoluto y aunque la gente pueda dudar de lo que le estás diciendo que haya que hacer, lo hará aunque luego te comente por qué o te pueda dar otra posibilidad, porque si no sería imposible viajar. Y hay momentos en que las decisiones se tienen que tomar en dos segundos, porque por ejemplo hay que cambiar una canción o aparece alguien, entonces es muy agradable el respeto que nos tenemos los unos a los otros y realmente lo que se busca es el bien del grupo. Hay roces mayores o menores, pero jamás ha habido un problema que no se haya solucionado en diez o quince minutos.



¿Cuál es la canción que en todas partes les piden y ustedes como embajadores de esa ciudad considerada Patrimonio de la Humanidad desde 1998, no se pueden marchar sin interpretarla?

La canción quizás más emblemática es el himno de nuestra ciudad y de nuestra universidad, y en todas las presentaciones en España es la que más nos solicitan. Cuando salimos quedan encantados con los arreglos de zarzuela que ha hecho un compañero, tanto “La boda de Luis Alonso” como “El sitio de Zaragoza” y “El tambor de granaderos”. Esas canciones son complejas de llevar al escenario y no tienen parte cantada, pero a la gente les sorprende que una tuna las interprete con ese nivel tan alto.



¿Les sorprendió ver al rector Alberto Montoya Puyana y al vicerrector Gilberto Ramírez Valbuena enfiestados en primera fila escuchándolos y gozándose la presentación?

Nuestra universidad está hermanada con la UNAB y estamos aquí gracias a nuestro rector Fernando Galván y a Mario Martín. Para nosotros es un honor que hayamos recibido por ellos, que hayan venido a nuestra actuación y ya el hecho de que la hayan disfrutado nos llena de emoción. Pero al igual que la disfrutaron ellos, es maravilloso ver las caras de todo el mundo. En varios momentos la gente salta, canta o se pone a bailar. Cuando estás en el escenario se te hacen cortas las actuaciones, porque el placer que sientes de que la gente está disfrutando del trabajo que estás haciendo pues es inenarrable. Supongo que cualquier profesional cuando hace algo y ve que todos disfrutan lo que está haciendo, pues le llena de emoción y de placer.



¡Qué Dios los perdone!

Que Dios haga lo que considere oportuno y yo lo respetaré como tal.


“Hoy ya no hay tunas que vendan ilusiones
Ni las murallas defienden tu solar
Pero en las rejas que cercan tus balcones

Alegres corazones se vuelven a asomar”





Profesor Bernardo Useche, Premio Nacional de Psicología

(Esta nota fue publicada en el periódico Vivir la UNAB del lunes 23 de febrero de 2015)

Por Pastor Virviescas Gómez
El profesor Bernardo Ignacio Useche Aldana tiene el convencimiento de que si no investiga, no publica, no lo leen y no aporta al cambio de la sociedad, está ‘frito’. Por esa razón le ha dedicado más de la mitad de su vida a adentrarse en los vericuetos de la mente, el comportamiento y la salud del ser humano, y por ello –sin esperárselo– le han otorgado el Premio Nacional del Psicología en la Categoría Investigación Científica en Psicología.



Es el reconocimiento a un profesional que desde su especialidad se está cuestionando permanentemente cuáles son los problemas que aquejan a este país y qué alternativas pueden ser útiles para encararlos. Claro que también lo hace desde su papel de su ciudadano de izquierda y librepensador pero eso, como él dice, es ‘otro paseo’.

Director del Centro de Investigaciones Biomédicas de la UNAB –dependencia de la Dirección de Investigaciones–, Useche Aldana tiene en su haber un pregrado de la Universidad Nacional, una maestría en sexualidad humana, un doctorado en el mismo campo y uno más en salud pública, estos tres últimos cursados en instituciones de California y Texas (Estados Unidos), y afirma sin titubear: “Si uno investiga está en la obligación de publicar”.

La distinción se la otorgó Claudia María Sanín Velásquez, presidenta del Colegio Colombiano de Psicólogos, una organización que agrupa a más de 40 mil profesionales en todo el país, por los trabajos, publicaciones y por la continuidad en la investigación de alto nivel que Useche Aldana ha hecho desde 1989 hasta hoy. Cabe señalar que este reconocimiento es conferido por primera ocasión.



Nacido el 1 de febrero de 1953 en Bogotá, este profesor vinculado a la UNAB desde el año 2011 y durante 23 años docente en la Universidad de Caldas, atendió un rápido cuestionario de Vivir la UNAB.

¿Por qué considera que los psicólogos deben seguir investigando y no repetir lo que dijo el austríaco-judío Sigmund Freud?

Infortunadamente todavía hay psicólogos que repiten textualmente a Freud. Incluso uno de mis trabajos es una crítica a la teoría freudiana recogida por psicólogos como Stanley Hall, de la sexualidad adolescente. Con base en la evidencia y en datos del comportamiento sexual de los adolescentes, critico la teoría freudiana y digo que han pasado 107 años desde que se formuló y los datos no prueban lo que dijo Freud. Es bastante polémico, ¿no?

¿Pero esto no es como quienes queman una bandera de Estados Unidos en Pinchote o Tamalameque creyendo que van a poner a temblar al Departamento de Estado y la Casa Blanca?

Por supuesto que respeto y admiro a Freud, y su contribución como pionero es innegable, y su contribución en otros aspectos. Es que yo no estoy criticando sino la teoría de desarrollo psicosexual. No estoy criticando la teoría del inconsciente, ni la eficacia del psicoanálisis como terapia o su aplicación en el análisis lingüístico. El psicoanálisis tiene una fortaleza que lo mantendrá, pero la Psicología es una ciencia y una profesión, y como ciencia nos interesa generar nuevo conocimiento para que ese conocimiento anime la práctica profesional en tantas áreas que hay hoy de la Psicología. Entonces hay que criticar, cuestionar, confrontar las teorías y los datos que existen.

¿Los psicólogos nuevos están formados para investigar?

Yo me gradué en la época de los años 70 y en ese entonces no se daba un entrenamiento para investigar. Teníamos que hacer una tesis de grado, pero generalmente era un requisito que se quedaba en la biblioteca. Hoy en día es imposible no hacerlo, incluso por las mismas políticas nacionales que exigen cada vez más en los planes de estudio un componente de investigación. Entonces empiezan a formarse y de hecho los primeros psicólogos colombianos que hicieron doctorados en el exterior pues desarrollaron aquí investigaciones y hay algunos muy importantes, no muchos, con una tradición grande. En las palabras de agradecimiento al premio, dije que lo recibía en nombre de esos colegas nacionales que han hecho grandes contribuciones, pero también de los miles que hoy empiezan a hacer investigación.

¿Puede un psicólogo vivir de la investigación?

Hay un problema enorme en Colombia y es que tenemos alrededor de 160 mil psicólogos. Es una situación laboral muy difícil. Hace poco estuve en Saravena (Arauca) y encontré a decenas de psicólogos trabajando de ahí para adentro, muchos con maestría, algunos de la UNAB, otros de la UPB y otras muy buenas universidades, todos trabajando por contratos con cooperativas, tercerizados, con salarios bajos. Entonces sí hay un problema laboral grande.

Hoy en día, como en muchas otras profesiones, el pregrado para un considerable número de psicólogos es insuficiente para que consigan un buen trabajo. Incluso desde mi óptica empiezan a perder piso las especializaciones, que por mucho tiempo eran el paso siguiente para salir a desempeñarse en un área. Lo que yo promuevo entre mis estudiantes de pregrado es si hay alguno al que le interese la investigación. No tienen que ser investigadores, sino saber leer investigación porque sino nunca se van a actualizar. La investigación es un requisito para cualquier profesional, por lo menos para estar al día y poder interpretar los estudios que lee y que aparecen continuamente, pero solo un poco se van a dedicar a la investigar –afortunadamente los estamos viendo cada vez más– y entonces ésos son los que buscan no hacer una especialización sino una maestría o un doctorado directamente, y como aquí hay pocas entonces se orientan hacia el exterior.

¿No sería que la Psicología estaba centralizada y/o elitizada, y entonces se conformaban con atender en un consultorio citadino?

La necesidad los ha llevado a eso, pero además porque las políticas nacionales empiezan a darles un rol. Antes el rol era atender en el consultorio o hacer parte del departamento de desarrollo organizacional de una industria o trabajar en el campo de la educación como asesores pedagógicos. Eso era lo básico hace cuarenta años cuando me gradué. Hoy en día las políticas nacionales apuntan por ejemplo a la atención a la población de millones de desplazados por el conflicto armado interno. Eso tiene sus más y sus menos, porque de fondo el de los desplazados no es un problema psicológico, sino económico, político y social y en medio de eso hay unas grandes tragedias personales con crisis psicológicas muy grandes porque implican muertes, mutilaciones, torturas, desalojos, etcétera. Se equivocan los gobiernos que piensen que sólo con psicólogos van a remediar el problema.

De hecho algunos psicólogos como yo pasamos de la Psicología a la Psicología Clínica, a la Psicología de la Salud y a la Salud Pública, precisamente porque vimos que así existan cientos de miles de psicólogos haciendo consulta individual los problemas de salud mental, para no hablar de los problemas psicológicos asociados a la salud en general, no se van a resolver. ¿Por qué? Porque hay unos determinantes sociales.



¿Basta con el orgullo de ver su nombre en letras de molde o hay mucho más de fondo?

No niego la enorme satisfacción de uno saberse publicado, pero más que la citación lo que uno busca es que tenga un impacto y transforme una práctica, una realidad. Por ejemplo investigo para criticar la teoría del desarrollo psicosexual durante la adolescencia. ¿Qué espero? Que en Colombia y en otras partes se hagan programas de salud sexual con los jóvenes que realmente transformen, para citar un caso, el embarazo adolescente. Nadie lo ha resuelto. Es un fracaso. En este país ha habido políticas oficiales para el embarazo adolescente por lo menos desde 1993 y las estadísticas hoy son una vergüenza en el mundo. En Colombia el 21 por ciento de los adolescentes están embarazados o han tenido un hijo, mientras que en otros países es del 5% o el 7%. Pero estas cifras llegan al 37% en la población colombiana por debajo de la línea de pobreza y al 63% entre los desplazados por la guerra. Freud se equivocó en plantear lo que planteó y entonces hay que ir a los adolescentes con otra cosa, pero no se acierta y no se controla el embarazo adolescente porque no se entiende que no hay epidemias de embarazo adolescente en Ruitoque, sino en las comunas del norte, para poner un ejemplo.

¿La homosexualidad es una enfermedad como piensan y dicen en alguna casa de estudios de la sabana cundiboyacense?

En ciencia siempre hay una lucha permanente contra la ideología, incluida la ideología de los investigadores. Por ejemplo en salud sexual muchos investigadores sostienen que los programas que se deben promover son lo de ‘solo abstinencia’. Los datos que yo he tomado en Colombia y ninguno en el mundo respaldan que los jóvenes en su mayoría mantengan la abstinencia sexual.

Hay universidades que con su inclinación ideológica orientan esos estudios y esa misma universidad que dijo que la homosexualidad es una enfermedad, produjo el año pasado un informe en el que dice que los jóvenes en Colombia están siendo castos, cuando los datos de cualquier otra investigación indican lo contrario.


Yo fui homofóbico durante muchos años porque fue parte de mi cultura, y solo cuando hice mi primer doctorado en San Francisco, que es una ciudad gay por excelencia y donde de mi cohorte solamente dos éramos heterosexuales, pero siempre me trataron con respeto. Además de estudiar, el observar que simplemente la homosexualidad es una expresión diversa, me llevó a concluir que es apenas una variante en la orientación y que hay homosexuales que son una basura humana, como hay heterosexuales que son una basura humana; hay homosexuales genios, como hay heterosexuales genios. Es más, la homosexualidad se eliminó de las clasificaciones psiquiátricas como un trastorno mental cuando la investigación demostró que ni la personalidad, ni la depresión, ni el estrés se distribuían en la población de homosexuales distinto de lo que se distribuye entre los heterosexuales. Entonces lo que queda es una concepción ideológica.

lunes, 16 de febrero de 2015

¡Santísimo, pero si es Cristo!

Sentencia del Tribunal Administrativo de Santander ordena cambiarle el nombre a la figura de 3.525 millones de pesos que el gobernador Richard Alfonso Aguilar levantó en Floridablanca con plata de las menguadas regalías del petróleo. (Esta nota fue publicada en el Periódico 15, de Bucaramanga, el lunes 16 de febrero de 2015)



Más claro no canta un gallo. El Tribunal Administrativo de Santander se atrevió a llevarle la contraria al gobernador Richard Alfonso Aguilar Villa, a su amigo Carlos Fernando de Jesús Sánchez Aguirre (exdirector de Panachi y eventual candidato a la Gobernación) y al coro de seguidores que viajaron hasta el mismísimo Vaticano a contarle al Papa Francisco que entre las veredas Casino Bajo y Helechales –de Floridablanca–, están construyendo una figura colosal a la que dieron por llamar: ‘Santísimo’.

La magistrada ponente Solange Blanco Villamizar y sus colegas Rafael Gutiérrez Solano y Francy del Pilar Pinilla Pedraza, no se comieron el cuento de que la palabra Santísimo es un acrónimo derivado de Sant –proveniente de la palabra Santander– y el sufijo Ísimo –que expresa una característica en su grado máximo–, haciendo alusión entonces a una pretendida grandeza del Departamento de Santander, como fue lo que en su momento se dijo desde la Gobernación.

Según la sentencia de segunda instancia proferida el pasado 2 de febrero, el Tribunal estableció que la figura de 33 metros con la que Aguilar Villa anhela que vengan turistas de los cinco continentes, es nada más y nada menos que la representación de Cristo y eso no está permitido en un Estado laico como el que es Colombia desde la Constitución de 1991, así algunos se empeñen en consagrarlo al Sagrado Corazón.

En términos del Tribunal: “…las autoridades departamentales se alejaron de los postulados y prohibiciones derivados de los principios de laicidad, pluralismo religioso y deber de neutralidad del Estado”, determinando que “la colosal esfinge del proyecto ecoturístico correspondía a la de una deidad de una tradición religiosa en particular”.

La Gobernación y el escultor Juan José Cobos Roa –experto en representación del arte católico– alegaron que la mole blanca que se divisa incluso desde la meseta de Bucaramanga: “…Es la figura humana de un hombre solemne con su mano izquierda en el pecho y con la mano derecha irradiando protección para todo el área metropolitana y el país. Tiene un rostro sereno que está basado en iconografías clásicas, entre egipcias y persas, que no tiene llagas ni corona de espinas y muestra más humanidad porque está a pie descalzo y muestra parte del torso, el pecho y la espalda mirando al piso, al pueblo”; pero los magistrados –corriendo el riesgo de que los califiquen de ‘masones liberales’ o que el propio procurador general Alejandro Ordóñez Maldonado los condene al más profundo de los infiernos–, dictaminaron que: “La figura representa a quien histórica y socialmente se reconoce como Jesús de Nazareth, deidad que ha generado diversos movimientos religiosos a su alrededor, aquellos que corresponden a la tradición judeo-cristiana”.

Así que ese hombre de barba cerrada, cabello suelto y ondulado, vestido con una túnica y parado sobre una fuente de agua escalonada no es más ni menos que Cristo, y no otra deidad o ‘ser superior’.

El fundamento jurídico del Tribunal es que “la esfinge del Cristo en la eucaristía no representa a todas las religiones que tienen cabida en la Constitución de 1991 y en la sociedad colombiana, por lo que no cumple con la condición prevista en la Sentencia C-817 de 2011 para que la actuación del Estado – Departamento sea válida”.

El Cristo en eucaristía es el elemento central del proyecto ‘Ecoparque Cerro El Santísimo’, lo cual le permite al Tribunal afirmar que el Departamento de Santander y los demás demandados “conocían la antijuridicidad (antilaicidad y deseo de no honrar el deber de neutralidad) del proyecto a desarrollar y trataron de ocultarla”.

El Tribunal también señala que la parte demandada “es responsable de la violación del derecho colectivo al patrimonio público por su destinación a trasgedir el valor del pluralismo religioso y los principios de laicidad y deber de neutralidad del Estado – Departamento de Santander”, precisando que esta violación se predica sobre los 3.525 millones de pesos gastados en la esfinge de Jesús, mas no en los 41.496 millones restantes destinados al parque que también tendrá oratorio, zoológico, teleférico, hotel, restaurantes y plazoletas, entre otros.

Una obra con la que espera pasar a la historia Aguilar Villa –hijo de Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, exgobernador condenado a nueve años de prisión por sus vínculos con los grupos paramilitares–, pero que en concepto del analista Manuel Francisco Azuero Figueroa ya alcanza los 58.000 millones de pesos y un retraso superior a los ocho meses.

El fallo
El Tribunal Administrativo de Santander condenó al Departamento de Santander no solamente a cambiar el nombre del ‘Santísimo’, “por otro que identifique realmente el carácter cultural y la grandeza del pueblo santandereano, sin asociar el complejo turístico con religión alguna en especial”, sino que le obliga a “abstenerse de realizar actos oficiales y privados en los que quede comprometida la conducta oficial de servidores públicos dentro del complejo turístico”.

Igualmente  la administración del parque deberá devolver al Departamento “los 3.525 millones de pesos que le costó el monumento de Cristo”, con el 30% de los dineros percibidos por la entrada de público y en pagos trimestrales que deberán estar disponibles al control de cualquier ciudadano.

La severidad –o el optimismo– de los magistrados les llevó a compulsar copias de esta sentencia a la Fiscalía General y a la Procuraduría General de la Nación para que, si lo consideran procedente, adelanten las investigaciones disciplinarias y penales a que haya lugar”.

Esta Acción Popular fue presentada por Miguel Ángel Pedraza Jaimes, Rodrigo Javier Parada Rueda, Andrés Mauricio Niño Arenas, Manuel Francisco Azuero Figueroa y Omar Alejandro Alvarado Bedoya, quien manifestó que “este es un triunfo para el ejercicio de la ciudadanía activa y un precedente de que las cosas en Santander tienen que cambiar de rumbo. Hay que seguir vigilando el uso de los recursos públicos, porque no se pueden gastar de una manera irracional  e irregular, sin tener en cuenta que este departamento tiene necesidades insatisfechas que debe atender primero que este tipo de proyectos”.

En la memoria de los demandantes quedará la respuesta que al iniciarse el alegato en 2013 les dio el juez segundo laboral de Bucaramanga, al señalar que como no se sabía si el ‘Santísimo’ iba a ser ‘un chivo, un Buda, un Cristo o un diablo, tenían que esperar a que la obra se construyera’. Ya con la esfinge terminada no cabe ninguna duda de que sí se trata de un Cristo, aunque la Corte Constitucional siga creyendo en el argumento rebuscado de la Gobernación de que no es una obra de carácter religioso sino un ‘Gran Santander’.

Empero, Aguilar Villa no se resigna a tener que acatar esta sentencia y ya buscó al exfiscal Mario Germán Iguarán Arana para que ‘patalee’ hasta donde sea posible y logre reversar esta decisión que ha generado una lluvia de ideas en cuanto al nuevo nombre de este Cristo criollo –“majestuoso y único”, según la Gobernación– que pretende competir con el de Corcovado en Río de Janeiro (Brasil).

El Santísimo que la Corte no vio

Por Juan Carlos Gómez (Diario El Espectador, lunes 16 de febrero de 2015)

Ahora resulta que el llamado Ecoparque Cerro del Santísimo que se construye en Santander tiene que cambiar de nombre, no se podrán realizar allí actos oficiales y su administración tendrá que devolver al patrimonio público los más de $3.500 millones que costó el monumento.

Así lo ordena la sentencia de segunda instancia del Tribunal Administrativo de ese departamento, al resolver hace dos semanas una acción de cumplimiento.
El fundamento de la sentencia del Tribunal es que la escultura de 32 metros (incluido su pedestal) que se construyó en ese sitio con dineros públicos sí representa a Cristo y no —como ha debido ser, según el respectivo contrato— “una figura etérea (…) universal para todos los credos”, lo cual viola la naturaleza no confesional del Estado colombiano.
Tiene razón el Tribunal. Al ver las fotos del monumento publicadas hace unos días, pocos dudan de que efectivamente la colosal obra representa a Cristo, lo cual no tiene nada reprochable, excepto que se utilizaron furtivamente dineros públicos y desde el inicio las autoridades soslayaron su carácter religioso.
En marzo de 2014 la Corte Constitucional (sentencia T-39/14) se pronunció respecto del monumento en cuestión, a propósito de una acción de tutela que un ciudadano ejerció en 2013 para proteger su derecho a la igualdad y la libertad religiosa. La Corte no concedió el amparo solicitado alegando que había que esperar a que la obra se terminara para poder determinar si resultaba ser “representativa de una figura etérea y universal para todos los credos y pensamientos”. Ligereza o ingenuidad de los falladores, ¿acaso era posible —por ejemplo— representar los pensamientos de los que no creen en nada?
Pues bien, resultó ser que se trata de la figura de Cristo, como desde el inicio se podía prever. Ya no hay nada que hacer. El monumento se queda ahí, y aunque al parque le cambien el nombre, se conocerá siempre como el del Santísimo.
Este caso es una muestra más de cómo se las ingenian muchos funcionarios públicos para burlar el ordenamiento jurídico. A pesar de los múltiples mecanismos de protección inmediata previstos en la Constitución, el Estado llega tarde y se imponen los hechos cumplidos.
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