miércoles, 27 de febrero de 2013

El neoliberalismo, un ilustre moribundo: Carlos Fuentes (entrevista)

 
El escritor mexicano Carlos Fuentes critica este experimento, que en su opinión no ha funcionado. También advierte sobre el peligro real de que Estados Unidos, ante el fin de la Guerra Fría, se invente un nuevo enemigo. (Entrevista que publiqué en el diario El Espectador el domingo 19 de diciembre de 1993 y que he rescatado en 2013 por la vigencia de las ideas de Fuentes).
 
Carlos Fuentes tiene muy claro el papel que su país va a desempeñar en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá y dice que antes de temerle a Mickey Mouse, los americanos son quienes quizás deben sentir miedo a Pancho Villa.
 
El autor de 'Gringo viejo' critica la falta de interés de su vecino de la otra orilla del río Bravo por aplicar una política basada en principios de justicia y cooperación, y anota que el TLC dinamizará el sistema de su país, del que se ha llegado a afirmar es una 'dictadura perfecta'.
 
Fuentes, que entre otros reconocimientos ha recibido el Premio Cervantes, habla de la necesidad de rediseñar las organizaciones políticas y económicas mundiales, y subraya que la educación y la alimentación son los fundamentos de una sociedad moderna.
 
¿La universalización de la economía implica también un diálogo de culturas?
 
Inevitablemente, porque si no se va a convertir simplemente en una operación mecánica de mercados. De la macroeconomía no vive nadie, todo el mundo vive de la microeconomía. Si no se establece una relación vital entre el proceso de integración mundial y la vida concreta de los hombres y las mujeres en las distintas sociedades, vamos a tener choques y dificultades, por eso no hay que perder de vista el factor humano y social.
 
El TLC implica en cierta forma una americanización de la economía mexicana. ¿Puede ocurrir lo mismo con la cultura de su país?
 
No se trata de volverla americana. Se trata de hacerla competitiva, de hacerla participar más efectivamente en los sistemas mundiales de competencia e intercambio. Eso no es americanizar la economía. Es como decir que los Estados Unidos se japonizan porque tienen una relación intensa con Japón. En cuanto a cultura, la nuestra es mucho más fuerte que la de Estados Unidos. El problema es más del lado de ellos. En Estados Unidos hay veinte millones de hispanoparlante y factores de cultura sumamente profundos como son la familia, la religión, la lengua, la cocina y la música. De manera que esos factores corren a favor de nosotros, y en cambio la influencia norteamericana es bastante superficial y comercial, tiene que ver con la Coca Cola el McDonalds, eso e smoda y no atañe a las infraestructura profundas de la cultura. Yo no le temo a Mickey Mouse, pero los americanos quizás deban temerle un poco a Pancho Villa.
 
¿Estados Unidos está preparado para negociar con América Latina?
 
De ninguna manera. Son muchos años de ignorancia. El debate del TLC en el Congreso de los Estados Unidos lo que prueba es un alto grado de desinformación e ignorancia, más racismo, xenofobia y desprecio hacia México y América Latina en un alto grado que yo mismo no sospechaba. Además el factor migratorio está espantando mucho a los Estados Unidos, igual que en Europa. Si todo esto se coloca en una caldera resulta un cocido bastante explosivo, desagradable, que no asegura para nada que haya una política inteligente de Estados Unidos hacia América Latina. Y es una lástima porque una vez desaparecido el fantasma del comunismo y la Guerra Fría sería el momento de reestructurar relaciones de acuerdo con principios de justicia y cooperación, pero la arrogancia de ciertos países, su chauvinismo y su aislacionismo son muy grandes. Estados Unidos es un país muy desconcertado porque primero ya no tiene un enemigo en frente. Desde la guerra de la independencia siempre han tenido un enemigo que les da un sentido de identidad, que hoy no lo tienen, y lo grave es que s elo pueden inventar. Es un país muy cansado de su liderazgo de los últimos cincuenta años, quiere esconderse en sí mismo, apartarse del mundo, y esto no es posible. No se trata de que Estados Unidos sea un Leviatán intervencionista ni un ratón muerto de miedo metido en su cueva.
 
¿América Latina qué puede esperar de México ahora que pertenece al TLC?
 
Nuestra vocación latinoamericana no está en duda. Sabemos muy bien que América Latina empieza en la frontera norte de nuestro país. Contactos como el que ha conducido al acuerdo del G-3 prueban esa vocación. El acuerdo comercial con Chile, a pesar de ser muy reciente, ha dado grandes frutos. Estamos muy preparados para seguir perteneciendo y colaborando con América Latina.
 
¿El TLC puede dinamizar la vida política mexicana?
 
Sí. Es una de las ventajas del TLC. Al entrar mucho más de lleno al mundo de la competencia y la información,  también entramos al mundo de la democratización creciente. Vamos a ser vigilados mucho más, y más vale que nosotros mismo hagamos nuestras reformas democráticas y que no parezca que estas son dictadas o impuestas desde afuera.
 
Después de Carlos Salinas de Gortari, ¿qué le espera a México?
 
Espero que lo que el pueblo mexicano quiere, que es mayor democracia, bienestar, una política determinada más por las organizacione sno gubernamentales, desde abajo, y no el tradicional sistema autoritario que ha imperado.
 
¿Cuál es su visión del Neoliberalismo?
 
Es un ilustre moribundo al que debemos enterrar con honores.
 
¿Es una tradición ajena a América Latina?
 
No, qué va, si la hemos practicado todo el siglo XIX; ya la conocemos. La teoría neoliberal, las virtudes del mercado, el goteo desde la cima hacia abajo las hemos practicado, pero no funcionaron en el siglo XIX y no van a funcionar ahora. Lo que pasa es que se han vuelto muy maniqueas las posiciones en cuanto a alabar o culpar al Estado, y alabar o culpar al sector privado, y se nos olvida que hay un factor de equilibrio que es el sector social, y fortalecer el sector social es lo que establece el equilibrio entre el factor de Estado y el factor Privado.
 
En el contexto de la crisis de Occidente, ¿América Latina representa una alternativa cultural?
 
Indudablemente. Tenemos una experiencia y una reserva cultura y humana absolutamente extraordinarias. Además somos un continente que por su propia debilidad ha debido poseer una imaginación jurídica internacional muy fuerte y es el momento de resucitarla. Antes de que nos impongan soluciones desde arriba, sería importante que América Latina invocase su gran tradicional internacionalista para hacer proposiciones viables para un nuevo orden internacional, para el funcionamiento de nuevas organizaciones internacionales que correspondan al nuevo milenio. No es posible que estemos regidos por organizaciones creadas en 1945 cuando el planeta tenía dos mil millones de habitantes y 44 naciones independientes.; hoy son cerca de 200 naciones independientes con seis mil millones de habitantes. Las organizaciones económicas, políticas y jurídicas posteriores a la Segunda Guerra Mundial ya no sirven, hay que reimaginarlas, y en eso América Latina tiene capacidad para hacer una aportación de carácter mundial muy trascendente.
 
Con el ingreso al TLC, en México se han despertado temores de mayor desempleo y aumento de la pobreza.
 
El proceso de libre comercio y la modernización, ahora que estamos entrando a una tercera revolución industrial que es la del conocimiento, crea ganancias y pérdidas para ambas partes. En Estados Unidos donde sólo una sexta parte de la población es trabajador manual, , y la mayor parte de los trabajadores pertenecen a los servicios, al conocimiento, al management, van a perder las industrias del pasado, del humo -como se les ha llamado-, las cuale stendrán que hacer programas importantes de reeducación de los trabajadores para adaptarlos a las nuevas industrias. En México también muchos trabajadores de industrias no competitivas van a quedar fuera de combate y va a ser necesario adiestrar y proteger a muchos trabajadores desplazados, en tanto que en otros sectores va a haber un aumento de la productividad, del empleo y del salario. El problema político es saber que esos trabajadores desplazados van a ser protegidos, reentrenados por industrias del futuro y no abandonados. Tengo serias dudas porque el carácter de los sindicatos mexicanos es dependiente del gobierno, y estos no son sindicatos capaces de proteger a sus obreros d emanera adecuada. Pero también la apertura de las fronteras va a obligar a los trabajadores mexicanos a buscar la formación de una sindicalización moderna y limitará al gobierno en su tradición de sofocar al sindicalismo independiente.
 
Las banderas del presidente Salinas de Gortari son privatización, reducción del gasto público y apertura económica, entre otras. ¿Este ha sido el mejor camino para México?
 
Salina stendr´auna buena calificación histórica por haber atendido problemas muy importantes para el equilibrio y la sanidad financiera del país. Indudablemente saneó las finanzas del país y ha introducido reformas para acabar con la inflación, aumentar las reservas, pero todo esto sucede en el campo de la macroeconomía, y todavía, a pesar de los paliativos, se necesita una economía de base productiva y fuerte. Eso no lo tenemos todavía. Es el siguiente paso de la reforma económica en México.
 
El escritor peruano Mario Vargas Llosa se refirió a México como la "dictadura perfecta".
 
México no es una dictadura perfecta. Es un país que tiene un gran margen de libertades públicas. Es una democracia imperfecta.
 
¿La universalización de la economía pone en crisis el concepto del Estado-Nación?
 
Sí. Pero más bien lo que estamos viendo no es una crisis de los conceptos tradicionales, sino una competencia entre múltiples jurisdicciones: lo supranacional, lo internacional, lo trasnacional, lo nacional, lo regional, lo local, lo tribal, todos ellos están luchando para establecer nuevas jurisdicciones en un mundo que se ha transformado de la noche a la mañana.
 
Mientras Estados Unidos habla de cooperación, existe un proyecto para construir un muro en la frontera.
 
Ahí existe uná contradicción tremenda. En estos momentos hay recesión y desempleo en Estados Unidos, y en consecuencia hay una actitud en contra dle trabajador mexicano. Pero apenas haya un estado de mayor bienestar y una demanda de trabajo, los reciben con los brazos abiertos. Entonces es muy difícil crear una relación más sana a partir de estas oscilaciones de la economía estadounidense. Hay un hecho fundamental y es que los mexicanos que cruzan la frontera son trabajadores, no son criminales, obedecen a una demanda del mercado y cumplen funciones esenciales en la economía americana que sin ellos no se cumplirían. Sin mexicanos las cosechas, el transporte, los hospitales, hoteles, restaurantes, se vendrían abajo, porqu enadie lo quiere hacer en la sociedad americana. Entonce sno deben ser hipócritas y debe haber un acuerdo legal que proteja los derechos de los trabajadores y establezca sus obligaciones. Peor el problema más fundamental todavía es que se necesita un crecimiento de la producción y el empleo en México para que haya menos trabajadores que quieran emigrar.
 
¿Latinoamérica cómo puede marcar el paso en materia de ciencia y tecnología?
 
Es muy difícil por el momento porque la debilidad económica de nuestros países nos impide acceder a formas avanzadas de tecnología con la rapidez que sería deseable. Por otra, parte de la tecnología es universal, no le pertenece a nadie. América Latina tiene que pensar en la tecnología que puede importar para enseguida saberla comercializar y poderla exportar, pero ahí sí tenemos un retraso sumamente grande porque la base del desarrollo económico y tecnológico en los países más desarrollados es la técnica del conocimiento. Mientras en América Latina no haya grados de educación mejores, no vamos a acceder a una sociedad de conocimiento que es la base de la sociedad tecnológica. No nos hemos dado cuenta que la inversión en educación es el factor principal para el desarrollo en América Latina. Educar y alimentar son las bases de una sociedad moderna.
 
 

lunes, 25 de febrero de 2013

'Nunca busqué la fama, sólo quise ser torero' (Entrevista al maestro César Rincón)

 
"Yo soy capaz". Esta es la frase que siempre se ha repetido el matador César Rincón. La vida es para disfrutarla, dice, y se define como un hombre juicioso. La plata no lo desvela y si volviera a nacer, torero sería.
 
Esta entrevista la hice en compañía de Sergio Otálora y fue publicada en el diario El Espectador el domingo 12 de diciembre de 1993. Hoy la vuelvo a 'levantar' para el gusto de quienes sientan admiración por el mejor torero que ha parido Colombia.
 
"Hace poco me dijo un periodista español: 'Tú eres el torero americano más importante que ha pasado por España'. Y algo por allá, dentro de mí, se reía, porque eso me llenó de un ego muy lindo. Peor hay una frase de  una revista que se me quedó grabada para siempre: 'Lo de César Rincón en Madrid es como hablar con Dios y que él conteste'. Eso es m uy hermoso".
 
Un héroe. Así llegó a Colombia después de salir cuatro veces por la puerta grande de Las Ventas, Ahora, sentado en un sofá rosado, rodeado de trofeos y una fotografía con el rey Juan Carlos, un hombre cálido ríe con ganas y cuenta su historia con tal sencillez, que no prece que cargara sobre sus hombros un enorme kilometraje de sacrificios y de juegos con la muerte.
 
Retrocede la película. Es la tarde del 4 de noviembre de 1990 y Julio César Rincón Ramírez (Bogotá, 5 de septiembre de 1965) está herido de muerte. Se desangra por la femoral. En la enfermería de la plaza de Palmira (Valle del Cauca) no hay uni una gasa para trancar la hemorragia. Cada vez con menos aliento, César Rincón se tapa la arteria con las manos, pero la sangre corre sin tregua, mientras que el luchador siente que se va, poco a poco, y sólo puede decir, al borde de perder el conocimiento, 'no me dejen morir, no me dejen morir'. Lo montan en una ambulancia y se lo llevan al hospital. Un ginecólogo se encuentra en pleno parto, lo deja todo y salva a César Rincón: sin saberlo, lo pone en el camino de la gloria.
 
¿Cómo hizo para no dejarlo todo, después de haberle visto la cara a la muerte?
 
Si no hubiera podido asimilar las heridas, con seguridad estaría en otra profesión. Es cuestión de carácter: un mes más tarde, en Quito (Ecuador), corté dos orejas y triunfé. Cuando salí al ruedo ya no me acordaba de nada. De ahí en adelante, fueron victorias: es como si el día de la cornada en Palmira, no me hubieran puesto sangre sino gasolina de alto octanaje.
 
César Rincón no es el típico triunfador exhibicionista, de golpe soberbio ante la fama y el dinero. Es un caso raro. Muchos, con su mismo origen popular, con infinidad de obstáculos, con una lucha constante y, por último, el éxito, se marearon, se dejaron llevar por las debilidades.
 
Pero él no. Es como si los hechos trágicos de su vida los hubiera convertido en energía positiva para mirar las cosas con frescura, con la misma ingenuidad de los primeros tiempos, el papá pendiente de su hijo, los pases iniciales con el capote, los consentimientos de su madre, siempre la pelea. El amor irracional por los toros. Sabe que la profesión es dura y efímera, muchos están empujando para remplazarlo, "el día de mañana, Dios no lo quiera y toco madera, paso de moda y si uno no logra sostenerse y tener una buena estrategia, carajo, está en la olla".
 
¿Cómo hizo para tener conciencia de todo eso?
 
Es ver la experiencia de los demás, porque si uno sólo vive de la propia, con terquedad, se pega unas estrelladas muy verracas. Yo he visto desfilar a muchos toreros, que han triunfado en España, y hoy en día andan por los pueblitos, buscando oportunidades, golpeando las puertas de los empresarios, y eso es muy duro. En esta profesión, te descuidad, te dan una  patada y te bajan del tren.
 
Desde los días iniciales, César Rincón siempre miró hacia el futuro. El 9 de diciembre de 1982, recibió la alternativa, a los diecisiete años, y desde ese bautizo, ensayó un camino: "ganaba algunos pesos en las corridas por los pueblos, y después me iba a España a seguir toreando, pero se me acababa la plata, y volvía al país, y eso se me convirtió en un círculo vicioso. Fue entonces cuando tomé la decisión de triunfar aquí y después, sí, volver de nuevo a España".
 
Era la época en que empezó a coronar todas las temporadas importantes, Cali, Manizales, Bogotá; el momento en que se dio cuenta de que se medía de igual a igual con los toreros de la madre patria, pero faltaba probarse de verdad, en la meca, en la arena de Juan Belmonte y del inmortal Manolete. "Yo puedo -me dije- y cuando me dieron la oportunidad, sólo una corrida, en la feria de San Isidro, triunfé, me les monté y salí por la puerta grande. Llegué con esa idea fija, y lo logré. Después, vino el desconcierto. ¿De dónde salió ese tipo?, se preguntaron todos. Y empezaron los celos profesionales".
 
Entonces César Rincón, el hombre que cambiaba una cornada por un plato de sopa, el que nunca buscó la fama sino torear, siempre, sin descanso, el que se estremece con la historia de El Flechas, de David Sánchez Juliao, aún después de haberla escuchado más de 80 veces, porque ve que los boxeadores son sus hermanos en la lucha ante la adversidad, "porque, ¿quién no ha empezado toreando con el perro de su casa? Porque a Rincón no se le ha olvidado su origen, por eso pasó a la historia. A la inmortalidad.
 
¿Qué hay en la mirada de un toro?
 
Hay miradas matadoras o de nobleza. El toro e sun animal inteligente y, a veces, desarrolla tanto el instinto, que no deja torear. No lo engaña el trapo. En cualquier momento puede reaccionar. El animal está muerto sóolo cuando ya es arrastrado.
 
¿Pero, dado el peligro, la tensión, esa interpretación de la mirada del toro no es algo subjetivo del torero?
 
Claro que sí. El riesgo de una cornada, hace que ele studio sea mutuo: del toro y del torero. Los taurinos jamás lo entenderán.
 
¿Llegó a pensar que su profesión no tenía sentido, y que mejor era dedicarse a otra cosa?
 
Nunca lo pensé. No tuve tiempo de contemplar otra profesión. Empezó como un juego, pero después me consumí en el toreo.
 
Ahora que es famoso, ¿cómo le ha hecho el quite a las mujeres?
 
La vaina es que no queda tiempo. Por ejemplo, en España, entre julio y agosto, toreé 25 corridas, es decir, casi una por día. Entonces, si se aparece una niña linda, es muy difícil el ligue, porque para eso se necesita tiempo, y yo no lo tengo.
 
¿El dinero para qué sirve?
 
Da estabilidad emocional. La lucha, las angustias, afectan anímicamente. El dinero es importante, pero, como dicen, yo no soy metalizado. No tengo el estilo del torrero que quiere participar en muchas corridas para que entre más plata. Eso le quita el gusto a la profesión. Es fatigante. Hace unos días, por ejemplo, los españoles me ofrecieron una suma importante para transmitir por televisión una corrida mía en Quito, pero yo dije que no: el encierro estaba malo, no tenía buena presentación. Y después de tantos años de sacrificio, vale más la imagen que diez millones de pesetas (un poco más de 140 millones de pesos). Tú luchas mucho para construir un prestigio, pero así, en segundos, se puede caer. Ahí está el caso de (René) Higuita.
 
Ya que habla del arquero de Nacional y de la Selección Colombia, en esa atmósfera de alto riesgo en la que usted nació, en la que se dan desde boxeadores hasta guerrilleros, ¿cuál es la razón para que usted haya sido torero y no narcotraficante?
 
A mí me dejó una huella impresionante, me impacta mucho, el caso de (Kid) Pambelé. Pensar en un gran boxeador, que nos dio muchas alegrías, y verlo ahora donde está, es muy duro. Tal vez malos amigos, falta de preparación mental. A él le gustan los toros, y yo lo veo, carajo, es muy doloroso. Uno tiene que ser consciente de lo que es y para dónde va. A mí no me gusta la ostentación. No me preocupa tener un mejor apartamento del que tengo. Quiero se runa persona común y corriente.
 
¿Sus años de infancia fueron duros, ¿le queda algún rencor?
 
Me siento orgulloso de ese pasado. Me da una gran alegría por el esfuerzo invertido, por las metas que me tracé y las cumplí, y las nuevas que tengo ahora. No me queda, entonces, ningún rencor. 
 
¿Se siente tranquilo en Colombia?
 
No. Por desgracia es el sentir de mucha gente. Yo amo mi tierra y tenemos gran cantidad de cosas positivas, pero hay mucha violencia.
 
¿Muestra con orgullo su pasaporte colombiano?
 
Siempre he sacado muy en alto que soy colombiano. Si embargo, es triste cuando uno lleva su pasaporte, como me ocurrió el año pasado en Miami (Estados Unidos), que a mi apoderado español lo dejaron pasar, y a mí por ser colombiano me hicieron a un lado. Eso siempre lo hace a uno sentir golpeado.
 
¿Cuál es su compromiso, en esa otra faceta del país que no se limita al uso de la imagen?
 
Es muy duro eso. A veces me siento maniatado. Claro, hay cinco o seis personas con bonita imagen, pero nosotros no podemos taparnos los ojos: en una semana, hay más de cien muertos. Nuestro país es terriblemente violento. Violencia del narcotráfico, de la delincuencia común, de la guerrilla. Es un proceso largo concientizar a la gente de que el progreso no se logra con violencia, sino incentivando el trabajo. Si la gente roba o mata, es, muchas veces, por necesidad.
 
¿Qué ha significado su papá, don Gonzalo Rincón?
 
Él fue torero y hacía corridas en los pueblos, no con toros de casta sino cebú. Con cinco hijos pasó trabajos. En mi caso personal yo puedo enfrentar las dificultades solo, pero con familia ya es otra cosa. Pienso muchos en los hijos, pues ellos no tendrían por qué vivir esas limitaciones. Además, no quisiera que un hijo mío fuera torero, y de serlo, yo no iría a sus corridas.
 
¿Su éxito es el desquite frente a lo que no pudo hacer su papá?
 
La vida e slinda, da recompensas. Mi papá es un romántico de la profesión. Además era fotógrafo e iba a los periódicos para tratar de que publicaran las fotos en las que yo salía. Su error fue haber amado tanto el toreo, porque se encegueció. Pero al mismo tiempo me enseñó a dar la vida por el toreo.
 
¿Qué recuerdos guarda de su mamá?
 
Yo era el más mimado de ella. Recuerdo que cuando toreaba en el patio, en compañía de mi padre, lloraba de impotenciia: ¡carajo, no puedo!, y mi mamá creía que me estaban pegando y salía al patio diciéndole a mi papá 'por qué me le pega al chino, no me lo moleste'. Ella colaboraba mucho, me llevaba el tinto por la mañana y me decía 'apure mijo, vaya a entrenar'.
 
¿Cuál fue la estrategia para alcanzar las metas que se trazó?
 
Ser juicioso. Honesto, Recto. Después de estar cuatro años en España -de 1982 a 1986- en una especie de ruleta, me mentalicé: así no podía vivir. Entonces, fue ccuando regresé y llamé a todos los ganaderos para que me dejaran torear sus vacas, y por fortuna encontré eco. Cuando toreaba en los pueblos lo hacía como si fuera en la ciudad más importante.
 
El mensaje de su vida es que hay que luchar por lo que se cree. ¿Pero qué piensa de quienes no se esfuerzan y sólo quieren la plata fácil?
 
Propongo que quienes quieran sigan mi ejemplo, y sepan que cada cosa requiere mucho trabajo.
 
¿Qué sensación le deja la muerte del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria?
 
Nunca he sido violento ni me gustan las muertes. Por eso no me alegró, pero pues por su culpa mucha gente murió.
 
¿Le teme a la muerte?
 
Con la cornada que sufrí en Palmira sentí que me iba del todo, que no tenía fuerzas para seguir luchando por la vida. De pronto sentí una tranquilidad, una sensación muy linda´y entendí que la muerte no es solo tragedia.
 
¿Qué hay más allá?
 
No me lo imagino... ja ja ja. No quiero soñar ni pensar en eso. La vida es lo mejor del mundo y es para disfrutarla... la otra no debe ser tan buena.
 

martes, 12 de febrero de 2013

Amor ciego

En repetidas ocasiones, el amor ciego por el fútbol lleva a que algunos de sus fanáticos demuestren la pasión por su equipo de una manera desaforada, arriegando incluso su propia integridad personal.


Estas imágenes fueron captadas en la tarde del pasado domingo 10 de febrero de 2013 por Óscar Orlando Díaz J. y cedidas al portal Las Notas de Pastor, cuando cientos de hinchas del Atlético Bucaramanga se dirigían por la avenida Quebrada Seca al estadio 'Alfonso López' para presenciar el partido frente al Rionegro, que terminó ganando 1-0 la escuadra local con gol de Carlos Daniel Hidalgo.


Fíjense que no solo hay personas colgando de las puertas, sino que en los techos de las busetas hay decenas de aficionados ondeando sus banderas, sin calcular el riesgo de un accidente. ¿Y la autoridad? ¿Cómo, en 'La pequeña Manhattan' hay autoridad?


Atlético Bucaramanga empieza su quinta temporada en la Categoría B del fútbol colombiano.



                           








viernes, 8 de febrero de 2013

No a la intolerancia



Fotos Pastor Virviescas Gómez.


Hormigas culonas

Los santandereanos en general, incluidos algunos de quienes dicen ser descendientes de monarquías europeas, consumen con avidez las hormigas culonas que salen especialmente a partir de las lluvias de Semana Santa, y que debido a la utilización de pesticidas y el aumento de la construcción son cada día más escasas, llegando a alcanzar un precio de 50 mil pesos (US$27) por libra. Hay quien en aras de no pasar como vulgares, entonces dicen 'colonas' o simplemente hormigas.

Los campesinos las preparan en una paila de barro o cobre, con la propia grasa que van eliminado de sus prominentes extremidades. Hay quienes insisten en que los visitantes, en particular los extranjeros, deben comerlas, e incluso les atribuyen poderes afrodisíacos. Algunos artesanos las tallan con acierto en piedra o pauche, pero también venden como artesanías esperpentos que más parecen criaturas de otros planetas.

Estas fotografías las tomé en un pueblo llamado Pinchote (110 kilómetros al sur de Bucaramanga), cuya economía depende del café y la ganadería.












jueves, 7 de febrero de 2013

Niños de Santander

Entre tanto abandono y pobreza, me he topado con las caras de estos niños santandereanos que se divierten con lo más elemental.












domingo, 3 de febrero de 2013

Santurbán, 'Cien mil voces por el agua'. La marcha del próximo 15 de marzo de 2013


Este viernes 15 de marzo se realizará en Bucaramanga y otras ciudades una nueva marcha en defensa del Páramo de Santurbán, que desde el pasado 8 de enero es Parque Natural Regional aunque sin convencer a quienes desde hace más de tres años emprendieron su defensa.










Si en los Ministerios de Minas y Medio Ambiente o en la Corporación Autónoma para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) estaban creyendo que después de la declaratoria del Parque Natural Regional Páramo de Santurbán el debate entraría al congelador, pues cosa distinta están pensando los organizadores de la marcha cívica y pacífica “Cien mil voces por el agua”, programada para este 15 de marzo con la Puerta del Sol como punto de partida a las 2 de la tarde.

Para ese día, el Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán planea demostrar en las calles su inconformidad con una decisión gubernamental que en el concepto de líderes como Alix Mancilla y el diputado Roberto Schmalbach, no cumple con las mínimas expectativas.


Ese jueves (un día antes de un nuevo aniversario de la Revolución de los Comuneros, 1781), ambientalistas, estudiantes, ciudadanos en general y uno que otro ‘paracaidista’ exigirán “la suspensión inmediata de todas las actividades de las multinacionales mineras” en lo complejos biogeográficos de los páramos de Santurbán y Almorzadero, “así como en los ecosistemas productores de agua para el consumo humano”.

Pedirán a MinAmbiente las autoridades regionales y locales, así como a los organismos de control, “ejercer las funciones de protección ambiental en defensa de este ecosistema proveedor de agua y de vida, y demandar responsabilidades ante el hecho de haber entregado esta estrella hídrica a las multinacionales mineras”.

En su memorial de agravios, el Comité solicita al gobernador de Santander, Richard Alfonso Aguilar Villa, “hacer inversión social y de infraestructura en la provincia de Soto Norte (California, Vetas, Suratá, Matanza y Tona) y no trasladar responsabilidades a las empresas extranjeras” que están asentadas en la zona.

En sus cuestionamientos, el Comité afirma que la Cdmb y MinAmbiente “manipulan y engañan a la opinión pública” al presentar la declaratoria del Parque Natural Regional como la solución definitiva para garantizar a a perpetuidad el suministro de agua a dos millones y medio de habitantes del Área Metropolitana de Bucaramanga, Cúcuta y otras 17 poblaciones de los departamentos de Santander y Norte de Santander. “Tergiversan la información, ya que una cosa es un Parque Natural Regional y otra proteger y conservar todo el páramo y este ecosistema estratégico”, advierten.
Según ellos, las 11.700 hectáreas que desde el pasado 8 de enero conforman el Parque Santurbán, “solo comprenden el 18 por ciento de páramo”, dejando por fuera considerables áreas de subpáramo y bosque alto andino, “protegiendo los intereses de las multinacionales mineras, especialmente Eco Oro (anteriormente Greystar)”. También recalcan que no se están protegiendo las aguas subterráneas y en cambio se deja “el 82 por ciento del territorio libre para la explotación minera subterránea o como lo deseen las multinacionales”.

La declaratoria, a la que asistió MinAmbiente Juan Gabriel Uribe Vegalara, es según el Comité “una cortina de humo para acomodar definitivamente a las multinacionales, especialmente AUX, Galway, Leyhat y Eco Oro, que continuarán campantes en la zona, realizando exploración intensiva, perforando grandes túneles y descapotando la montaña, vulnerando flagrantemente la normatividad ambiental”.

El Comité manifiesta que los más afectados con el manejo que se pretende dar al Parque Santurbán, aparte de quienes necesitan el agua para su consumo diario, son “la exigua minería artesanal y los campesinos asentados  dentro de él y los que están cerca de los territorios de las grandes mineras, quienes sí tendrán que abandonar sus parcelas no solo por la declaratoria del Parque sino por los trabajos de perforación a toda dirección que ya empezaron a realizar en estas montañas de alta pendiente, gracias a la feria de títulos mineros que en especial fueron concedidos en los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y que se afianza en la administración de Juan Manuel Santos con la ‘locomotora minera’”.


El anuncio

La gestación y nacimiento del Parque Santurbán se ha convertido en un acalorado debate en el que las multinacionales observan con precaución, los habitantes de la región con zozobra y los ambientalistas con recelo las decisiones que toman las autoridades correspondientes.

Y no es para menos, porque en diciembre pasado el Consejo Directivo de la Cdmb, con su director Ludwing Arley Anaya a la cabeza, tenían todo listo para su declaratoria con apenas 10.890 hectáreas -expresando a los medios que era la mejor decisión que se podía tomar-, pero ‘algo’ hizo frenar los planes.

Entonces, el ministro Uribe Vegalara se apareció en Bucaramanga el 17 de diciembre, puso ‘el freno de mano’ y ‘contra la pared’ a la directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Brigitte LG Baptiste, a quien ordenó que viniera a explicar sus “cuestionamientos”, que no eran más que el concepto técnico que ese instituto emitió el 27 de noviembre de 2012 y en el que el Humboldt le da su visto bueno, pero recalca que no entiende por qué razones las Cdmb pasó de proponer un parque de 12.267 hectáreas en octubre de 2010, a 11.089 hectáreas en diciembre de 2010, luego 10.912 hectáreas en septiembre de 2012 y finalmente 10.890 hectáreas en la propuesta del 1 de octubre del año pasado.

El Humboldt se percató que el parque se encogía en 1.377 hectáreas por arte de birlibirloque, porque ni la entonces directora de la Cdmb, Elvia Hercilia Páez (esposa del senador Bernabé Celis) ni el actual director Ludwing Arley Anaya, le suministraban justificaciones basadas en información técnico-científica.

El ministro anunció entonces que el 28 de diciembre habría una nueva sesión y que en todo caso la decisión debería tomarse antes del 28 de febrero de 2013. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando el 8 de enero, sin que los Reyes Magos ensillaran nuevamente sus camellos, se volvió a reunir el Consejo Directivo de la Cdmb y tras una no extensa exposición de Baptiste, se abrieron las puertas y un sonriente y optimista Juan Gabriel Uribe salió, se acomodó ante las cámaras y anunció que “por unanimidad” acababa de nacer el Parque Natural Regional Páramo de Santurbán con una extensión de 11.700 hectáreas (4.955 en Suratá, 1.156 en California y 5.589 en Vetas), más 600 hectáreas correspondientes al Distrito de Manejo Integrado.

“Es una muy buena noticia para los santandereanos y para el país”, expresó el ministro Uribe Vegalara, quien al ser cuestionado por 15 sobre las razones que llevaron a ampliar la zona del parque, afirmó que después de ahondar en las precisiones técnicas -acompasadas por el ulular de las alarmas encendidas por el Humboldt-, se determinó que “era un error no tener en cuenta los ecosistemas de robledales de la zona, y en ese sentido yo pedí incluir todo el ecosistema”.

“Será un parque de mucho mayor espectro que el que se tenía antes”, aseveró minAmbiente,  refiriéndose a que con tal determinación quedaría protegido el bosque alto andino de Suratá (Cachirí) y un sector comprendido en el Distrito de Manejo Integrado.

A partir del momento, sostuvo el ministro, en el área del Parque Santurbán ya no se permitirán la exploración ni la explotación minera por parte de multinacionales o artesanal. “En esas 11.700 hectáreas no se podrá hacer absolutamente nada de eso”, insistió.

Explicó que “esto es lo máximo a lo que se ha podido llegar consultando a todas las regiones y los diferentes intereses. La comunidad santandereana quería su parque, que se protegiera el recurso hídrico y el ecosistema de robledales y las especies endémicas, y eso es lo que hemos hecho como nuestro legado conservacionista. Este es un ecosistema prácticamente único en Colombia”.

Sin precisar cuántos títulos quedarán bloqueados por la declaratoria, el ministro sostuvo que “no era coherente que se pudiera partir el ecosistema de robledal para tener unos sectores protegidos y otros no”.

Entonces 15 le indagó sobre su sensación después de la medida adoptada, y Uribe Vegalara respondió: “Mi consciencia queda mejor que lo que estaba antes. Hemos hecho un esfuerzo de concertación, de unanimidad, con los municipios, las regiones y la Nación, porque eso es lo que hay que hacer desde el punto de vista de política de Estado. Hemos dado un ejemplo y estamos mandando una señal al país de que esto no se trata de una pelea de unos contra otros, sino de generar consensos en torno a propósitos nacionales y regionales”.

Luego 15 volvió a preguntar: ¿Qué cara va a poner el presidente Santos cuando usted le informe que el Parque Santurbán creció? “Yo creo que a él le va a gustar el tema. Él es un convencido de que hay unas áreas por proteger”, dijo.

Antes de irse, el ministro Uribe Vegalara señaló que en los primeros meses de este año se trabajará en la estandarización y el protocolo que establezcan a partir de qué altura sobre el nivel del mar se determina la línea de páramo.

Luego, de afán para no quedarse del carro que la llevaría al aeropuerto, Brigitte LG Baptiste aprovechó para decir que desde un principio del proceso hizo énfasis en que se tenía que considerar la regulación hidrológica que debe prestar el área y la conservación de los bosques de roble y el páramo en general.

“Este será un parque mucho más íntegro y funcional a los intereses de la región. Para proteger las cuencas es indispensable tener una buena porción de bosques en buen estado de conservación. Los páramos y los bosques que los circundan son nuestro cinturón de seguridad con el cual contamos para el futuro”, acotó la directora del Humboldt, a sabiendas de que Santander es uno de los departamentos que más dependen de los páramos para su aprovisionamiento de agua.


¿Letra muerta?

Lo que seguía era la firma del acto administrativo, y eso fue lo que se produjo el 16 de enero, pero ya sin la presencia del ministro Uribe Vegalara. Ese día el director de la Cdmb divulgó un documento de 19 páginas en el que se parte del principio de que la biodiversidad del país “por ser patrimonio nacional y de interés de la humanidad, deberá ser protegida prioritariamente”, y aún más si se trata de las zonas de páramos, subpáramos, nacimientos de agua y zonas de recarga de acuíferos.

Reconociendo que es un deber de la Cdmb hacer esa tarea, procede a declarar, reservar, delimitar y alinderar como Parque Natural Regional Páramo de Santurbán el área de 11.700 hectáreas, ubicada en la jurisdicción de los municipios de Suratá, California y Vetas.

Enseguida detalla las coordenadas de 106 puntos geográficos, los cuales comprenden tramos de las quebradas Chúmbula, Páramo Rico, Agua Negra, La Vaca, Mogotocoro, Frailejonal, Cunta, Jaimes, Pamplona, El Volcán, Casa Vieja, El Salado, El Rodeo, El Arado, La Plata, Malpaso, Rancho de Cruz, Violetal, El Salvial, Quinta, Móngora, Catalina, Las Ánimas, Aserradero, Páez, El Pozo, Angosturas, San Andrés, San Juan, Chicagua, Peña de Oro, Corral de Piedra, Vado Real, Monsalve, La Resumida, Guariba, Ramírez, Tablanca, Chiqueritos, El Diablo, Laguna, La Chingua y La Cabrera, confirmando de paso que esta es una gran fábrica de agua sin la cual, como denunció en 2011 el senador Jorge E. Robledo, Bucaramanga dejaría de ser la próspera ciudad que es o ‘el mejor vividero de Colombia’ -como algunos le llaman-, para convertirse en ‘una ratonera’.

Según el acuerdo, así se mantendrá “a perpetuidad la oferta hídrica, en cuanto a cantidad y calidad del agua, de las cuencas de los ríos Suratá y Cáchira Sur y sus microcuencas”. Su intención es garantizar la conectividad de los ecosistemas de páramo y bosques altoandinos existentes en el conjunto de la ecoregión de Santurbán, los cuales se extienden hasta el departamento de Norte de Santander. 

Igualmente -al menos eso es lo que reza el documento-, se conservarán las especies de flora endémicas (exclusivas de Santurbán) y amenazadas de extinción como el roble Quercushumboldtii y los frailejones Espeletiaconglomerata, Espeletiapsisfunckii y Espeletiabrassicoidea, además de especies de fauna como lagartos, ranas, cóndor de los Andes, cotorras montañeras, águilas crestadas, perdices, nutrias, osos andinos y piros, sin dejar por fuera los espacios donde las especies migratorias se alimentan y anidan.

Dice que antes del 16 de enero de 2014 la Cdmb deberá haber formulado un plan de manejo que garantice los objetivos de conservación señalados, “además de definir la zonificación, uso y actividades permitidas y prohibiciones de acuerdo a lo definido en el Decreto 2372 de 2010 y demás normas concordantes”.

Y, para que no se diga que simplemente fue la expresión del ministro de turno, el artículo cuarto subraya: “En el Parque Natural Regional Páramo de Santurbán no podrá autorizarse ni ejecutarse exploraciones o explotaciones mineras”. El artículo séptimo precisa que “los Municipios de Suratá, California y Vetas, no pueden cambiar la regulación del uso del suelo de las zonas reservadas, delimitadas y declaradas como Parque Natural Regional”.


Vuelve y juega

Pero no había sido firmado el acuerdo, cuando estalló una nueva controversia: ¿Y los 29 títulos mineros que están dentro del Parque Santurbán?

El asunto no es de poca monta si se tiene en cuenta que el 81,4% de su área está comprendida en los títulos mineros de ocho empresas y ocho particulares. Así, mientras minAmbiente y la Cdmb son perentorios y hasta amenazan con sanciones a los infractores, la misma Cdmb ha admitido que proyectos como los de la canadiense Eco Oro -llamado Angostura y con 215 hectáreas, 193 de las cuales se hallan fuera del parque- y la brasileña AUX podrían continuar pero sin ampliarse.

Idiomas diferentes también están hablando el ministro Uribe Vegalara y su colega de Minas. El primero se ratifica en lo dicho a 15, pero Federico Renjifo sostiene que si los títulos mineros fueron entregados e iniciaron explotación antes de 2010, podrán continuar adelante.

Según constató El Espectador con la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), “ninguno de los 29 títulos tiene licencia ambiental, lo que significa que legalmente no pueden empezar el proceso de explotación”.

Eco Oro (antes Greystar) tiene 8 títulos, de los cuales 6.399 hectáreas están dentro del Parque;  AUX cuenta con 4 y 1.002 hectáreas dentro del Parque; Continental Gold 1 y 1.003 hectáreas en la misma situación; Oro Barracuda 1 título del cual 214 hectáreas están en el Parque; Galway 1 con 222 hectáreas incluidas; Empresa San Antonio de Yolombó 1 con 26 hectáreas; Sociedad La Esmeralda 1 con 11 hectáreas y Anglo Gold Ashanti 1 con 2,77 hectáreas dentro del Parque Santurbán. Particulares tienen 8 títulos con 1.138 hectáreas dentro del Parque, con lo cual estos 29 títulos mineros suman 37.657 hectáreas, 10.020 de las cuales se encuentran dentro de las 11.700 que tiene el Parque. 

Lo más probable, según los expertos consultados por 15, es que las compañías mineras esperen un tiempo prudencial y luego procedan a demandar al Estado en busca de indemnizaciones, alegando la vulneración de sus derechos. Mientras tanto, Eco Oro por ejemplo interpreta la declaratoria del Parque como una validación de que la minería responsable y la protección del medio ambiente pueden coexistir en pro del beneficio común de la región de Santander”.

El otro embrollo es que el Parque Santurbán quedaría sitiado por explotaciones mineras permitidas, convirtiendo al páramo en un cascarón de queso con muchas perforaciones, como lo ha dicho Erwing Rodríguez Salah, otro de quienes junto a Florentino Rodríguez, Jairo Puentes Brugés, Roberto Scmalbach, Donaldo Ortíz Latorre, Jorge Ortíz Prada, sindicatos del Acueducto de Bucaramanga y Empas, Fundación Compromiso, CUT, Corambiente, Fundaexpresión, Agro Escuela y Central Ecológica de Santander -entre otros-, lideran la marcha “Cien mil voces por el agua” del próximo 15 de marzo.

La gloria y el ocaso de 'La Foca' Landaburu, exarquero de River Plate y Atlético Bucaramanga


Diálogo con el exarquero de River Plate (Argentina), quien en su paso por el Atlético Bucaramanga se convirtió en leyenda, después de haber sido contratado gracias a una rifa que se hizo en la ciudad. Relato estremecedor de quien del triunfo cayó al abandono e incluso pensó en el suicidio.
Luis Alberto Landaburu encarna ese péndulo en que se convierte la vida de un futbolista. A sus 59 años, su rostro pasa de la alegría a la tristeza casi de la misma forma en que los aficionados aúpan a un jugador y al instante pueden estar abucheándole e incluso deseándole la peor de las desgracias.
Luis Alberto llora de felicidad cuando recuerda aquellos días en que era el centro de los comentarios en los medios santandereanos, pero también deja brotar sus lágrimas al repasar sus caídas y su condición de ser humano como todos, incluso los que se subieron al carro de la victoria y después le dieron una patada.
Sereno, ‘La Foca’ Landaburu (Buenos Aires, 1953) ya no puede encerrarse bajo los tres palos de su arco y acepta este diálogo solamente resguardado en su fe en Dios y en su sinceridad. Vino a disputar ese nostálgico partido del 28 de diciembre en el que viejas figuras del Atlético Bucaramanga -la mayoría con inocultables barrigas-, saltan a La Marte con el mismo entusiasmo que cuando debutaron, pero esta vez con el único propósito de agradecerle a la vida por haberles dado tanto.
Y no fue sino pisar la cancha sintética cuando ya estaba recibiendo un tiro libre de esos que llegan al alma. Óscar Díaz le hizo un alto en el camino y le enseñó una foto enmarcada en la que aparece Landaburu con un niño a su lado en el estadio ‘Alfonso López’. “Pues ése soy yo y usted sigue siendo mi héroe”, le dijo Díaz, uno de esos sufridos hinchas del equipo que en 2013 inicia su quinto año en la segunda categoría.
 
 
Óscar Díaz, uno más de los sufridos hinchas del Atlético Bucaramanga, buscó a Luis Alberto Landaburu para mostrarle esta foto del álbum de los recuerdos y darle un abrazo. El exarquero recordó aquellas jornadas en el 'Alfonso López' y le contó que un día de 1976 con River Plate y ante San Martín de San Juan, su equipo no tenía más cambios y le tocó jugar de volante. Foto Pastor Virviescas Gómez
 
 
Sorpresa a la que sumaron otras tantas, como la de aquel anónimo fanático que conserva el afiche de la plantilla de 1984 en la que al lado de Landaburu y con una colorido camiseta con el aviso de Hipinto aparecen, entre otros, Luis ‘Chonto’ Herrera, Alfredo ‘El Pirata’ Ferrer, Janio Cabezas, Orlando ‘El Pony’ Maturana, Américo Quiñonez, Adolfo Holguín, Domingo Alarcón y sus paisanos argentinos Héctor Ramón Sossa, ‘El Negro’ Miguel Oswaldo González, José Gerardo Galván y Juan Carlos ‘El Nene’ Díaz, con quienes clasificó al octogonal final, logro con visos de proeza para un equipo que está acostumbrado al sótano.
 
 

En este mano a mano con Eduardo Emilio Vilarete Fernández en la cancha Marte, Luis Alberto Landaburu corroboró sus cualidades de arquero, desviando el balón al tiro de esquina. 'La Foca' fue campeón con River Plate en los torneos metropolitanos de 1975, 1977 y 1979 y nacional de 1975 y 1979. Foto Pastor Virviescas Gómez
 
 
Durante casi diez años y hasta 1980 suplente la mayor parte de las veces en el River Plate de Ubaldo Matildo 'El Pato' Fillol -considerado por los entendidos como el mejor arquero de Argentina y de Suramérica-, a Landaburu las cosas nunca le resultaron fáciles. Desde chico cuando se inició en Defensores de Belgrano entrenaba con obsesión, hasta debutar en primera división a los 15 años de edad y tocar las puertas de ese cielo infinito llamado River Plate, el de la banda roja, el cuadro técnico Ángel Labruna lo declaró intransferible.
¿Pero cómo vino a parar al Bucaramanga? De River Plate y Vélez Sarsfield (1981),  Landaburu se vinculó al Tampico Madero de México, luego a Estudiantes de Caseros (con el que salió campeón) y después al Cúcuta Deportivo en 1983. “En la final estaban en las graderías Hugo Horacio Lóndero y Jorge Ibrahim, vicepresidente del Cúcuta. Me convencieron de venir a Colombia y conozco Bucaramanga en el ‘Clásico del Oriente’. Allí me nació el cosquilleo por esta ciudad. Llevábamos siete fechas y la prensa nacional hablaba de que había un arquero diferente. Si bien el equipo no era bueno, yo atajaba mucho y aparte tenía una manera diferente de atajar. Todo el mundo me quería conocer. Cuando salté al ‘Alfonso López’, haciendo ese show que hacía yo, miré el estadio y me enamoré. Me gustó el colorido, la ciudad hermosa y dije: algún día voy a jugar en este club. Cuando terminó el partido salí ovacionado y como la figura de la jornada. El partido quedó 1-1. Me hizo el gol en el arco sur ‘El Cañón’ Landaburo. Siguió el campeonato y tuve la suerte de ser elegido el mejor arquero del año, pero Cúcuta era un club que no tenía dinero y yo estaba a préstamo”.
Con esa incertidumbre y a punto de firmar con Instituto de Córdoba (Argentina), ‘La Foca’ hace memoria: “Aparece el Bucaramanga en mi vida. Y fíjese lo que es el corazón, porque yo estaba por arreglar en Instituto por setenta mil dólares de prima y diez mil dólares por mes, que era plata, mucha plata… Y el Bucaramanga por medio de ‘El Nene’ Díaz me localiza y me dice que tenía dos mil dólares y los tiquetes (en avión)”.
Luis Alberto le pidió un poco más, pero Díaz le respondió: “Lo único que te puedo garantizar es que la vas a pasar muy bien y vas a ser feliz en esta ciudad”.
Sin pensarlo dos veces, Landaburu empacó maletas y arribó una semana antes de empezar el torneo. Al momento de firmar el contrato se enteró “que un empresario allegado al Cúcuta había comprado los derechos federativos, como inversión… En esa época todos sabemos de qué se habla (se refiere a esos años turbios en que los capos manejaban a sus anchas el negocio del fútbol)”. Por esa razón no pudo jugar de entrada con el Atlético, así que después de hacer vueltas infructuosas en Bogotá, se devolvió a recoger su ropa. Desilusionado, a las dos de la madrugada en un casino de Cabecera, el hijo de Reynaldo Rueda (presidente del Bucaramanga y prácticamente dueño de Copetrán) le tocó la espalda y le manifestó que su padre quería conversar en ese mismo instante.
 
 
Uno de los momentos de más emoción en su viaje a Bucaramanga en diciembre pasado, fue su reencuentro con los goleadores Eduardo Emilio Vilarete e Iván René Valenciano. Foto Pastor Virviescas Gómez
 
 
“Acabo de arreglar el préstamo tuyo y quiero que juegues mañana”, le dijo. “Me metieron en el hotel y aparecí jugando con el Bucaramanga. El recibimiento fue algo inolvidable. Apagaron todas las luces del estadio, prendieron fosforeras y juegos pirotécnicos y salí yo. El Bucaramanga fue el clímax. Ahí me pregunté cómo devolverle tanto cariño a la gente, y  empezó ‘El Loco’ Landaburu con guayos blancos, remeras (camisetas) de colores”.
Todo a las mil maravillas hasta que se terminó el préstamo y Landaburu tenía propuestas de ir al Atlético Nacional o al Independiente Santa Fe “que estaba enloquecido conmigo”.
Se les ocurrió entonces hacer una rifa de un carro, una motocicleta y un ‘burro’ de betamax. “Fue una revolución. Yo iba por la calle y la gente me mostraba la boleta y me decía: ‘mire que estoy haciendo el sacrificio para que usted se quede’. El sorteo fue por la Lotería de Santander en Piedecuesta y en la plaza había por lo menos cinco mil personas. Tardé mucho en subir a la tarima, la gente se me tiraba encima…”, rememora emocionado.
Y para completar, después de muchos años sin clasificar, el Bucaramanga pasó al octogonal. “Peleamos el campeonato las primeras cinco fechas con el América y Millonarios, pero después nos caímos porque en esa época la diferencia con ‘los poderosos’ era muy grande”.
Landaburu toma un aire y con su acento porteño dice: “No hay plata para comprar el cariño de la gente. Yo tuve una carrera exitosa, jugué en equipos muy grandes, tuve la suerte de hacerme un porvenir, viajé por el mundo y lo digo no por fanfarronería sino por orgullo, pero el amor, el respeto, el reconocimiento hacia mi persona… Todo lo que me dio y me da Bucaramanga paga los años que estuve aquí. Esta era mi vida. La pasaba bárbaro”.
Entonces se le escapa un suspiro y exclama: “Yo era feliz…”. Pero ese sueño se acabó en 1986. Landaburu corre la manga de su buzo, señala su mano izquierda y dice: “Tuve una lesión muy grave. En un partido me fracturé la mano en cinco partes, me opero aquí en Bucaramanga, rechazo la prótesis y pido por favor ir a Argentina, y cuando llego me fracturo a la altura del primer tornillo, cerca de la muñeca. Voy urgente a un hospital y no me dejan salir. Se me estaba gangrenando la mano. Ahí estuve tres meses internado. La pasé mal. Me tuvieron que sacar hueso de la cresta ilíaca. Corría el riesgo de que me iban a amputar el brazo si no agarraba el injerto… Pero tengo la suerte de que traen al mejor cirujano de manos, y yo sin un solo peso porque…”. Entonces ‘El Loco’ frena en seco su relato y empieza a llorar como un niño.




Llanto que se contagia y tenemos que hacer un alto. El agua aromática que hace veinte minutos estuvo caliente desaparece en el garguero. Al rato toma impulso y continúa: “Cuando uno es conocido, a nivel familiar se te pegan todos. Yo había dejado apoderado a un familiar y a mi regresó no encontré sino deudas. Ese sí que fue un momento difícil. Me volví más humano. Conocí la realidad de la vida. Me dejó una enseñanza: que el éxito te oscurece el alma, no aprendes nada. El fracaso te deja una enseñanza”.
Con un dejo de tanguero que canta sus penas, Landaburu sigue: “Uno cuando está con éxito, y más si es joven, se vuelve petulante, gira todo alrededor de uno y uno no se da cuenta que cuando se apaga la luz volvés a ser el Luis Alberto con doscientos millones de defectos. El éxito y los elogios lo tapaban todo, pero cuando me encontré con la realidad, cuando tuve que sacar la cabeza para enfrentar al mundo en una situación diferente, me choqué contra una pared, porque se fueron alejando los amigos del éxito, se fue alejando la familia… quedé solo”.
¡Esperá!, dice. Estos recuerdos  resquebrajan a ‘La Foca’. Pero vuelve y saca coraje. “Y bueno, me compré un taxi. La gente me reconocía, porque yo fui un jugador conocido. De pronto el aspecto físico había cambiado, pero al ver mi nombre en el espaldar de la silla la gente me relacionaba con el River Plate. Yo quería ser alguien y me puse a estudiar el curso de kinesiología y después el de técnico, alentado por su esposa”.
Landaburu abraza a su amigo y expreparador físico del Atlético Bucaramanga, Aureliano Montañez. Foto Pastor Virviescas Gómez
 
 
Pero Landaburu se decía: ¿Quién me va a querer? “Mucha gente me conocía en el taxi, me denigraba y me decía. ‘Tan bajo se vino, manejando un taxi’. Y yo que le tenía que dar de comer a mis hijos. Lloraba y un día me dio tanta rabia que le pegué una trompada al techo de los nervios y la rabia que tenía. Lo del taxi lo combinaba con el fútbol en una división menor, y entonces volví a ser el arquero y atajé con una mano. De tanto decir quién me va a querer a mí, el taxi y Dios me ayudaron. Un pasajero se subió y me dijo: ‘Landaburu, usted tiene que estar en el fútbol’, y me consigue la primera oportunidad que tuve de dirigir un club de la Primera D -última categoría del ascenso-”.
Landaburu desempolvó la única pinta que tenía y fue a su cita con el dueño de la funeraria más grande de la zona de Caseros y quien resultó ser el propietario del equipo J.J. Urquiza. “Yo no quería ir porque tenía que trabajar para pagarle la comida y el estudio a mis hijos. Le pedí una fortuna para que me dijera que no. Y dijo: ‘Empiece mañana’. Pensé que ese tipo estaba loco y le pedí que firmáramos el contrato. En respuesta se queda mirándome y me dice: ‘Ramón Martín con los papeles se limpia el culo. Si quiere trabajar, trabaje”.
Y se le arregló la vida a ‘La Foca’. Entrenaba a sus pupilos de nueve a once de la noche, en una cancha que tenía una bombilla y la pelota tenía que ser fosforescente porque no se veía. “Pero yo le ponía ganas, entrenaba a los muchachos y volví a ser feliz”.




No le prestó atención a que cada viernes se paraba un automóvil y en él un hombre miraba hacia la cancha. Landaburu creyó que se trataba del padre de uno de los jugadores, hasta que sonó el teléfono de su casa: “Soy Rubén Soltero, directivo de River Plate, y quiero tener una entrevista con usted”.
A ‘La Foca’ le dio vergüenza llegar en su taxi hasta el Estadio de Nuñez, así que lo dejó a cinco cuadras. Llegó al club y de entrada le nombraron coordinador. Pasaba así de no tener con qué pagarle una consulta médica a uno de sus hijos a sacar nuevamente la cabeza del barro. De hacer largos recorridos en tren, bus y a pie hasta la Asociación de Técnicos, buscando una ‘chamba’ o un billete en el piso, como el de 100 pesos argentinos que una tarde agarró después de volar hasta el, la ida le volvió a sonreír.
Los ahorros le dieron para montar junto a su esposa un consultorio de kinesiología. Se trasladó a Italia, trabajó dos años en Japón, fue entrenador de arqueros en el equipo Nueva Chicago de su país y hoy día reside en el barrio de Liniers (Buenos Aires), a pocas cuadras de la cancha de Vélez Sarsfield. “Mi vida gira entre pacientes con problemas de escoliosis y artrosis, y el fútbol. No soy de ir mucho al estadio. Desde que me recibí como técnico en 1991 dirigí ininterrumpidamente hasta marzo de 2012 con Almagro en el Ascenso. Esta es la primera vez que tengo un lapso tan prolongado sin trabajo y gracias a Dios por eso pude venir a Bucaramanga”.




“Yo nací arquero. Del colegio no quería saber nada. Me gustaba ir a ver los partidos y después emular a los arqueros. Pateaba a la pared, luego volaba y gritaba ‘Ataja Landaburu’. Mis abuelos eran fanáticos de Boca Juniors y recordaban cuando Antonio Roma -apodado ‘Tarzán’ y portero de Argentina en los mundiales de 1962 y 1966- le atajó un penal al brasileño Delem de River faltando cinco minutos y salió campeón Boca. Yo soñaba con eso. A los vecinos no los dejaba dormir”.
Criado entre ovejas y gallinas, este muchachito fue el que en octubre de 1978 ante Boca Juniors le tapó un penalti a Carlos Squeo y en su defecto Quilmes -que venció 3-2 a Rosario Central- se coronó campeón por primera y única vez. “Y aquí viene una anécdota de risa: mi papá era fanático de Boca y después de ese partido llegué a casa en mi Gran Torino y me estaban esperando las cámaras. Había una fiesta terrible, pero mi papá ni me saludó. Bueno, una semana sin hablarme porque le tapé el penal a Boca, de fanático que era. Él murió hace tres años de Alzheimer, pero en sus momentos de lucidez se quedaba mirándome y me decía: ‘Por culpa tuya Boca no tiene otra estrella’".
Si ‘El Loco’ volviera a nacer, no lo dudaría un segundo para ser futbolista. “Si bien lloré, no por el fútbol sino por el entorno, no lo cambio por nada”.
Pero como el oficio del periodista es hacer preguntas incómodas, ahí le va una más. En 2011 Diego Borinsky, a propósito del suicidio en la línea de un tren de los arqueros Pedro Vivalda (Ferrocarril Oeste-Argentina 1994) y Roberto Enke (Hannover y Selección de Alemania 2009), escribió en la revista El Gráfico: “En River era reconocido, mimado  -cuenta ‘La Foca-. Fui a Vélez con unos pergaminos bárbaros y no rendí para nada. En un partido contra Sarmiento, mis propios hinchas me tiraron de la tribuna una mano ortopédica. Me quería morir. Llegué a sentir tal presión que no lo soporté. Me vinieron a buscar de México y sin saber a qué club iba, dije que sí, sólo me quería evadir. Pisé México y volví a ser el Landaburu de siempre”.




¿Lo recuerda?, le digo. “Es verdad; me escapé de Argentina, como cerrando la puerta. Hoy es risible la anécdota, pero en ese momento fue muy triste porque en Vélez no anduve bien y en un partido me gritaron: ‘¡Agarrá la mano!’ Y es que me habían tirado una mano ortopédica. Me escapé y me fui al Tampico de México sin saber a dónde iba. Allí pasó algo parecido a Bucaramanga, por eso soy un afortunado. Dios no sé qué me dio, pero la empatía con la gente, quizás mi forma de ser, pero era lo que generaba ese cariño y en Tampico me pasó igual”.
Landaburu escogió la posición más jodida e ingrata del terreno de juego. “Pasás de héroe a villano en un segundo, pero para eso tenés que trabajar la parte sicológica, tenés que tener mucha confianza en vos. Si yo no hubiese sido un tipo positivo y que creía en mí, hasta me habría suicidado, porque las cosas que me hicieron en Vélez fueron terribles”.
“Es más -confiesa espontáneamente-, te cuento una anécdota que es más desgarradora. Yo atajo en Vélez Sarsfield dos partidos muy bien contra el Boca de Maradona y le atajo un penal. En uno de ellos está la gente de México, que me venía a buscar. Los de Vélez en cambio me querían vender como fuera, con un moño rosado. Vamos en el avión con el presidente de Vélez y solo me faltaba la revisión médica, y él me mira y me dice: ‘Landaburu, por favor hasta que no nos den la plata, no ataje’.
Landaburu hoy suelta la carcajada, pero en ese instante estaba tan desmoralizado que le respondió: ‘Tiene razón, presi’. “Yo estaba destruido. El primer día que me presentaron en el entrenamiento el técnico me preguntó si quería ir al arco y le dije que mejor jugaba en el medio. Preguntaba cuánto tiempo faltaba y me tiraba más para el túnel. Me quería escapar. Pero el técnico me ordenó que fuera al arco. Voy caminando y en el palco estaban los presidentes del Tampico y de Vélez, que se agarraba la cabeza angustiado. Me empiezan a patear con los juanetes, eran muy malos, y entonces yo intuía las pelotas, y empecé a atajar una y otra y otra y me agrandé. No me hicieron examen médico y enseguida me firmaron. Luego debuté oficialmente y ese día atajé dos penales, volé y volví a ser el gran arquero, el show man. Termina el partido y el presidente de Vélez no dejaba de mirarme a los ojos. Cuando se fueron los periodistas y las cámaras, me pregunta: ¿Landaburu, qué tomó? Ahí me cambió la historia”, manifiesta este sonriente veterano de mil batallas.
Si se tuviera que autocalificar, Landaburu se atreve a afirmar: “Yo en Argentina y lo voy a decir con orgullo, en un momento le peleé palmo a palmo el puesto a Fillol. En 1979-80 fuimos considerados los dos mejores arqueros del fútbol argentino. Para mí eso fue un orgullo y toqué el punto máximo. Jugase Fillol o jugase yo, para el hincha de River era lo mismo, pero no me juzgué nunca ni me comparé con otros arqueros. Sí digo que soy un agradecido con la vida y que Dios me iluminó y me hizo ver las cosas de otra manera. Muchas veces he pensado hasta en el suicidio, voy a serte sincero, porque no fueron fáciles las que pasé, pero me aferré a Dios. Siempre tenía fe aunque estaba destruido, y además aprendí a ser feliz con pequeñas cosas. Yo cambiaba de auto todos los años, tenía relojes Rolex, y qué? ¡Nada! Si no tenés salud, si no tenés el alma plena no sos nadie. En parte a mí me pasó eso, porque también hice bastantes macanas, entonces cuando te acostás y dejás de lado el personaje, a veces el alma te carcome. Lo que le pedí a Dios es que quería tener paz; lo otro ya no me interesa”.
Sus 59 años son un libro abierto, pero para no abusar de su voluntad, le pregunto por el Atlético Bucaramanga de hoy, el que en la Categoría B no ve ni media. ¿Qué hacer para salir de la ‘olla’?
“Con todo respeto, el Atlético tiene que cambiar la estructura como institución modelo y representativa de una ciudad de la importancia de ésta. Se tiene que nutrir de divisiones inferiores, hacer algo serio como lo ha hecho el Barcelona. Esta es una ciudad muy futbolera. Que el Bucaramanga no tiene plata, que los directivos no quieren invertir en la cantera, que todo va destinado a la primera división, me parece bien. Pero aquí hay mucha gente con dinero que quiere al equipo, entonces hay que buscar patrocinadores, hay que llegar a la juventud y darle una formación no solo futbolística sino también profesional porque todo va de la mano, y hay que darle una identidad como club, por el que pasaron grandes jugadores. El hincha santandereano conoció el buen fútbol y sabe lo que es un buen jugador, entonces hay que apuntarle a ese que no es de la noche a la mañana, sino un proceso. Lo hablo con experiencia porque estuve en el mejor proceso de River Plate, donde tuvimos la suerte de formar a jugadores como Aimar, Solari, De Alessandro, Constanzo, Saviola, Mascherano, Lux y me voy a olvidar de muchos, quienes hicieron que el equipo volviera a ser  grande, porque aparte de jugar muy bien para River después los vendieron en cifras millonarias al fútbol europeo y con eso solventaron los gastos. River por ejemplo vendió a Aimar en nueve millones de dólares. Seis millones fueron para primera división, dos millones para otros gastos y un millón para las divisiones menores. Entonces River se mantuvo mucho tiempo, pero después pasó a ser un equipo comprador y no hacedor de jugadores. Se fue al descenso, no tiene identidad futbolística y lo digo yo que jugué en River. Le va a costar un montón. Así que la sugerencia a la gente que hoy comanda al Bucaramanga es que tienen que hacer eso y de a poquito van a ser una muy buena institución y van a ascender, pero si el ascenso no está bien cimentado no sirve de nada”.
Luis Alberto Landaburu es un tipo al que si hoy mismo viene a buscarlo la parca, dice que tranquilo se irá con ella, tomados de la mano. Y aunque no me permite contar los pormenores, se acerca a la grabadora y recalca: “Esta llegada a Bucaramanga, si me faltaba pagar una deuda, gracias a Dios la pude pagar”.
No queda más que un abrazo. Soy hincha del Santa Fe -herencia del tío Jorge que asistió a todos sus partidos y murió sin disfrutar la séptima estrella-, pero no es un impedimento. A los héroes como Landaburu hay que decirles: ¡gracias!

Landaburu y su amigo Radamel García, exjugador del Atlético Bucaramanga, Independiente Santa Fe, Unión Magdalena y Deportes Tolima, y padre de Radamel 'El Tigre' Falcao García, actual goleador del Atlético de Madrid. Foto Pastor Virviescas Gómez


Dos instantes de fantasía
Luis Alberto Landaburu asegura que no miente al relatar lo que viene. “Estábamos en Roma y el Papa Juan Pablo II accedió a que lo visitáramos. Entonces le preguntó al técnico (Daniel) Passarella quiénes eran los arqueros. Cuando sabe que soy el suplente de Fillol, nos recordó que fue portero suplente en Polonia (su país natal), se remangó la sotana, le pateamos y la agarró”.  
Luego cierra los ojos y de inmediato se le aparece Ricardo ‘El Tigre’ Gareca, exdelantero de Boca Juniors, América de Cali, Vélez Sarsfield, Independiente y Selección Argentina de César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo. “Estábamos en un clásico Boca-River en La Bombonera y Gareca me enfrenta mano a mano. Yo era pícaro al atajar y en vez de cerrar los ojos, razonaba. Siempre dije que el arco no se corre, sino que se piensa. Si vos te ponés nervioso como en la vida, no podés razonar. Se te frena el raciocinio. Así que di un par de pasos, me paré fuera del área, miro a Gareca que venía con velocidad. Con una mano señalo al juez de línea y con la otra hago offside -fuera de lugar-. Le digo: ¡Flaco, offside! Y Gareca se para y cuando mira al lateral, yo salí corriendo y le quité la pelota. Se comió el amague. Después me reclamó y se enojó, pero fue viveza”.
‘La Foca’ se define como un arquero-jugador, que en su época por cierto no existían muchos. “Yo era dominador del área, arriesgado, que le ponía colorido a la jugada, casi como un precursor de lo que años después hizo René Higuita. Jugaba como líbero y me gustaba mucho salir en los centros. Yo soy bajo para arquero, apenas mido 1,78 y ahora que estoy cuchito me estoy encogiendo. Sabía que no podía ser portero atajador porque el arco el arco me es grande, entonces intuía. No adivinaba, porque el que intuye es el que tiene conocimiento de lo que va a pasar; el que adivina es otra cosa. Jugaba a descifrar el juego, y como no me gustaba que me patearan porque el arco es muy grande, entonces trataba de adelantarme a la jugada”.
Landaburu -de origen vasoc- regaló todas sus camisetas y trofeos a sus fanáticos y con los que le quedaban hizo lo mismo al cerrar su carrera futbolística en 1991 y llevárselos a su señora madre. Ese día se comió su exquisito asado de tira en el jardín de su casa y luego engulló un pote de arequipe con un queso entero. Lo único que le queda es una carpeta con unos cuantos recortes ‘nostalgiosos’, como les llama. “No vivo del pasado”, exclama.
“Hay que tener fe. Nunca se hace más oscuro que la medianoche, pero al día siguiente sale el sol. Hay que ponerle ganas a la vida”, concluye y así como apareció, se esfuma. “Si me quebré, discúlpame”, grita al cerrarse la puerta del ascensor.
Además de Fillol, Landaburu jugó al lado de figuras como Roberto Perfumo, Daniel Passarella, Reinaldo Merlo, Alejandro Sabela y Óscar 'Pinino' Mas, en aquellas tardes victoriosas en el 'Monumental', como aquella del 22 de febrero de 1976 en la que River se impuso 5-1 a San Lorenzo con cinco anotaciones de Leopoldo Jacinto Luque.